Guanajuato. Mágica ruta hacia la historia

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Esta historia empieza por el final. Y si tuviéramos que poner ese final en el mapa estaría en la Alhóndiga de Granaditas, icónico edificio de la ciudad de Guanajuato construido en el siglo XVIII. El 14 de octubre de 1811, fueron colgados, en sus costados, las cabezas de los héroes de la independencia mexicana: Miguel Hidalgo, Juan Aldama, Ignacio Allende y José Mariano Jiménez.

Además de ser el espacio idóneo para las ventas de dulces envinados, confites picantes o textiles, la Alhóndiga se convierte en una estación de continuas busetas turísticas que buscan espacios entre las estrechas calles de Guanajuato. Al salir del sistema de túneles que recorre la ciudad antiguamente minera, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2008, es necesario ascender por las montañas circundantes.

Iglesia de Dolores Hidalgo.
FOTO: Melissa Hernández. ampliar

Varios meses antes del asesinato de Miguel Hidalgo y tres de sus compañeros de lucha, el 16 de setiembre de 1810, empezó la historia que se recrea ahora, más de doscientos años después de la separación de América de la corona española.

La zona del grito

Campos algo áridos bordean la carretera a Dolores Hidalgo. En el radio del autobús se escuchan rancheras, como El reyo Te solté la rienda. La música de fondo no es casual: es un homenaje a José Alfredo Jiménez, uno de los hijos más célebres de esta zona.

Tanto es el orgullo de los Guanajuatenses con Jiménez, que le abren un pequeño espacio en la Ruta de la Independencia para hablar de él, cuya vida nos lleva al siglo XX. En un vecindario casi desolado, se encuentra el cementerio de Dolores Hidalgo, el cual cuenta con un monumento a la memoria del cantante: un gran sombrero de charro y un zarape que puede admirarse por horas ya que muchas de las losas que lo componen tiene escrito el nombre de las más de mil canciones que compuso.

Conforme nos acercamos al centro de la localidad, se pueden apreciar los talleres de cerámica de talavera, una industria propia del lugar. A un costado del parque, se encuentra una gran casona colonial de colores añejados: el Museo Casa de Miguel Hidalgo y Costilla, el cual, en el siglo XIX, fue llamado "la Francia Chiquita", por ser el punto de encuentro liberal e intelectual. Al otro lado, se puede visitar la parroquia donde se efectuó el Grito de Dolores, esa convocatoria del sacerdote Hidalgo para tomar las armas contra el virreinato.

San Miguel de Allende.
San Miguel de Allende fue denominada la “mejor ciudad del mundo” en el 2013 por la revista de turismo Condé Nast Traveler. FOTO: Melissa Hernández ampliar

Es mediodía y para combatir el calor basta con acercarse al grupo de vendedores de "nieves", que buscan atraer a los turistas con sus helados de "suspiro de ángel", "mezcal" o el tradicional mamey. México también se visita a través del paladar.

Ciudad mágica

Dolores Hidalgo y San Miguel de Allende fueron designadas como "pueblos mágicos" por la Secretaría de Turismo de México en el 2002 para reconocer los esfuerzos de su gente por mantener vivo su acervo cultural. No obstante, la segunda perdió ese estatus al pasar a ser parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Unesco.

En esa designación se incluyó la población de Atotonilco, donde una ermita destaca como una muestra invaluable de arquitectura barroca. De allí, del Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco, tomó el cura Hidalgo un estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe como bandera de su ejército.


Bastan 14 km más para llegar a San Miguel de Allende, el cual pasó de ser casi un pueblo fantasma, a inicios del siglo XX, a ser el refugio para artistas y quienes buscan un descanso entre la arquitectura colonial y barroca. La tendencia se ha mantenido e incluso fue denominada la "mejor ciudad del mundo" en el 2013 por la revista de turismo Condé Nast Traveler.

Entre los principales puntos de interés de ese poblado se encuentra la Casa de Allende, la morada neoclásica donde nació el independentista Ignacio Allende. Otro sitio imperdible es el ex Palacio Municipal, un edificio construido en 1736 donde se instaló el Ayuntamiento del México independiente en 1810.

Ante la parroquia de la ciudad, de estilo neogótico, turistas, nativos y naturalizados descansan como si el paso del tiempo no existiera. Por ahí, está el vendedor de globos de Guanajuato que aprovecha el buen punto para hacer una venta, por allá, la orfebre argentina que viajó como turista y se enamoró de la zona. San Miguel de Allende es un pueblo pequeño pero diverso, donde todas las nacionalidades del mundo hallan un espacio y conviven con la historia.

PUBLICADO: 30 de Marzo, 2015 AUTOR: