Violencia contra las mujeres: Travesía del piropo al crimen

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Yeimmy Jéssica Durán Guerra fue asesinada en Matapalo por su amante en el Día de San Valentín. Su vida no fue la única que acabó; ese día también murió su ex pareja y tres de sus hijos, de 12, 8 y 6 años.

La costarricense, de 38 años, vivió inmersa en un ciclo de violencia, sexo de pago y adicciones en el que arrastró a toda su familia: se drogaba y vendía su cuerpo desde los 13 años. El abandono y el machismo marcaron la pauta y Yeimmy Jéssica terminó siendo una víctima más: un número que se suma a las siete mujeres que a la fecha han sido víctimas de feminicidio en el 2016 en Costa Rica.

Su historia ha despertado discusiones pues hay quienes opinan que no es el "típico caso" en el que una mujer no logra salir del ciclo de violencia en el que la somete su compañero sentimental y termina asesinada. En realidad lo es, y su muerte es el último desenlace.

Violencia contra mujeres, niñas y adolescentes. Ilustración de Augusto Ramírez.

Esta mujer había interpuesto una denuncia ante el Juzgado de Familia y Violencia Doméstica de Santa Cruz tras las agresiones del presunto asesino y él tenía prohibido acercarse a ella. Evidentemente, las medidas de protección no lo frenaron.

Yeimmy Jéssica tuvo varias parejas y vivió en un contexto en el que la barrera entre lo legal y lo ilegal estaba tan difuminada que distinguir ya no era posible. Su historia de vida es desgarradora, pero eso no justifica su muerte. Nada lo hace.

Su hermano declaró a la prensa que "ella se lo buscó". ¿Existe algo que justifique la masacre de una familia? Estas declaraciones solo reafirman que Costa Rica sigue siendo tierra de machos, a pesar de la gran cantidad de leyes que protegen a las mujeres. Una mujer inmersa en un círculo violento busca una salida. Se refugia en amigos, familiares, líderes religiosos y finalmente en la mentira de que algún día su pareja dejará de abusar de ella.

La investigadora de la Universidad de Costa Rica, Montserrat Sagot, comentó que en términos de legislación que protege a las mujeres nuestro país es uno de los mejores lugares del mundo: somos el primer país que creó la figura penal del feminicidio, uno de los primeros países de América Latina en tener una ley de violencia doméstica y un plan nacional de atención a la violencia a través de redes locales.

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"El problema es que la legislación protege a un número limitado de mujeres. Es importante tener las leyes como un respaldo, pero la forma en que se organiza y produce la violencia contra las mujeres hace que sean limitadas. El problema es cómo funcionan las relaciones sociales: hay un exacerbamiento de la violencia sexista y un incremento de la construcción de formas muy tóxicas de ser hombre, asociadas al control y a la violencia", comentó Sagot.

La violencia psicológica y física son las manifestaciones más evidentes

. Ilustración de Augusto Ramírez.

Añadió que a pesar de las leyes, la exclusión social hace que muchas mujeres en condición de pobreza o de baja escolaridad queden fuera de los círculos protectores. "En Costa Rica existen lugares en los que no ingresa la policía ni la Cruz Roja. Imaginemos el nivel de violencia contra las mujeres, los niños y los animales en estos sitios", reflexionó la académica.

Dentro y fuera de casa

La violencia de género tiene muchas caras y ninguna es agradable. Desde un saludo incómodo disfrazado de "piropo" hasta una golpiza en el marco de una relación amorosa son expresiones de machismo que deben parar. El Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu) estima que diariamente al menos cinco mujeres son violadas sexualmente en el país y cerca de 43 sufren de violencia doméstica, que en ocasiones llega a rozar la línea de la muerte.

De acuerdo con la ministra de la Condición de la Mujer y presidenta ejecutiva del Inamu, Alejandra Mora Mora, "la violencia contra las mujeres tiene que ver con las condiciones estructurales de una sociedad que ha asignado poderes diferenciados a hombres y mujeres. Tiene que ver con una construcción cultural de una segmentación sexual del trabajo y con una serie de ritos y valores y estereotipos que se asignan a lo femenino y lo masculino".

Mora explicó que la violencia de género se da en el ámbito de lo privado y se le conoce como violencia intrafamiliar y se puede manifestar de forma física, sicológica, sexual o patrimonial.

La ministra recalcó que las ticas han avanzado en su entendimiento de lo que constituye violencia de género y hoy el primero y segundo lugar en denuncias judiciales lo ocupan la violencia física y la sicológica.

"Los gritos, las amenazas, la burla, la desvalorización que antes no se conceptualizaba como violencia tiene hoy un nivel importantísimo en la denuncia y esto da cuenta de un avance en términos de cómo las mujeres perciben las distintas formas de violencia", mencionó la funcionaria.

Además, en el ámbito público, las mujeres nos enfrentamos a diferentes manifestaciones de la violencia.

"Tenemos tipificado lo que es violencia patrimonial, sexual, sicológica y física en el Código Penal y en la Ley de Erradicación de la Violencia contra las Mujeres. También tenemos la Ley contra la Violencia Doméstica y hemos hablado de nuevas formas de violencia como el acoso callejero, la violencia obstétrica, la violencia a través del acoso sexual en el empleo y en el lugar de estudio, violencia política, cuando a las mujeres se les desincentiva abiertamente de participar de procesos electorales o cuando participan en lugares de segunda y tercera y no encabezan papeletas, como fue evidente en la última elección de alcaldes. De 81 cantones, salieron 11 mujeres alcaldesas lo que es bastante poco si se busca la paridad", lamentó Mora.

Podemos encontrar violencia también en la trata de mujeres, en la violencia obstétrica en nuestras clínicas y hospitales y en el modo en el cual las mujeres somos representadas en los medios de comunicación y en las campañas publicitarias.

Sin embargo, es la minoría de mujeres abusadas la que se atreve a denunciar.

Silencio ante el ataque

De acuerdo con la I Encuesta Nacional de la Violencia Contra las Mujeres, la estimación es que nunca se reportan más del 15% de actos violentos. En la mayoría de los casos, las mujeres no denuncian por considerarlo "un asunto familiar o que pueden manejar ellas mismas". Esta información data del 2004 y desde esa fecha no se ha realizado una encuesta más completa sobre el tema.

Cerca del 60% de las entrevistadas declaró haber sido víctima de al menos un incidente violento de índole física o sexual en algún momento de su vida desde los 16 años. Una cuarta parte de las entrevistadas declaró haber sufrido este tipo de violencia al menos 4 veces en su vida. Aún más alarmante, hace doce años, la mitad de las mujeres costarricenses admitieron que sufren o han sufrido diversas formas de violencia por parte de sus parejas.

El acoso sexual en espacios públicos (acoso callejero) y la violencia política son representaciones de abusos contra las mujeres. Ilustración de Augusto Ramírez.

Construyendo soluciones

Xinia Fernández, Jefa a.i. de la Secretaría de Género del Poder Judicial, declaró a Perfil que se han preocupado capacitar mejor al personal para detectar el riesgo de muerte que puede tener una persona que interpone una denuncia por violencia y que sobre todo está dado por las características del agresor.

Sin embargo, Fernández reconoce que en ocasiones el sistema falla pues existen casos - como el ocurrido en Matapalo- en los que las víctimas solicitaron medidas de protección y había un historial de denuncias previas, y aún así el agresor llega a las últimas consecuencias.

Con el objetivo de mejorar los procedimientos judiciales, las autoridades crearon el Observatorio de Violencia de Género contra la Mujeres y Acceso a la Justicia. Esta entidad evaluará el trabajo del Poder Judicial y hará recomendaciones de mejora en los procedimientos, entre ellas mejorar la sensibilización y capacitación al personal que atiende a las víctimas.

El Poder Ejecutivo, por su parte, ha desarrollado algunos programas para combatir la violencia contra las mujeres desde la raíz. Uno de ellos es el proyecto "BA1: Prevención de la Violencia contra las Mujeres, Trata de Mujeres y Femicidio en Centroamérica".

La Vicepresidenta de la República, Ana Helena Chacón, reflexionó: "la violencia de género va a desaparecer en este país cuando tengamos transformaciones culturales de base de cómo nos construimos los hombres y las mujeres y sobre todo en las relaciones de poder que se generan de unos a otros".

Con una inversión de $1.452.211 se trabaja en los 10 cantones ticos donde los índices de violencia son más elevados: Alajuelita, Desamparados, Heredia Centro, Puntarenas Centro, Limón Centro, Turrialba, Coto Brus, Santa Cruz, La Cruz y Upala.

"Hemos beneficiado a 3506 personas jóvenes, 3393 hombres de todas las edades y 3591 mujeres hasta el momento. También 247 mujeres recibieron un capital semilla para desarrollar actividades de generación de ingresos y facilitar su salida de las situaciones de violencia que muchas veces se dan por dependencia patrimonial, entre otras causas", enumeró la Vicepresidenta.

Con capacitaciones, cursos, atención inmediata y talleres en escuelas, colegios, organizaciones comunales y centros religiosos, en temas como la violencia intrafamiliar, relaciones de poder, valor de la diversidad, crianza no sexista, violencia en el noviazgo, acoso callejero, nuevas feminidades y masculinidades, identidad de género, paternidad afectiva y cuido, entre otros.

El programa inició en agosto del 2014 y en él interactúan instituciones como el Inamu, el Poder Judicial, el Ministerio de Gobernación, el Ministerio de Justicia y Paz, el Ministerio de Seguridad Pública, el Ministerio de Educación Pública y el Ministerio de Cultura y Juventud, así como la Vicepresidencia de la República.

Según datos de la Presidencia, a diciembre del 2015 se había ejecutado el 84% del presupuesto, que provino de los gobiernos de los países bajos y de Finlandia, en alianza con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Se estima ejecutar el 98% del dinero a marzo 2016 y ya se encuentran en conversaciones con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para buscar más recursos para continuar impactando con esta iniciativa en más cantones.

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"Sabemos que hay factores que desencadenan la violencia como la pobreza y el hacinamiento. Por ello también hay proyectos específicos como "Puente al desarrollo" y "Lucha contra la pobreza extrema" en los 75 distritos costarricenses de mayor concentración de la pobreza", detalló la mandataria.

El Inamu, además de estar involucrado en esta iniciativa, cuenta con un proyecto llamado "Machistas en Rehabilitación", una plataforma digital para que los hombres puedan identificar si algunas de sus conductas son machistas y cuán machistas son. Este proyecto ha tenido poca difusión pese a la inversión - con fondos de UNFPA- de más de $10.000 pues durante la primera etapa de la campaña, tuvo cerca de 65 mil visitas.

Además, cuentan con un proyecto para acompañar a las mujeres legalmente en algunos procesos judiciales penales porque hay una alta tasa de desistimiento en los casos de violencia contra la mujer.

Para el 2015, el presupuesto total del Inamu fue de más de 20 mil millones de colones, de los cuales se ejecutó únicamente el 57%, es decir, poco más de 11 mil millones de colones al 31 de diciembre. Este año, el Área de Violencia de Género del Inamu cuenta con un presupuesto de 864,981,100 de colones, con un incremento de más del 57%.

Feminicidio: el último acto

El femicidio en Costa Rica está tipificado como un agravante al homicidio con 5 años más de pena para las personas que han matado a una mujer con quien se ha tenido una relación afectiva. Es la expresión más dramática de violencia contra las mujeres.

Según datos oficiales recopilados por el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de la CEPAL, 1.678 mujeres fueron asesinadas por su condición de tal en 14 países de América Latina y tres del Caribe en 2014. En Costa Rica, según la Unidad de Estadística del Poder Judicial, murieron 22 mujeres por estas causas en el 2014, 27 en el 2015 y en lo que va del año, se suman 7 casos confirmados. La tendencia al aumento es evidente.

En la región, los países donde la tasa de feminicidios es más alta son Honduras, El Salvador, República Dominicana y Guatemala.

En el 2012, en uno de cada dos asesinatos de mujeres el autor era su compañero sentimental. En el mundo, solo dos terceras partes de los países han prohibido la violencia doméstica.

La violencia patrimonial es otra forma de ejercer presión contra las mujeres por su condición. El feminicidio es el peor escenario. Ilustración de Augusto Ramírez.

2600 millones de mujeres y niñas viven en países donde la violación conyugal no está penalizada. En algunos países, una tercera parte de la mujeres afirma que su primera relación sexual fue forzada.

Las mujeres que han sufrido maltrato físico o sexual por parte de sus compañeros tienen más del doble de posibilidades de tener un aborto, casi el doble de posibilidades de sufrir depresión y, en algunas regiones, 1,5 veces más posibilidades de contraer el VIH, en comparación con las mujeres que no han sufrido violencia por parte de su compañero sentimental. Todos los datos anteriores fueron otorgados por UNFPA.

La violencia contra las mujeres puede ser el eterno e indeseable huésped de un hogar y utilizar la fuerza física, el maltrato psicológico o el abuso sexual o patrimonial para decir presente.

También vive fuera de casa. La violencia en el espacio público es el pachuco de la esquina que opina sobre nuestro cuerpo cada día, es el compañero de trabajo que nos hace comentarios incómodos de índole sexual, es el profesor que aquella vez intentó pasarse de la raya. Puede ser también el sabelotodo que nos dijo que la mujer no tiene cabida en la democracia, o el doctor que hizo de la experiencia del parto un infierno. Incluso, es el publicista que nos hizo sonreír semidesnudas para vender más automóviles.

PUBLICADO: 15 de Abril, 2016 AUTOR: