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9 meses en bici: un vicio del que no quiero salir

Cuando compré mi bicicleta jamás creí que mi vida cambiaría tanto. Lo digo así con un poco de drama, pero es la realidad.

Ahora conduzco mi vehículo con más cuidado de no atropellar un ciclista, viajo -por lo menos- dos veces semanales al trabajo en bici y desde hace un par de meses empecé a hacer fondos.

En definitiva, esta compra se convirtió en un vicio del que estoy orgullosa.

Ya logré recorrer 60 kilómetros en rutas que mezclan asfalto, lastre y barro. Y aunque eso se traduzca en un poco de cansancio, la verdad es que ahora espero tener un día libre para poder "volar pedal".

Con el tiempo he ido equipándome un poco más. Debo ser franca, este es un deporte bastante costoso.

Han pasado nueve meses desde que tengo bicicleta y aún no me he atrevido a invertir en un uniforme adecuado, pero eso no es excusa. Un par de licras que encontré en promoción me han salvado la tanda. Claro, siempre con casco, chaleco de seguridad y luces.

Al trabajo en bici. Desde que inicié he logrado bajar mis tiempos y aún me sigo sorprendiendo. Desde Tres Ríos a Tibás duro cerca de 35 minutos, de regreso tardo cerca de 52 minutos, 15 menos que cuando inicié el pasado octubre.

Como en todo existen detractores, pero la verdad es que puede más el sentimiento de libertad y el resultado del esfuerzo que esas vocecillas. Claro, en bici se debe aprender a maximizar los sentidos y a potenciar la habilidad de "capearse" un carro o una moto que aparece de la nada.

No sé si es por el hecho de que esto se ha vuelto parte de mi vida o es que de verdad existe más gente interesada en utilizar la bici como medio de transporte.

Lo bueno es que en las calles se ven más ciclistas, más mujeres ciclistas -lo que realmente me anima- y se sienten muchos más esfuerzos por crear una cultura del ciclismo como el que hace Bikestation Girls, o el del Centro Para la Sostenibilidad Urbana (CPSU) quienes organizan junto a otro montón de colectivos la primera Expo Bici de Costa Rica.

Es que los detalles cuentan. En mi trabajo, por ejemplo, ya tenemos parqueo de bicicletas y todo. 

Salidas.  Una vez que se le agarra el ritmo a la ruta del trabajo dan ganas de más. Es aquí cuando los fines de semana no vuelven a ser los mismos.

De pronto me veo metida en chats de ciclos, cleteros y salidas de findes, para hacer "rides".

Desde entonces, despertarse tarde un sábado no es posible, y sí es por puro gusto. Ya que para salir a andar lo mejor es ir temprano, antes de que el sol le queme los brazos y piernas. Aunque, a decir verdad, cuando la vuelta dura sus seis horas de fijo tendrá de gratis el famoso bronceado de trailero.

Es super chiva encontrar un grupo donde todos tengan los mismos cometidos, se reten juntos y se animen. Porque ya comprobé que hay momentos en los que la condición física pasa a un segundo plano y se logra llegar a la meta solo si se es fuerte de mente y bueno, si se tiene compas que lo esperen.

En fin, estos nueve meses han sido de pura aventura, cosas nuevas, caídas, descubrimiento de nuevos músculos y muchos kilómetros sobre ruedas: 9 meses super chivas.

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PUBLICADO: 27 de Abril, 2017 AUTOR:

#Lochivadelavida

Por Andrea González

Construir la vida cada día a punta de experiencias. Cada mañana me levanto pensando en que cosas buenas van a suceder porque de algo estoy segura uno la vida es lo que uno decide que sea. Salir de la rutina, atreverse a probar cosas nuevas, romper miedos, descubir nuevos talentos, disfrutar de las pequeñas cosas, salir de paseo... hacen que la vida se llene de giros de energía y que nos impulsan a lograr metas. Precisamente de estas dosis de energía es que se trata este blog, un espacio para contar experiencias y retos.