La perla de Las Antillas

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Habana, hermosa Habana, bello es tu cielo, lindas tus mujeres, bello es tu mar. El bolero en la voz de Hector Lavoe no es el único dedicado a la capital de Cuba. La salsa, la cumbia y la trova también han hecho sentidos homenajes a la ciudad costera que también inspira pintores, escritores y poetas. Su ubicación en el norte de la isla con una bahía profunda y estrecha fue clave para los españoles fundaran la ciudad el 16 de noviembre de 1519. Pero esa misma ventaja geográfica causó que en múltiples ocasiones fuera atacada por piratas.

Los colonos optaron por fortificar La Habana con el fin de cuidar sus barcos y tesoros. Hoy dichas construcciones constituyen algunos de sus tesoros más preciados y sitios obligatorios de visita. El Castillo de los Tres Reyes Magos del Morro o Castillo del Morro, el Castillo de la Punta y el Castillo de la Real Fuerza de La Habana son algunos de ellos. El Castillo del Morro se encuentra a la entrada de la bahía y fue construido 1585, estratégicamente sobre una colina, para poder observar los enemigos que se acercan por el mar. El mismo año construyeron el Castillo de la Punta, que tenía el fin de ayudar al Morro con la tarea de defender la entrada a la Bahía y es pequeño en comparación. El Castillo de la Fuerza erigido en 1577 es el más antiguo y grande, pero tenía el problema de estar ubicado muy adentro de la bahía, por lo que no era tan efectivo en la defensa. Hoy estos tres fuertes, junto con el casco antiguo de la ciudad son patrimonio de la humanidad de UNESCO.

Plaza de La Catedral en La Habana.
FOTO: Eunice Báez ampliar

Ciudad de mezclas

La Habana Vieja, como se le conoce a esta zona histórica, ahora también es la más turística. Las calzadas de piedra unen las plazas más icónicas de la ciudad que se encuentran bordeadas de cafés, restaurantes y tiendas. La Plaza de Armas, con más de 500 años de antigüedad, es un destino obligatorio mientras que en la Plaza de la Catedral podrá admirar la hermosa Catedral de San Cristóbal, considerada una de las más emblemáticas edificaciones del barroco en América. 

No obstante, Cuba es un país de mezclas y eso salta a la vista en su capital. Su avenida más emblemática, el Paseo Martí o Paseo del Prado, es claro testigo de esa amalgama. Inicia en el Parque de la Fraternidad, pasa por edificios coloniales, teatros, hoteles y hasta el icónico Capitolio, justo antes de terminar en el malecón. El Capitolio es uno de edificios más destacados de Cuba, similar a la construcción homónima en los Estados Unidos. Sin embargo, los cubanos se vanaglorian con el hecho de que la versión de La Habana construida en 1926 es un metro más alto y un metro más ancho que la que se encuentra en Norteamérica. La edificación antes albergaba el Congreso, pero ahora es el hogar de la Academia Cubana de las Ciencias y la Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnología. 

Al final del Paseo, se encuentra el malecón. Esta calle se caracteriza por su rompeolas construido con el fin de proteger la  ciudad del mar, sin embargo el pasaje para peatones que lo complementa terminó convirtiéndose en un elemento clave de La Habana. Durante las mañanas es el lugar donde los pescadores prueban su suerte; en las tardes los más chicos se zambullen en el mar o se mojan con las olas; sin embargo, es en las noches donde el malecón se convirtie en un destino obligatorio, puesto que es donde grupos de locales y turistas se reúnen a disfrutar el último ron de la noche mientras cantan una canción. 

Una vista de La Habana, Cuba.
FOTO: Eunice Báez ampliar

Bares habaneros

Visitar La Habana y dejar por fuera sus famosos bares, definitivamente sería un error. La Bodeguita del Medio es quizá el más reconocido, visitar este restaurante y bar es una experiencia en sí misma. Lo primero será encontrarse con un conjunto musical que complace a los visitantes, mientras usted disfruta de un tradicional mojito cubano o algún platillo tradicional: yuca con mojo, masa de puerdo o arroz con habichuelas. Además no puede olvidar garabatear su nombre en alguna pared, puesto que es un tradición de quienes visitan. 

El otro local imprescindible es La Floridita. Allí el recibimiento lo hace una escultura en bronce del escritor Ernest Hemingway, quien frecuentaba el bar y es una figura de culto en la isla. No obstante, los turistas no sólo llegan a La Floridita por el legado del escritor, también lo hacen para tomarse un daiquirí, coctel a base  ron que fue inventado ahí mismo. La Habana con sus callejuelas coloniales, hermosas edificaciones y emblemáticos bares, no puede más que enamorar.

Definitivamente no se equivocó Lavoe: Habana tierra querida, no puedo vivir sin verte, porque mí fin es quererte, te amaré toda la vida.

PUBLICADO: 13 de Octubre, 2014 AUTOR: