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Un país seguro para las mujeres

En efecto, junto a Uruguay y Chile y en un rango de 1 a 5, siendo 1 el mejor 5 el peor estado de seguridad, estas dos naciones junto a la nuestra, alcanzaron un rango de 2 en 

el estudio hecho por FTI Consulting Ibero América, el cual se basa en estadísticas proporcionadas por las diferentes policías nacionales, gobiernos, organizaciones no gubernamentales e instituciones privadas. De las tres naciones con 2 puntos de calificación, Costa Rica quedó en el tercer lugar, mientras que los países más inseguros de Latinoamérica son Honduras y Venezuela, con una calificación de 5.


Frank Holder, presidente de la junta de FTI Consulting Ibero América, explica que el puesto alcanzado por nuestro país se debe a que se está invirtiendo fuertemente en la policía y en una estrategia de disuasión y prevención a través de patrullar las calles, lo que está teniendo resultados positivos en la reducción de las tasas de criminalidad en general. 

 

Pese a estas cifras, entre la población costarricense suele prevalecer una sensación de inseguridad porque, aparentemente, sufrimos muchos asaltos y robos a viviendas; empero, este sentimiento suele ser muy alimentado por los medios de comunicación masiva y no corresponde en modo alguno a la realidad nacional, tal y como lo señaló el informe de (In) Seguridad de la oficina en Costa Rica del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), publicado en el 2005. 

 

Pero cuando hablamos de seguridad solemos olvidar que las mujeres estamos más expuestas a otras formas de violencia que aún no se combaten de manera clara y valiente por parte del Estado. Todavía, a pesar de todo, caminar solas por la noche en muchas calles de barrios y ciudades de nuestro país, representa un alto riesgo para las mujeres, y todas los sabemos. 

 

De día o de noche, en calles repletas de gente o igualmente semidesiertas, especialmente las niñas, adolescentes y adultas jóvenes, sufren el lamentable acoso sexual disimulado en “piropos”. Que lo diga cualquier muchacha que pase frente a una construcción de cualquier índole... siempre tiene que cruzar de acera, si no es que decide darle vuelta a la cuadra. Y esta es una de las manifestaciones “ menos peligrosas”.

 

Pero lo que pesa más sobre la seguridad femenina es la amenaza, siempre latente, de ser violadas, ataque que se da no solo por parte de desconocidos (¿recuerdan la imagen de “el sátiro” que nos mencionaban en la infancia?); la violación es muy común en el matrimonio, el noviazgo, así como de parte de amigos y familiares, y de los cuales todas sabemos de casos o los hemos vivido en carne propia y casi siempre callamos. 

Por ejemplo, es bastante común entre las chicas jóvenes, especialmente universitarias, con una vida de mayor autonomía y libertad, sufrir intentos de violación o violaciones sexuales en una primer cita con algún pretendiente. 

 

¿Y qué me dicen de las jóvenes a las que les ponen droga en su bebida para adormecerlas en un bar y luego son violadas por uno o varios pendejos que aprovechan su estado de indefensión?

 

Sé que el estudio se centró en la inseguridad ciudadana en general, pero ¿cuándo pondrán atención nuestros gobernantes y Estados en la necesidad de la plena seguridad para las mujeres? De eso no se habla y, a pesar de los avances, la violencia sexual contra las mujeres y las niñas sigue tan o peor de campante como nunca.

 

Son significativas las estadísticas del Poder Judicial costarricense; en el 2011 hubo un total de 6.503 denuncias de delitos sexuales ante el Ministerio Público, 2.641 fueron de abusos sexuales contra menores de edad o personas con alguna discapacidad y se registraron 1.641 denuncias por violaciones sexuales. ¿Cuántas habrán ocurrido y no se denunciaron?

Este tipo de delitos tiene un alto porcentaje de impunidad, puesto que muchas mujeres, debido al trauma, no se atreven a denunciar, temerosas de ser mal juzgadas, de quedar estigmatizadas y de revivir tan doloroso y cruel episodio. 

Incluso, hasta donde sé y entiendo, no hay oficina alguna gubernamental que atienda de manera integral a las víctimas de violación, ni se conmina de forma alguna a las mujeres a que denuncien si han sufrido una y se les prometa acompañamiento y apoyo. 

Ante esta realidad, no entiendo cómo somos el tercer país más seguro de Latinoamérica para las mujeres.


PUBLICADO: 27 de Diciembre, 2013 AUTOR:

Vuelta de hoja

Por Thais Aguilar

Para explicar cómo funciona y para qué sirve la perspectiva de género en la vida cotidiana... Es muuucho más que hablar de “los” y “las”, les aseguro que se sorprenderán al darle vuelta a la hoja y aprender a mirar con otros ojos...