Un paseo no tradicional por Bogotá

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Don Hugo sonríe con las arrugas. Lleva un sombrero de gángster de los 40 y unos callos que sus manos curten desde muchos años atrás. Se parquea aquí, en el barrio La Candelaria, donde vende libros usados a unos pocos pesos: Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano, Platero y yo de Juan Ramón Jiménez, Retratos y perfiles de José María Aznar, Entrevista con la historia de Oriana Fallaci... Mi fiel guía Margarita y yo coincidimos: este es el paraíso de quienes amamos el olor a viejo encerrado entre las páginas de los libros.

Arequipe
Venta tradicional de cajetas y dulces en el centro de Bogotá. FOTO: María Fernanda Cruz ampliar

Gastamos 40 mil pesos en seis libros que hemos prometido compartir. Cuarenta mil pesos son aproximadamente 10 mil colones; así he resuelto todas mis cuentas para poder sobrevivir en este paraíso de concreto, desigualdad y transporte público abarrotado: mil colones son más o menos cuatro mil pesos colombianos.

Don Hugo nos cuenta que una vez se hizo novio de una francesa y ella le enseñó una frase: “voulez vous coucher avec moi ce soir?” –él la repite más o menos así “vu le tu cuché avec mua, sexuá”–. Unos meses después de que rompió con ella, escuchó a un par de francesas acercarse a su puesto de venta y les soltó la frase, sin siquiera saber que les estaba proponiendo una noche de sexo. Don Hugo tuvo algo de suerte: las mujeres le explicaron por qué no era buena idea andar gritando aquellas palabras por la calle. Ahora él nos cierra un ojo y nos cuenta que es incapaz de cumplir lo que dice la frase, no por falta de ganas sino porque físicamente ya no podría cumplir con ninguna promesa de ese tipo. Y se muere de risa.

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Hay algo fácil en Bogotá: encontrar europeos por las calles. De hecho, hay una imagen que no me abandona nunca, la de un chico/tortuga con una gran carga sobre la espalda y un maletín al hombro, tratando de explorar el mapa dentro de las estaciones de Transmilenio y con cara de “no te entiendo, mapa”.



Si una habla español, todo es más sencillo: le pregunta a casi cualquier transeúnte cómo funciona el asunto del transmilenio; estoy dispuesta a asegurar que al menos la mitad de habitantes de Bogotá se saben casi todas las rutas de memoria. Después de un par de semanas en la ciudad, una también termina aprendiéndose las rutas. Si no, siempre habrá un transmilenio que la lleve de vuelta al lugar de donde vino y puede retomar su camino.

En cuestión de buses, los extranjeros funcionamos así: paramos cualquier bus y preguntamos si pasa por la avenida o la calle que necesitamos. Si es en hora pico, esperamos dos o tres horas para llegar al destino.

Lo bueno es que si ese destino es el centro de Bogotá, podremos ver teatro cualquier día de la semana, ir a las bibliotecas públicas y abocarnos a leer o acceder de manera gratuita a internet; visitar librerías como la del Fondo de Cultura Económica, sentarnos en sus sillones a leer un libro cualquiera y luego dejarlo ahí e irnos a beber un café con cuadritos de azúcar al Café Pasaje; sacarnos fotografías con las llamas que se estacionan en el Parque Bolívar; o echarles maíz a las palomas, verlas amontonarse alrededor y luego... luego corretearlas.

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Transmilenio
En el sitio web transmilenio.gov.co puede encontrar toda la información sobre el transporte público de Bogotá. Procure no viajar en horas pico (de 6 a . m. a 9 a. m. y de 5 p. m. a 6 p. m.) FOTO: María Fernanda Cruz ampliar

En agosto hay que ponerse medias todos los días. El frío es irresistible y sincero: nunca engaña a nadie aunque esté dentro de la casa, envuelta en cobijas. Dicen que en diciembre y enero las temperaturas aumentan y ya se puede salir sin bufanda. Antes, mejor no quitarse el gorrito.

Pero ningún día es lo suficientemente frío como para quedarse dentro de la casa. Es obligatorio salir a comerse una arepa boyacense en la esquina, comprarse una oblea con arequipe y queso, buscar una mazorca con mantequilla… Hay permiso de quedarse encerrada solo si los anfitriones son colombianos y preparan ajiaco, una maravillosa sopa con verduras, pollo, crema dulce y mazorcas.

Uno de esos días, también podría formar parte del voluntariado que ofrecen Tiempo de Juego o Colombianitos, fundaciones que se insertan dentro del paisaje urbano de los barrios del sur de Bogotá y trabajan con niños y jóvenes en riesgo social. Muchos de ellos forman parte de barrios que están dominados por guerrilleros o paramilitares, grupos que también se apuntan a formar equipos y jugar en partidos de fútbol.

"Cambie algunos dólares o pesos en el aeropuerto si debe viajar en taxi hasta su lugar de hospedaje. Los “paseos millonarios” son frecuentes. Siempre que necesite un taxi, llámelo. Existe una aplicación que funciona en los teléfonos para conseguir taxi certificado. Se llama Tappsi y la puede descargar desde la tienda de iphone o de android. "

O hay opciones más tradicionales como ir a La Candelaria, conocer el centro histórico de Bogotá, entender que esta es una ciudad más segura que Medellín o Barranquilla, pero que toparse militares no es algo extraño; reencontrarse con la historia de décadas atrás a través de los pocos edificios que quedaron en pie después de la revolución del Bogotazo, en 1948. Saber que en esta casa, sobre Avenida Sétima se encuentra el jarrón culpable del grito de independencia de Colombia, el 20 de julio de 1810.

O también podría toparse  con un señor moreno de sombrero tipo gánster y preguntarle si tiene alguna frase que se sepa en francés. Si él la recuerda, no dude de la buena voluntad del hombre, él solo quiere que usted viva Bogotá.

Imperdible
Si va a Cundinamarca (departamento al que pertenece Bogotá), hay algunos sitios que no puede dejar de visitar. Se los enumeramos:

--Monserrate: sobre un cerro que queda a más de 500 metros por encima de la ciudad de Bogotá, usted puede descubrir Bogotá como nunca antes. En cerromonserrate.com está toda la información.

-- Catedral de Sal de Zipaquirá: la única catedral elaborada en un 100% a base de sal, incluyendo estatuas, altares y sillas

-- La Candelaria: el barrio insigne de Bogotá, tiene comida barata y la combina con un ambiente bohemio por las noches.

--Haga voluntariado en fundaciones como Tiempo de Juego (tiempodejuego.org) y Colombianitos (colombianitos.org).

PUBLICADO: 03 de Enero, 2014 AUTOR: