El desafío de adoptar en Costa Rica

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Evelyn Hernández es profesora de primaria, vive con su esposo, Esteban Madrigal, en un apartamento en San Francisco de Dos Ríos. La casa no es muy amplia pero sí lo suficiente para albergar, además de la pareja, a una pequeña hija y a dos mascotas de cuatro patas y colas largas.

Hernández suele salir al medio día de su trabajo en la escuela, por las tardes realiza teletrabajo, una oportunidad que asegura es ideal para pasar tiempo con su niña.

En sus ratos libres los aprovechan para visitar a la abuela y jugar con las primas de Mariangel, la hija del matrimonio, realizar compras, peinarse el cabello una a la otra y pasear a los perros. Las risas y abrazos no dejan duda de que realmente hay una conexión entre ambas.

Mariangel encontró una familia en la adopción
Fotógrafo: Jose Díaz FOTO: ampliar

Esta familia nos recibió en su casa justo el viernes antes del día del padre. Esa tarde la pequeña no le importaba otra cosa que terminar de envolver el regalo para Esteban, y sobre todo encontrar el escondite adecuado.

"Mami mirá como me quedó, ¿está bonito verdad? ¿dónde lo escondo, en la ropa?", preguntaba la niña en su espontánea intervención a la sala.

Los lazos de amor entre esta pequeña y sus padres no son de toda la vida. La historia inició hace cuatro años, justo un par de días antes de que la menor cumpliera cinco y catorce días después de que la pareja fuera declarada por el Patronato Nacional de la Infancia (Pani) apta para recibir un nuevo miembro en su hogar.

"Nuestro perfil era muy abierto, esperábamos estar en lista de espera por lo menos seis meses, para por lo menos terminar de pintar el cuarto, y estuvimos solo 14 días. Me llamaron por teléfono y me puse a temblar de la emoción. Entre más abierta es la pareja, más rápidas son las colocaciones ", comentó la madre de 37 años.

El matrimonio asegura que para lograr la adopción de Mariangel realizaron los trámites establecidos ante el Pani. No contaban con conexiones, ni tampoco pagaron para agilizar los tiempos. Para ellos, la clave es la apertura al momento de seleccionar el perfil del menor.

"Lo más importante es entender que la lista de espera es para los niños, no para los adultos. No es llegar y pedir como en catálogo. Son un montón de cosas las que influyen y es necesario mentalizarse y entender que es un compromiso serio. Así como el niño lo acepta a uno con los antecedentes, uno debe aceptar al niño con su historia".

Postulantes. Para lograr un final como el de la familia Madrigal Hernández es necesario seguir una serie de procedimientos que, a criterio de los expertos y de esta misma familia, son indispensables para identificar las actitudes, aptitudes, destrezas y limitantes tanto de los niños como de los adoptantes.

En Costa Rica el método más conocido de adopción es el que se tramita a través del Pani, el cual exige dos condiciones: una de ellas es que el menor cuente con la adoptabilidad, y la otra es que la familia o individuo independiente tenga la idoneidad para iniciar el proceso de adopción.

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Solo en el 2014 se recibieron 166 menores con la adoptabilidad administrativa y la declaratoria judicial de abandono. De ellos, únicamente fue posible colocar 105, pese a que en el banco de familias nacionales había un total de 223. "Esto ocurre porque las familias son bastante exigentes en el perfil que quieren del niño", comentó Jorge Urbina, coordinador de adopciones del Pani, quien insiste en que los tiempos de la adopción responden a las necesidades de los menores y no de las familias.

Evelyn y Esteban iniciaron este proceso justo en su quinto aniversario de casados, creyeron que tardarían todo el día, pero en cuestión de horas lograron iniciar el camino hacia la adopción.

"Ya dentro del proceso uno entiende por qué se tarda varios meses. Y como pareja también se requiere de esos meses para hablar, discutir y prepararse para los cambios que esa decisión implica", dice Hernández.

Ese primer encuentro entre el Patronato y quienes buscan un niño es más que una sesión de trabajo. Ahí mismo se pacta una cita para realizar las valoraciones sicosociales.

Urbina destaca que si bien se analiza la situación socioeconómica, lo que más pesa son las destrezas, habilidades, aptitudes, condiciones emocionales y sicosociales de la familia.

Como parte del proceso, los postulantes reciben asistencia y capacitación para definir el perfil de niño que están en condiciones de adoptar.

Hernández cuenta que su proceso de preparación tardó cerca de siete meses y en él se toma conciencia de que ningún niño que haya llegado a un albergue ha tenido una vida fácil. Todos tienen antecedentes. En su caso, tener un bebé no era una prioridad y esto también agilizó la adopción.

Esas familias aprobadas ingresan al banco de familias elegibles donde quedan a la espera de un niño que requiera un perfil como el que ellos ofrecen.

Mariangel encontró una familia en la adopción
Fotógrafo: Jose Díaz FOTO: ampliar

"Una vez que las familias entran al banco no hay tiempos. No es una fila, ni tampoco se trata de tomar ficha. El proceso en términos de ubicación está vinculado con los niños", aclara Urbina.

Datos del Patronato revelaron que solo en el 2014 se registraron cerca de 223 solicitantes, 34% más que en el 2013. No obstante, las adopciones únicamente aumentaron en un 20% entre ambos periodos, la razón "el perfil exquisito de algunas familias".

La otra cara. Para que el proceso se cumpla es necesario lograr empatar las necesidades del niño con las de una posible familia. Pero al contrario de lo que se cree, lo que hasta el momento hacen falta son menores que cuenten con la declaratoria de abandono y la condición adoptiva.

El departamento de adopciones aclara que no todos los menores incluidos en el sistema de protección del Patronato son candidatos a ser adoptados, la mayoría está a la espera de que se aclare su situación legal.

"Cuando el Pani interviene en una condición de abuso parental la primera obligación es trabajar para garantizarle al niño el derecho de crecer y desarrollarse con su familia biológica, no es resolverles con una adopción. Primero se trabaja con los padres, y luego con la familia extensa", explica Urbina.

Si lo anterior no da resultado se valora si conviene la adopción. Pero no es hasta que tengan la adoptabilidad, dada por el equipo técnico especializado y el visto bueno del juez, que el expediente del menor llega a la oficina de adopciones.

Urbina asegura que una vez que tiene los datos del niño tardan menos de una semana en realizar la compatibilidad con los perfiles de familia en el banco.

"Si el niño nos entra un viernes, para el miércoles tenemos que tener el trabajo hecho, porque ese día se llevan los perfiles al Consejo Regional de Adopciones, los encargados de realizar el empate teórico entre el niño y las familias postulantes. Al jueves se tiene el expediente con la ubicación y ese mismo día se inicia el emparentamiento, que es el proceso de preparación de la familia y el niño", argumenta Urbina.

Este último paso dependerá de qué tan rápido la familia y el niño se acoplen.

En el caso de Evelyn, Esteban y Mariangel bastaron cuatro encuentros para que la niña decidiera mudarse a su nuevo hogar.

"Después de que nos avisaron revisamos el expediente, es como el ultrasonido en el proceso de adopción. En ese momento la pareja puede decir si quiere o no al niño. "Cuando vimos la foto supimos que era para nosotros. Mariangel era de esos niños difíciles de colocar, ella tenía una epicrisis con 8 padecimientos. Ahorita no tiene ninguno. Traerla a casa implicó mucha alegría, compromiso, espera, ilusión y trabajo", comenta con orgullo la madre.

Urbina afirma que en los últimos cuatro años se han dado cambios positivos en las familias que se postulan para adopción, ahora son más abiertos, accesibles a recibir menores entre cinco y seis años o con discapacidad, situación que antes era impensable.

La prioridad de la adopción la tienen los nacionales, luego los interesados del extranjero. En el 2014 en total 105 niños fueron adoptados por familias nacionales y 44 se colocaron fuera del país. Estos últimos se convierten muchas veces en el "salva vidas" de los menores, ya que asumen perfiles complicados.

"Los quieren pequeños. 23 niños entre 7 y 12 años cumplen los requisitos para ser adoptados. Lamentablemente su edad limita las opciones de ubicación."

"Es paradójico porque muchas veces las familias se quejan por la espera. Pero el año pasado quedaron 61 menores sin colocar. Tienen que entender que todos los menores tiene antecedentes, sean grandes o no".

Pedro Beirute, abogado experto en temas de familia, advierte que es necesario no perder la perspectiva de que el proceso queda en firme hasta que un tribunal emita la sentencia de adopción, de lo contrario se puede revocar por el interés de los menores. A criterio del abogado, una vez que un pequeño es declarado en estado de abandono su trámite de colocación no debería de tardar más de seis meses.

Los niños y adolescentes que no logran encontrar familia en un año son incluidos en programas de elaboración de proyectos de vida con el fin de prepararlos para su independencia una vez cumplida la mayoría de edad.

PUBLICADO: 18 de Agosto, 2015 AUTOR: