El amor en la edad de oro

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Hace 18 años conocí a mi actual esposo, Enrique Calderón Peñalba, quien es el padre de una gran amiga. Mi primer esposo (Q.d.D.g) y él congeniaron y socializamos en varias oportunidades, pero por diferentes ocupaciones dejamos de comunicarnos.
Cuando enviudé después de 35 años de feliz matrimonio, siendo madre de dos hijos, uno casado y el otro próximo en hacerlo, teniendo numerosas clases en la universidad y al frente de mi empresa, empecé a sentirme sola, como era de esperar.
Continúe con mi vida, asistiendo a mi grupo de cenáculo y diversas actividades con mi numerosa familia de 10 hermanos, aun así no llenaba mi soledad.
Para una semana santa de paseo con mi mejor amiga coincidimos Enrique, su hija y un sobrino; empezamos a simpatizar, sus atenciones me agradaron mucho pero por estar mi luto tan reciente no tenía interés en otra relación, él fue paciente comprensivo y supo esperar, al igual que fue constante en sus detalles para enamorarme.

Teniendo muchas cosas en común como la asistencia a la iglesia todos los domingos, a eventos, viajes, reuniones familiares y el gusto por el baile, el cual hacemos todas las semanas, nos enamoramos. Ahora él es mi felicidad y él dice que yo soy su ángel…

Inés Meneses en su boda.
FOTO: Cortesía Inés Meneses ampliar

Después de un corto tiempo, él hablo con mis hijos para poder visitarme formalmente en mi casa, ellos lo aceptaron con agrado, poco a poco fue conociendo el resto de mi familia, y yo a la suya ahora sus hijos nietos y bisnietos son parte de mi vida, compartimos muchos momentos juntos.
A pesar de la diferencia de edades y diferentes personalidades, la de él con un carácter fuerte y el mío llevadero y comprensivo como lo decía mi madre (Q.d.D.g), nos llevamos muy bien hay mucha comunicación y respeto y Enrique me hace sentir especial en su vida.

El compromiso
Al celebrar el cumpleaños de mi hijo cuando este daba las gracias por la asistencia a nuestros familiares y amigos, Enrique tomó la palabra y dirigiéndose a mi hijo mayor pidió mi mano en matrimonio, y después de unas hermosas palabras que me hicieron llorar de alegría, sacó un ramo de flores en donde estaba el anillo de compromiso.

Enrique y yo, con ayuda de mi sobrina Heidy a quien veo como una hija, planificamos la boda, la cual se llevó a cabo el 6 de setiembre del 2013 en el Hotel Barceló San José Palacio.

Fue hermoso ver a sus hijos y a los míos desfilando en la ceremonia con los anillos, arras y la Biblia al salir del brazo de mi esposo y con el bouquet, el cual ofrecí a la Virgen de los Ángeles y di gracias a Dios por tanto apoyo y felicidad recibida. Continuamos la fiesta de celebración, bailando al son del grupo Pimienta Negra y concluimos con una hermosa y alegre comparsa.

Una noche de estas, mi amado esposo me dijo: “mami, yo creo que la quiero más yo a usted que usted a mí”, apretándome a su pecho cerré mis ojos y pensé: “qué hermoso saber que una persona pueda amar a otra de tal manera”.

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