Nuestra tierra: para comerse a Costa Rica sin salir del centro de San José

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Existe una nostalgia que nace en el corazón pero se siente en el estómago. Muchos la ven claramente cuando salen del país por un tiempo pero otros nos topamos con ella casi a diario. Es esa nostalgia por las tortillas y los picadillos de la abuela, por los tamales a la Navidad y las cajetas que se compraban al regresar de la playa.

Para apaciguarla, es posible recorrer grandes distancias hasta cierto local que aún guarda ese sabor típico. No obstante, el restaurante Nuestra Tierra ofrece todo ello sin salir del centro de San José. Picadillos, tablitas típicas y carnes con un toque de fusión son parte del menú de un local que nació hace 16 años a un costado de la Plaza de la Democracia.

“La idea era recrear una casita típica en medio de la ciudad, ese era el concepto inicial del restaurante”, explica Juan Carlos Chaves, administrador de Nuestra Tierra.

Tanto los turistas como los trabajadores josefinos hallan un punto de encuentro en el local, donde se puede probar el plato del día a 3.500 colones, pero también desayunos, postres para el café de la tarde y cenas. A la vez, pueden apreciar el peculiar diseño del restaurante, con un techo plagado de tazas de loza, canastas para recoger café, fotografías antiguas y cientos de detalles que forman parte de las casas de antaño.

Variedad y modernidad

“La comida costarricense es sencilla. No tenemos una gastronomía amplia como la mexicana o la europea pero dentro de su sencillez es buena, cada uno de los ingredientes debe ser de calidad, los frijoles tienen que ser buenos, por ejemplo”, detalla Chaves.

Por esta razón, quisieron sacarle partido a ese sazón tico para crear platos más elaborados, con los cuales los turistas pueden disfrutar lo típico pero sin renunciar a comidas a las que están habituados. De allí, provienen varios platos con carnes de calidad, como t-bone o lomito, que forman parte del menú. Estos se acompañan a la perfección con picadillos de papa, tortillas con queso -uno de los platos más apetecidos del menú-, olla de carne, entre otros, un chifrijo o ensaladas.

La variedad en este local es amplia y cada uno encontrará algo adecuado. A la vez, existen tablitas con ingredientes para que toda la familia comparta y arme sus “gallos”. Al cerrar, resulta inevitable no poner una taza de café, de Dota y recién chorreado, sobre la mesa. Es el cierre tras una buena comida para sentirse como en casa.

PUBLICADO: 02 de Marzo, 2017 AUTOR: