Bocas del Toro: paraíso de delfines y estrellas de mar

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Bocas del Toro sabe a Caribe con coco y suena a creole English. Se siente picante como el sol del mediodía y cálido como la sonrisa de sus pobladores. Huele a brisa marina y se ve como una pintura atrapada en el tiempo, que aún preserva sus raíces.

Este pedacito de tierra panameña llena todos los sentidos. Es un destino exótico, pero a la vez sencillo. Lo exuberante aquí no son hoteles grandes o mega bares; de eso no encontrará en Bocas. Lo que sí abunda es la riqueza de la naturaleza que habita la isla.

Lo mejor es que este poblado, de tan solo 3.000 habitantes, está a 40 minutos de viaje por aire. La compañía de aviación costarricense Nature Air habilitó un vuelo diario -dos en temporada alta- a este destino paradisíaco, al que llegará en solo minutos, evitándose manejar durante más de 9 horas los cerca de 250 kilómetros que separan este destino fronterizo en Panamá de la capital tica.

Poblada de estructuras de madera, Bocas del Toro tiene un sinfín de casitas tradicionales, con sus pilotes sumergidos en las aguas del mar Caribe.

Casas antiguas convertidas en pequeños hoteles boutique, hostels y restaurantes son un clásico en Bocas. Parte de las maravillas de este lugar es que aún mantiene un aire de encanto que no sucumbe al megadesarrollo. Muchos restaurantes, hoteles y supermercados son atendidos por locales y el turismo es su principal fuente de ingresos, junto con la pesca.

Recorrido por el centro

El centro de Bocas puede recorrerse a pie en media hora. El transporte "oficial" del poblado es la bicicleta y también es muy común ver patinadores hacerse camino en las calles. En total, en Bocas hay 36 taxis y las lanchas también hacen las veces de colectivos. Un cuarto de sus tres mil habitantes son extranjeros y aquí predomina el turista europeo.

Un imperdible del recorrido por el centro es el Gran Hotel Bahía. Un edificio que tiene 112 años de haberse construido, perteneció a la United Fruit Company, compañía que lo utilizó como oficinas administrativas.

Cuenta con 18 habitaciones y se preserva casi intacto y en perfectas condiciones. La estancia conserva la ventanita con barrotes por la que se les pagaba a los trabajadores de la bananera, ahora la utilizan como recepción del hotel.

El movimiento de los food trucks o camioncitos de comida está latente y por las noches las calles huelen a carnes asadas, papas arregladas y hamburguesas gourmet con algún toque caribeño.

El sancocho es la comida más típica de Bocas del Toro, se trata de un caldo con diferentes carnes y verduras con sabores vivos. La gastronomía bocatoreña tiene mucha influencia caribeña por lo que es común encontrar sabores a coco, a chile panameño y a ají. Rondón, mariscos y rice and beans con coco son platillos comunes de la zona.

Además, hay infinidad de opciones para comer frente a las olas. No puede dejar de probar los platillos del restaurante Buena Vista, una parada obligatoria desde 1997. Al comer allí, no solo probará el mejor pollo en salsa de mantequilla de maní de su vida, sino que también ayudará directamente a 10 familias bocatoreñas a quienes el restaurante emplea directamente.

El hotel más grande de Bocas del Toro se llama Playa Tortuga Hotel & Beach Resort y es uno de los pocos en el pueblo que cuenta con piscina. El lujoso establecimiento tiene 117 habitaciones y cuenta con el área de piscina frente al mar más grande de Isla Colón.

Si busca hospedajes más tradicionales, el Hotel Swan´s Cay es uno de los primeros alojamientos de Bocas del Toro y su edificación de madera combina el estilo caribeño con detalles europeos. Además, se ubica en el corazón del pueblo, lo que lo hace muy conveniente para salir a comer o caminar.

Sentir la naturaleza

Recorrer Bocas en bote es un espectáculo digno de ser vivido. Lo ideal es hacer tours con un guía de la localidad. En lo particular, recomiendo a Edilberto de Bocas Natural Adventures, pueden preguntar por él en el pueblo y seguro lo conocerán.

El tour más característico es aquel que incluye avistamiento de delfines, snorkeling y una visita a la icónica Playa de las Estrellas, para conocer de cerca las estrellas de mar. este recorrido se hace en lancha.

Se pueden observar los cambios en la vegetación conforme nos alejamos de la zona poblada de hotelitos, hostales y restaurantes flotantes.

El bote nos llevó hasta Bahia de Los Delfines, donde hay un 85% de probabilidades de ver a estos mamíferos jugueteando en el agua. Sin duda es uno de los atractivos más grandes de Bocas del Toro pues los delfines se empeñan en ofrecer un gran espectáculo a los turistas y es posible verlos a pocos metros del bote, con su piel lisa y brillante destellando bajo el sol bocatoreño. Después de darnos gusto grabando a los delfines mientras jugueteaban con la estela de agua que deja el bote y tomaban turnos para brincar frente a nuestros ojos, el recorrido continúa hasta Cayo Coral.

Allí, el agua de mar es completamente transparente y es posible ver el fondo del océano desde el bote. Este punto es perfecto para ponerse la máscara de snorkel y zambullirse en busca de ver a solo centímetros del rostro peces de colores, corales, pepinos de mar, erizos de mar y algunas estrellas de mar. Este rato de snorkel le permitirá transportarse a otro mundo y desconectarse de preocupaciones externas.

La última parada del tour es Playa de las Estrellas, que por supuesto recibe su nombre debido a la enorme cantidad de estrellas de mar que poblan las orillas de la playa. Su estilo rústico y las bellezas naturales de esta playa de arena blanca y aguas celestes son un imperdible de Bocas del Toro.

Allí, se dará gusto contemplando de cerca las estrellas de mar. Además, esta es una parada ideal para degustar la gastronomía local. Cerca de 8 pequeños restaurantes frente al océano ofrecen platillos caribeños a base de mariscos. La frescura de lo que le servirán en su plato es tal que podrá elegir una langosta de una pequeña jaula a la orilla de la playa, que le prepararán a su gusto.

Otras delicias del lugar son el pulpo, el pescado entero y los camarones. Además, no puede irse sin probar la deliciosa piña colada que le preparan frente a sus ojos dentro de la propia fruta.

Cuándo viajar

Tome en cuenta algunas ocasiones especiales para su viaje. Del 12 al 15 de septiembre, en las playas de Bocas del Toro se celebra la Feria del Mar, un festejo similar a los turnos costarricenses, pero con vista al océano y con puestitos de comida típica y actividades culturales.

En noviembre le será difícil encontrar habitaciones disponibles a pesar de la gran cantidad de hoteles que pululan en este poblado turístico. En ese mes, Bocas se llena de panameños que celebran fechas nacionales como el de la separación de Panamá y Colombia, el día del Grito de la Independencia, el Día de la Independencia y la Fundación de la Provincia de Bocas del Torom entre otros. Muchos locales buscan el destino de playa para relajarse y disfrutar de los feriados.

Si le encanta la fiesta, su época ideal para conocer Bocas del Toro es fin de año. Grupos de amigos celebran Navidad y la llegada de un nuevo año con épicas fiestas en la playa y en hoteles, bares y restaurantes.

Si por el contrario busca visitar con niños o con su familia, la época ideal es enero y febrero. Para estas fechas, los fiesteros ya se han ido y Bocas adopta las características de un destino vacacional ideal para pasarla en familia y disfrutar de las bellezas naturales.

Por su parte, encontrará tarifas promocionales durante la temporada baja que es en mayo y junio y, luego, en septiembre y octubre.

Es fácil conseguir paquetes vacacionales desde Costa Rica que incluyen todas la comodidades. Una de las opciones es Nature Air Vacations, la agencia de viajes de la aerolínea costarricense. Los paquetes básicos incluyen pasajes de avión ida y vuelta, hospedaje por dos noches y tres días y traslados. Los precios dependen de la temporada y varían dependiendo de la opción de hospedaje, pero inician desde los $290 por persona.

PUBLICADO: 11 de Julio, 2017 AUTOR: