Plié y relevé después de los 30 años

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El viento sacude las ventanas de la academia de danza, pero a Mónica Díaz ni el sonido de un tornado la distrae de sus pequeños movimientos. Tendú, plié, relevé...aprieta nalgas, mete panza, elonga las extremidades, siente que un hilo invisible la jala desde el abdomen hacia el techo y desde las caderas hacia el piso. Ahora suelta y sonríe y entonces sí, dice “¡Qué es este ventolero!”.

Mónica es madre de tres niños y nunca había hecho nada de ejercicio en su vida, pero ahora es una de las mejores alumnas “grandes” de la instructora y balletista Mariana Lizano. “Mi hija lleva clases aquí y a mí me encantó. Cuando dijeron que iban a abrir una clase para las mamás, yo fui la primera en levantar la mano”.

La técnica se aplica distinto a todos los cuerpos, porque la mayoría de personas carecen de la anatomía “perfecta” para el ballet que se practica en Rusia o en Cuba. Por eso, lo mejor es desarrollarlo con la guía adecuada.
La técnica se aplica distinto a todos los cuerpos, porque la mayoría de personas carecen de la anatomía “perfecta” para el ballet que se practica en Rusia o en Cuba. Por eso, lo mejor es desarrollarlo con la guía adecuada. FOTO: Germán Fonseca ampliar


La instructora asiente y sonríe: “Las mujeres mayores tienen una madurez enorme para entender, para conectar el cuerpo y los movimientos con la mente. Eso es algo que yo no le puedo exigir a una adolescente”. Saber que todas las mujeres pueden aprovechar sus distintas capacidades para bailar ballet, sin importar la edad, la enorgullece.

En la clase de hoy solo participan Mónica y Azaria Fernández. Más tarde llega Pilar Baeza, de 60 años, quien empezó a aprender la disciplina hace apenas un año. “Siempre quise hacer algo de música, pero nunca me dieron apoyo para eso. Ahora mi madre me pregunta si me siento como una chiquilla, yo le digo que esto no es solo para chiquillas”.

Una rápida búsqueda en internet le indicará un puñado de academias en las que se imparte ballet para adultos en Costa Rica. Si usted asiste a una academia por primera vez para aprender esta danza, asegúrese de que su profesora le explique cada paso con paciencia. Resuelva todas sus dudas antes de practicar un paso nuevo y pruebe siempre con pequeños esfuerzos. Recuerde que el primer día no empezará a bailar ballet “como en la tele” y que el proceso para llegar siquiera a bailar puede tomar meses.
Una rápida búsqueda en internet le indicará un puñado de academias en las que se imparte ballet para adultos en Costa Rica. Si usted asiste a una academia por primera vez para aprender esta danza, asegúrese de que su profesora le explique cada paso con paciencia. Resuelva todas sus dudas antes de practicar un paso nuevo y pruebe siempre con pequeños esfuerzos. Recuerde que el primer día no empezará a bailar ballet “como en la tele” y que el proceso para llegar siquiera a bailar puede tomar meses. FOTO: Germán Fonseca ampliar


El grupo empezó las clases hace apenas ocho meses, pero ya todas conocen el nombre de cada movimiento y pueden seguir instrucciones aunque Mariana solo hable y no muestre el ejemplo con su cuerpo. “A mí este ejercicio me volvió el cerebro al revés”, dice Pilar. Como cualquier aprendizaje, el baile estimula la conexión entre las neuronas, aumenta la memoria y mejora la coordinación.

Realismo mágico

Mariana se mueve como una brisa suave entre sus propios pies y explica cada movimiento en ocho tiempos. Luego pone la música clásica y sus dos alumnas repiten casi con perfección las instrucciones.

Los detalles son determinantes, explica Mariana. Cada movimiento debe ser pensado, los dedos deben ir en la posición correcta, la espalda debe estar erguida, el mentón ligeramente arriba, los hombros ligeramente abajo. Que se vea cómoda, aunque sus músculos se estén quemando por dentro.

Todo es un proceso y este avance de las chicas ha sido uno arduo y constante. “La clase les va dando fuerza –dice Mariana– para ir subiendo un poco más la pierna, para mantener la postura, para aprenderse de memoria los ejercicios”.

"El ballet, contrario al estereotipo, no es excluyente. Lo puede practicar una niña delgada como una adolescente o una adulta con sobrepeso. "


Cuando la clase termina, nos sentamos en círculo a conversar. Todas coinciden en que hay que tener un objetivo claro para empezar a hacer ballet, una meta realista. “Yo no vengo porque quiera salir luego en el show del fin de año. Vengo para aprender, para ejercitarme”, dice Mónica.

Sería contraproducente decirle a las mujeres adultas que un día van a estar en el centro del escenario. Pero tampoco sería justo que se desmotivaran de bailar ballet por un motivo superficial. “Es cuestión de enfoque. Ellas tienen que saber que no vienen para hacerse balletistas profesionales. Yo tengo que saber que ellas vienen para hacer ejercicio y en eso me enfoco”, dice Mariana.

En una clase no se suda a chorros ni se alzan grandes pesos para aumentar la musculatura. Más bien, se aprende a manejar el cuerpo antes de manejar cualquier otra herramienta. Primero se avanza por dentro y luego por fuera: primero se fortalece el músculo y luego se levanta la pierna.

El ballet tiene algo especial, algo que pocos ejercicios tienen: necesita de una conexión profunda entre la mente y el cuerpo. Necesita que usted lo haga suyo.

Referencias: Agradecimiento a Warehouse Dance Complex (2215 2754).
Fuentes: Mariana Lizano, instructora profesional de ballet. “Cuerpo de ballet” (www.vogue.es).

PUBLICADO: 20 de Mayo, 2014 AUTOR:

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