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Bernarda Vásquez: el rostro detrás del voto de la mujer en Costa Rica

La primera vez que Bernarda Vásquez votó, perdió. Quería que el distrito de La Tigra siguiera siendo de San Ramón, pero el pueblo decidió pertenecer a San Carlos.

Bernarda Vásquez.
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Se murió ayer, a los 95 años, en el Hospital México, después de una caída letal. En realidad, dice Clarissa Durán, nadie les dijo por qué se murió. “Ya estaba muy viejita”. Clarissa, que es la esposa de uno de los sobrinos de Bernarda, la cuidó “un montón de años” y guarda su imagen diciéndole que no, que las tortillas ella las palmeaba al revés, para el otro lado. Pero que no importa, que a ella igual le gustan así.

Vio pasar a 20 presidentes de la República, pero prefirió siempre a los Calderón. Votó unas 15 veces en presidenciales pero siempre con dedo manchado. Detestaba eso de marcar con equis.

Nació en medio de la dictadura de Tinoco y le gustaba la democracia.

Se convirtió en un personaje de consulta obligatoria. En cada elección de unos años para acá había nota de cómo y cuándo había votado Bernarda, casi siempre vestida del Carmen. “Quite, yo no quiero esa cochinada, a mí tráigame el del Carmen”. Clarissa se ríe cuando se acuerda de las ocurrencias de Bernarda. Clarissa habla de Bernarda como si estuviera viva. “Ella vive aquí, aquí no más”.

Cuidaba curas, vendía tamales, cogía café. Seguramente se parecía un poco a mi abuelita y un poco a la suya. Nunca fue abuela, ni esposa, ni madre. “Tal vez por el carácter, pero eso sería ser muy machista. La verdad no sé por qué no se casó”, dice José, otro sobrino.

No conocí a Bernarda Vásquez. Quizás usted tampoco. Seguramente fueron pocos los que en serio la conocieron: los que se sentaron en el sillón con ella a recordar cómo una vez se encontró unos ayotes riquísimos en medio de un paseo pero como andaba a pie no pudo traerse ni uno.  O cómo aplaudía cuando la Liga metía goles. O lo rico que le quedaba el picadillo de banano con carne.

Bernarda Vásquez
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 Desconocíamos también su propia opinión sobre la suerte de ser la primera mujer votante de Costa Rica, que era más o menos así, según una cineasta tica: si yo hubiera sabido el embrollo en que resultaría haber votado por primera vez, no lo hago ni loca.

Sabemos pocas cosas de ella. Sabemos del domingo 30 de julio de 1950, un domingo histórico.

Sabemos de su pelo blanco, pero no de sus secretos. Sabemos de la caída, pero no de su cansancio. Sabemos que votó no al TLC y en contra de Laura Chinchilla. Sabemos, entonces, que perdió muchas veces.

Y sabemos que, ese 30 de julio, Bernarda no ganó nada para ella más que un par de fotos en los diarios de los últimos años y una nota en los noticieros de ayer, cuando ya estaba muerta. Bernarda ganó, sin embargo, algo para todas.

PUBLICADO: 23 de Diciembre, 2013 AUTOR:

Perfiles

Por María Fernanda Cruz

La bruja, la que luchó por votar, la que cuida a su bebé en África, la que dirige un país, la que saca suspiros con canciones. La que nos sulfura, nos noquea, nos enamora. Un blog de todas para ver el mundo a través de ella, de sus ojos. Y de nosotras, las protagonistas de esta historia.