Experiencia: volver a intentarlo en el gimnasio

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Hace siete meses tomé la decisión de iniciar una rutina de ejercicios que incluyera algo más que levantarme a correr dos o tres veces por semana. Decidí matricularme en un gimnasio, seguir una rutina de pesas y hasta retomar unas cuantas clases de natación.

Tengo que ser franca, la emoción me duró poco. Tardé solo tres meses y dejé aquel mundo de sudor y esfuerzo.

Esperiencia bienestar
FOTO: Jéssica García ampliar

La comodidad de la casa era más simple, comer palomitas viendo una película era genial y además no tenía que sacrificar un par de horas de sueño por la mañana. Pero todo pasa su factura...

La ansiedad, el sueño y el cansancio empezaron a dominarme, el sedentarismo empezaba a asomarse.

Por ello, tres meses después de haber cruzado la puerta de salida del gimnasio, lo volví a intentar ¡Me puse las tenis!.

Las preguntas de "¿Por qué no había vuelto?" no faltaron, las frases de aliento tampoco. Solicité ayuda, me asesoraron como si se tratara de la primera vez y redescubrí músculos que estaban dormidos.

En fin, esto de volver a intentarlo después de todo no es tan difícil. Solo se necesita un poco de tiempo y sobre todo compromiso. Tomar el valor y solicitar una cita de medición desde el primer día y comprometerse a cumplir con una rutina semanal. Sí se puede. 

Lo interesante de todo esto es saber que volver a sentirnos sanos y activos está simplemente en una decisión.

PUBLICADO: 18 de Junio, 2015 AUTOR: