San Gerardo de Dota, paraíso de flora y fauna

  • Conversemos

  •  

El verde más verde se mira al bajar por la estrecha carretera que conduce a San Gerardo de Dota, un valle ubicado a 85 kilómetros del centro de San José. Alrededor, los árboles relajan la vista y el sonido de las hojas movidas por el viendo arrebata cualquier residuo de estrés que albergue su cuerpo. Si busca relajación, San Gerardo de Dota es el lugar correcto.

Su principal atractivo es la rica diversidad de aves que habitan este bosque nuboso; allí conviven más de 175 especies. Gracias a esta diversidad, fue el único lugar de Costa Rica incluido en el libro “50 lugares para observar aves antes de morir”, una recopilación de sitios alrededor del mundo, realizada por el escritor Chris Santella. Personas de diversas nacionalidades, principalmente turistas europeos y estadounidenses, visitan el pueblo con sus cámaras fotográficas, binocolares, trípodes y lentes de largo alcance, con el afán de captar los plumajes, formas y colores de las aves.

Colibrí en el Hotel Savegre
FOTO: Rónald Pérez ampliar

Algunas especies que se pueden observar son: trogones, colibríes, gran perdiz, hollín petirrojo, pájaros carpinteros, jilgueros, entre otros. Asimismo, San Gerardo de Dota es considerado el hogar de los quetzales, pájaros de destacada belleza y símbolo nacional de Guatemala. Estos animales habitan la zona durante todo el año pues ahí encuentran su fruto favorito: el aguacatillo, sin embargo, se le puede apreciar con más facilidad durante los meses de abril y mayo, cuando es su temporada de reproducción. Durante este tiempo, salen en busca de nidos y alimento para sus crías, por lo que tienen mayor actividad. Eso sí, los quetzales son madrugadores y friolentos: son más fáciles de observarlos antes del amanecer cuando el tiempo está poco ventoso.

El clima es fresco (ni muy frío ni muy caliente), sin embargo, por las noches, la temperatura puede descender a 10º centígrados e incluso, el zacate podría amanecer escarchado. Eso sí, los primeros rayos del sol y el café matutino de rigor se encargan de equilibrar el termostado corporal.

Otro de los atractivos de la zona son los múltiples colores que alegran el paisaje. Las flores parecen pintadas con tintes fosforescentes, pues sus tonos son extremadamente llamativos. A cada planta, la acompaña su fruto y este es uno uno de los jugosos placeres de San Gerardo: manzanas, ciruelas, melocotones, higos, entre otros, crecen entre la flora.

Todos estos sabores son aprovechados por los habitantes, entre ellos doña Marlen, quien venden mermeladas y tiene una soda muy recomendada. Como plus, mientras le preparan su comida o su cafecito, usted puede pasearse por el vivero propiedad de la señora.

Si desea es degustar un platillo de la zona, entonces por obligación debe comer trucha. San Gerardo de Dota es recorrido por el Río Savegre, donde se pueden pescar estas sabrosas especies, y también se encuentran pozas con truchas cultivadas. Frita, en salsa, con coco, etcétera... las posibilidades de preparación son muy variadas y así lo puede notar en los menús de los restaurantes o del café Kahawa. Este último es un local que está estratégicamente ubicado a la par del río, satisfaciendo así varios sentidos: el paladar, la vista y el oído.

Hay diversas opciones de hospedaje para quienes quieran pasar un fin de semana lejos del bullicio y la rutina. Asimismo, la cercanía de San Gerardo con la capital, hace que sea un excelente destino para una escapada de un día. Para llegar ahí, se debe tomar la carretera Panamericana dirección al norte, hasta el Cerro de la Muerte y luego se gira a la derecha en el rótulo que dice San Gerardo de Dota. Vaya y déjese encantar por los colores, los quetzales, las truchas, las flores y los frutos.


PUBLICADO: 04 de Abril, 2014 AUTOR: