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La maternidad no es una obligación

Una de las grandes falacias culturales con las que nos han criado a las mujeres y a los hombres, es que ser madres y padres es parte de nuestra naturaleza (obviamente por nuestra capacidad de reproducirnos). 

Nos dicen que está en nuestro “instinto”, el ser cuidadoras de otros –aunque poco se enfatiza en cuidarnos de nosotras mismas--.  

Nuestra capacidad de dar vida, que es una de las maravillas más extraordinarias de la condición humana, no siempre va ligada a un óptimo estado emocional y mental, para asumir tan delicada tarea de encargarse de otro ser humano.

No es instinto, es socialización cultural lo que cultiva la maternidad y la paternidad responsables y felices, y eso lo saben muy bien buena parte de las nuevas generaciones de personas adultas jóvenes, quienes cada vez más retardan la maternidad o descartan del todo ser madres o padres. 

En estos días en los que se ensalza tanto la maternidad como una valor de darse a los otros, de entrega y afecto desinteresado, tampoco debemos juzgar a quienes no quieren ser madres y mucho menos verlas como personas egoístas, como en algún momento se catalogó a este tipo de mujeres.

Los avances en los derechos de las mujeres, la educación a la cual accedemos cada vez más y con más empeño, la posibilidad de una vida autónoma e independiente afectiva y económicamente, sin complejos ni culpas, favorece esta decisión.

En este día de la madre, felicito también a las que han decidido no seguir el patrón e ir tras sus sueños. 

 

En ocasiones, algunas familias, madres o padres, ven a la prole como un seguro de vida para la vejez, nada más erróneo. Cada quien es responsable de sí mismo.

 


PUBLICADO: 27 de Diciembre, 2013 AUTOR:

Vuelta de hoja

Por Thais Aguilar

Para explicar cómo funciona y para qué sirve la perspectiva de género en la vida cotidiana... Es muuucho más que hablar de “los” y “las”, les aseguro que se sorprenderán al darle vuelta a la hoja y aprender a mirar con otros ojos...