La historia de un perro paciente de cáncer

  • Conversemos

  •  

“Pepe es el más chineado de todos, es el único que tiene permiso de subirse a la cama a ver televisión con nosotros”, cuenta Carlos Blanco, quien junto con sus esposa Marcela Vargas, han adoptado, criado, alimentado y protegido a sus cuatro boxers. Sus cuatro amores de cuatro patas.

La historia de esta manada está llena de sensibilidad. Los boxers albinos o blancos suelen ser considerados un defecto de la genética y muchas veces, los criaderos los sacrifican para evitar que se vean comprometida su reputación e incluso el precio de los perros. La familia Blanco Vargas se enteró de una camada con estas características a quienes iban a practicar la eutanisia y antes de que les colocaran la inyección, los adoptaron y albergaron en su casa. Solo una sobrevivió: Lola. Una superviviente a quien tuvieron que dar chupón y chinear cuál recién nacida.

Pepe, perro paciente con cáncer
FOTO: Alejandra Vásquez Portilla ampliar

Tantos cuidados hicieron que Lola se empezara a creer persona, así que llegó el momento de integrar a un nuevo miembro en la familia para que pusiera las cosas en orden y hiciera compañía a la, hasta entonces, hija única. Fue entonces cuando llegó Pepe, recién había cumplido tres meses y era, también, un bóxer blanco. Además, es llamativo por tener un ojo negro y el otro celeste. Él es toda una atracción y una rareza. La familia estaba completa: Carlos, Marcela y la parejita (Lola y Pepe), pero cuando todo parecía andar perfecto, Pepe empezó a desarrollar unas protuberancias.

Esta familia sabe lo que es salir corriendo, una y otra vez, a la clínica veterinaria. Resultaron ser tumores cancerígenos y hubo que someter al perro a tres operaciones. Llegó a necesitar una cuarta, sin embargo, tantas cirugías y tanta anestesia podía comprometer aún más la salud del animal. Pepe, ya es un perro adulto, tiene nueve años de edad y sus dueños decidieron darle calidad de vida antes que cantidad de días.

Perros raza bóxer
FOTO: Alejandra Vásquez Portilla ampliar

Angustia, tristeza y llanto. Así describe Carlos el momento en que recibieron la noticia de que su querido bóxer solo iba a sobrevivir unas pocos semanas más... eso fue hace un año. Pepe, además de chineado, es valiente. Fue en ese momento cuando Carlos y Marcela decidieron aumentar la familia y llegaron los nuevos miembros: Coco (quien ahora tiene 4 años) y Bob (de 1 año). Llegaron a inyectar de energía a la manada.


A Pepe le tienen mayores cuidados. Se le da una pastilla contra el dolor y un alimento especial, pero sobre todo, se le da cariño. “Sabemos que, cuando llegue el momento, será mejor ponerlo a descansar que verlo sufrir. Nos duele pero no podemos ser egoístas. Por ahora, le estamos dando la mejor calidad de vida posible y lo consentimos un poquito más de la cuenta”, relata Carlos.

Los cuatro perros corren, juegan, ladran. Ninguno discrimina a otro por el albinismo, los tumores o la edad. Aún tenemos tanto que aprender de los animales. “Pepe ahora exige más cariño y se ha vuelto más sedentario, pero sigue siendo un perro alegre”, comenta su dueño. Insisto: aún tenemos tanto que aprender de los animales.

PUBLICADO: 14 de Octubre, 2014 AUTOR: