Monserrat, una comunidad para realizar turismo rural muy cerca de la naturaleza

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En Vázquez de Coronado, más arriba de las Nubes, a pocos kilómetros de terminar toda vía o camino existente, está Monserrat, una comunidad rodeada de vegetación que sin proponérselo se ha convertido en un cotizado destino cerca de San José.

Llegar hasta esta zona no es complicado. La escuela de Monserrat, donde estudian solo dos niños, es el principal y casi único punto de referencia.

Sus 20 kilómetros desde el centro de Coronado se recorren entre carretera de asfalto, gran parte de lastre, y un tanto más entre barro y piedra que logra abrirse espacio entre el bosque y el paso de ríos cuyas aguas aún corren cristalinas.

Estas aguas son aprovechadas por arribadas de familias que cada fin de semana se adueñan de la zona, se bañan entre sus corrientes y en sus orillas, en cuestión de segundos, instalan todo un banquete digno de un paseo rural.

En su mayoría quienes se animan a disfrutar de este encanto natural llegan en su vehículo. Debemos advertir que si bien un automóvil sí logra sacar la tarea, lo mejor es ir en un carro alto, más en la temporada de lluvia cuando el barro cobija las piedras que hacen de alfombra natural aumentando así las posibilidades de quedar atascado.

Más allá del automotor, Monserrat es perfecto para los amantes del deporte. Es común ver como grupos de ciclistas incluyen en su ruta este destino, lo mismo que a los apasionados por las caminatas.

La adrenalina que se siente al bajar sus caminos resbaladizos, el esfuerzo por subir sus cuestas y la sensación de estar sumergido en la montaña, sin estarlo por completo, le ha dado popularidad a Monserrat.

Ahí hay que ir preparados: buenas tenis, recipientes para cargar agua, snacks y efectivo, como es esperado los vecinos no reciben tarjeta.

Son únicamente 12 familias que desde hace algún tiempo decidieron sacarle provecho a lo que estaba sucediendo. La llegada cada vez más frecuente de visitantes se convirtió en toda una fuente de ingresos.

Ahora en el camino se encuentran pequeñitos puestos donde se puede comprar leche, natilla o queso, todo producido ahí mismo.

Las cercanías de la parroquia de Monserrat es un punto neurálgico. En el salón de la iglesia, un rancho sin paredes frente a la carretera, se abre la venta de comidas preparadas por las vecinas de la comunidad.

El menú es amplio: helados caseros de palito, refrescos naturales, galletas, tortillas, tamales y cuanta otra delicia se les ocurra a estas vecinas.

Muy cerca, justo al frente, está una pequeña pulpería. Parada casi obligatoria de los ciclistas. No olvide preguntar por el arroz con leche.

Siguiendo el camino, un par de kilómetros más adentro podrá encontrar el puesto de partida de Locos por el Bosque, un proyecto de turismo sostenible que trabaja con guías locales y ofrece caminatas a través de una reserva de bosque nuboso.

Hay recorridos para todos los niveles. La caminata intermedia es perfecta para realizarla en familia o amigos, sus senderos están completamente demarcados y a través de ellos se llega al mirador de la catarata La Trocha, río volcánico Cajón (agua anaranjada) y la catarata La Olla.

Descanso en la naturaleza

Si seguimos, a unos 200 metros antes de llegar al final de cualquier camino existente, está la Posada Monserrat Lodge, un sitio donde puede hospedarse, sumergirse en la naturaleza y olvidarse del apuro de la ciudad.

La Posada inició en el 2001 como Centro de Formación Ambiental, dando charlas a estudiantes sobre desechos y manejo ambiental. Con su nacimiento vino el objetivo de convertir aquella pequeña reserva, de tan solo dos hectáreas, en una finca modelo, meta que aún persiguen.

Actualmente, además de recibir a estudiantes y expertos, esta finca abre sus puertas a quienes deseen ser parte del turismo rural y aprender sobre su trabajo.

Sus habitaciones son simples, no tienen lujo de más que choque con el entorno. Situadas en el corazón de la vegetación permiten respirar aire puro, escuchar las aves y sentir la bruma en las tardes de frío.

Dentro de la propiedad se puede realizar una caminata de 800 metros en un sendero marcado por llantas sumergidas en la tierra, una técnica usada para reducir la tala de árboles y aprovechar los desechos.

Además de pasar por el bosque de los enanos y el sendero de los gigantes, quienes den esta vuelta podrán conocer los proyectos desarrollados como el biodigestor, con el cual se producen gas con el manejo controlado del desecho de las vacas, es uno de los más exitosos, ya varias fincas de la zona cuentan con una réplica.

Otros de los proyectos son el eco inodoro, que con la ayuda de cal y el aserrín en seis meses convierte los excrementos en abono; las trampas de grasa, para los desagües de la cocina, y la biojardinera, para purificar las aguas usadas.

Si visita esta finca en un día soleado podrá ver las geniales vistas al Zurquí y al Volcán Barba. No puede irse de este lugar sin antes degustar el café recién chorreado y saborear un buen pan casero.

Su restaurante está abierto al público los fines de semana y su comida es preparada por mujeres de la comunidad.

"Son las señoras de la comunidad las que cocinan, ellas se van rotando. En toda Monserrat somos 12 familias. La idea es que todas se vean beneficias de este proyecto", cuenta Fabio Mora, el administrador de la Posada y baquiano de la zona.

En Monserrat tendrá mucho por descubrir y lo mejor es que está realmente cerca de San José. Anímese a hacer turismo rural, a caminar o a andar en bicicleta, a respirar aire puro y a comer de cada uno de los puestitos que a su paso se encuentre.

Posada Monserrat LogdeUbicación: 2 km noreste de la Escuela de Monserrat, Cascajal de CoronadoTeléfono: 8912-9741Sitio web: posadamonserrat.com

PUBLICADO: 11 de Agosto, 2017 AUTOR: