Karla Solano

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Un viento suave de pétalos y flores es el que acompaña el cabello de una mujer, quien con poco pudor, emerge desnuda del mar sobre una concha. El cabello ensortijado, la sonrisa suave, la piel blanca y toda su desnudez. Así pinta Botticelli a  una Venus orgullosa de un cuerpo que se sabe hermoso.

Igual que este pintor renacentista colocó en el centro de una de sus obras más famosas a una mujer desnuda, muchos otros artistas han eternizado sobre mármol y sobre el  canvas las formas redondeadas del cuerpo femenino. 

Karla Solano
“Tal vez algunas personas han pensado que mi obra es “indecente” --pero nunca me lo han dicho-- los espectadores tienen la libertad de ver o creer lo que quieran, pero mi intención no es esa, así que el trabajo hablará por sí mismo", Karla Solano FOTO: Rónald Pérez ampliar

Así también, dejando de lado el óleo y los colores,  la artista costarricense Karla Solano retrata el cuerpo desnudo femenino por medio de la fotografía Su propio cuerpo desnudo es el elemento principal de piezas, muchas de gran formato, que cubren edificios o plazas completas; obras que han evolucionado y revolucionado a lo largo de su producción artística, al igual que envejece un cuerpo, igual que se mancha y se arruga la piel...

La sonrisa sincera, la cabellera que es un remolino de rojo y cobre, y las fotografías donde explora cada pliegue de su cuerpo, nos recuerda mucho aquella Venus que surge de la imaginación de Botticelli. Al conversar, sobre sus intereses en el arte, sobre sus proyectos, Karla se desnuda de nuevo, sin complejos…, sin contemplaciones. 

Al fin y al cabo, nacemos en total desnudez y es el cuerpo el que se nos recuerda el paso del tiempo. ¿Acaso no somos todas Venus de Botticelli? ¿Acaso no somos todas el centro de nuestra propia obra?

La fotógrafa Karla Solano posa para la revista Perfil
"Siempre me he cuestionado el paso del tiempo; lo físico y lo espiritual, la vida y la muerte. Desde niña me atrajo la figura humana" Karla Solano FOTO: Rónald Pérez ampliar

La fotografía contemporánea

P- ¿Cómo definiría la fotografía contemporánea y en qué se diferencia del resto de corrientes de la fotografía?

R- En los años 90 realicé un viaje a Europa y ahí ví por primera vez, en los museos, imágenes en grandes formatos instalaciones y objetos intervenidos con fotografías, eso me interesó muchísimo y cuando regresé dio inicio una búsqueda interna y una experimentación que me llevó a realizar mi primera exposición individual en el año 95 en la que expuse fotografías, radiografías y objetos encontrados. En ese entonces me vinculé más con los artistas visuales que con los fotógrafos. De hecho creo que hasta hace pocos años soy considerada como fotógrafa, hoy día esas diferencias no deberían de existir; los artistas trabajan desde hace muchísimos años con diversos medios y lo importante es el resultado de su obra. 

“Creo que la fotografía contemporánea es más que la composición, luz y ángulos, aunque esos elementos continúan teniendo peso; pienso que  lo más importante es el concepto, transmitir una idea y realizar obras con forma y contenido consistentes, por esa razón la exigencia debe ser mayor.”

P- ¿La fotografía podría ser considerada un arte menor?

R- ¡Para nada! Admiro muchísimo a grandes fotógrafos como Peter Joel Witkin. Cindy Sherman y John Coplans entre otros. Además --por su popularidad--, es un medio accesible a muchos receptores que ofrece nuevas tecnologías, formatos y soportes entre otras cualidades.

P- ¿Ha explorado otras formas de manifestaciones plásticas que no sean fotografías?

R- Si, lo he hecho, he realizado video-arte, pintura, instalación y objetos intervenidos, pero siempre utilizando la fotografía como medio y soporte. 

P- ¿Qué tiene el cuerpo desnudo que la atrae?

R- Siempre me he cuestionado el paso del tiempo; lo físico y lo espiritual, la vida y la muerte. Desde niña me atrajo la figura humana, tenía un libro con láminas en las que podía ver los diferentes sistemas del cuerpo humano y pensé que algún día haría algo con esas imágenes que tanto me gustaban. 

“Me maravillaron las características de la piel, sus pliegues, los colores, texturas del cuerpo y las sensaciones que éstas pueden generar.  Hay personas que reniegan de su cuerpo y no se acercan, no aceptan el paso del tiempo, las manchas, las canas y las cicatrices que este nos deja. A mi más bien me interesan esos cambios y las enseñanzas que la vida nos regala”. 

P- ¿Por qué explorar la desnudez? 

R- Por ser tan cercana, cambiante, por su belleza natural, sus curvas, sus texturas y sus formas.

P- ¿Cuál es la génesis de su exploración del cuerpo?

R- Inicia a muy temprana edad cuando experimento dos pérdidas de seres queridos y estas experiencias me hacen cuestionarme la naturaleza humana, sus virtudes y defectos, sus necesidades y su fragilidad.

P- ¿Cómo ha ido evolucionando su obra? ¿Evoluciona/envejece igual que un cuerpo?

R- En mis inicios hacía fotografía blanco y negro en el cuarto oscuro, intervenía las fotos con objetos. Más tarde, con la cámara digital, fui retratando macros de los pliegues, bellos, texturas del cuerpo. Luego, aprovechando los nuevos medios digitales, experimenté con otros soportes y formatos. Actualmente me interesa mucho hacer intervenciones en edificios en los que mimetizo el cuerpo en la arquitectura.

“La obra ha crecido a mi lado, espero continuar experimentando y contando nuevas historias por medio de la fotografía.”

P- ¿Podría identificar intereses o mensajes esenciales de su que hacer que necesita transmitir?

R- Quiero que mi obra interactúe con la gente, que le genere sensaciones y sentimientos; por eso las gigantografrías que he realizado, por ejemplo en Shangai, Argentina, Brasil, Venezuela y, recientemente, en Teruel, España, donde la gente atraviesa un espacio tapizado con un desnudo, con una piel. 

“El espectador se apropia de la obra y pasa a formar parte de ella. Me gusta ver la reacción de las personas, como se sorprenden y se cuestionan cuando toman conciencia de que son parte de otro cuerpo.”

P- Desnudarse ante los ojos de cientos de personas, ¿por qué?

R- En realidad es una forma muy íntima de desnudarme y es ante mí misma; las fotos me las tomo yo misma con un trípode o me las toma mi hija. 

“Realizar mi obra es una especie de ritual, un exorcismo; sacar, por medio del arte, nuestros temores, lo bueno y lo malo, las alegrías y las tristezas que llevamos dentro. Una vez producidas e impresas las imágenes, deja de ser mi cuerpo, podría ser el de cualquier persona y se convierte, para mí, en una metáfora, en un paisaje corporal.”

P- ¿Nunca le inquietó estar desnuda y juzgada ante tanta gente?

 R- No me lo cuestiono y no me siento juzgada. No sé si tendría la capacidad de hacer un performance frente a un público, me parecen muy valientes los artistas que lo hacen y, tal vez, más adelante, me atrevería a hacerlo; pero por ahora, la elaboración de mi trabajo es muy íntima. En los últimos tiempos he tomando fotografías de desnudos de amigos artistas que me lo han permitido y el hecho de tenerme confianza de desnudarse ante la cámara para mí y es un honor.

P- ¿Cuál es su deseo más profundo en relación a su obra?

R- Lograr que los espectadores sientan alguna sensación y se cuestionen la obra. Provocar y compartir con la mayor cantidad de personas una sensación, un sentimiento. 

P- Algunas personas podrían considerar su obra y su labor artística como “indecente”, o bien, que busca transgredir para llamar la atención…

R- Me fascinan los artistas que en su momento han sido transgresores o irreverentes a un sistema.

“En realidad tal vez algunas personas han pensado que mi obra es “indecente” --pero nunca me lo han dicho-- los espectadores tienen la libertad de ver o creer lo que quieran, pero mi intención no es esa, así que el trabajo hablará por sí mismo.”

De lo personal

P- ¿Cuál ha sido su estrategia para abrirse camino con este arte en el país y a escala internacional?

R- Desde que era estudiante –aún sin haber concluido mis estudios--, empecé a exponer; siempre estoy investigando, haciendo proyectos nuevos, creando nuevas formas y conceptos a partir de mi trabajo. Es una necesidad constante. Creo que ha sido ese el secreto para abrirme camino, continuar produciendo, tener proyectos, mostrarlos, hacer contactos y compartir mi trabajo

P- ¿Es posible vivir del arte plástico en Costa Rica? 

R- Sí es posible, pero requiere mucho trabajo y pasión; es más fácil para los artistas que son respaldados por una galería o cuentan con contactos que mueven su obra. En mi caso doy clases de arte -lo cual me encanta- y he contado con el apoyo de curadores, historiadores e instituciones que han creído en mi trabajo. Sin embargo, son pocos los artistas que viven exclusivamente de su obra.

P- ¿Se puede combinar foto artística y foto comercial para subsistir?

R- Sí, lo he hecho, pero puede suceder que el trabajo comercial te absorba mucho y te quite tiempo para el creativo. No hay que perder la pasión por el trabajo, eso es lo que hace a una persona feliz. 

P- ¿Qué consejo daría a los jóvenes talentos en el arte?

R- Que muestren su obra y que nunca sea con el objetivo exclusivo de vender, sino exponer, mostrar su obra, someterla a juicio y compartirla. Hay que soñar en grande y creer que es posible.

P- Cómo reciben y perciben sus hijas su arte? ¿Tienen inclinaciones artísticas?

R- Mis hijas Gabriela y Mariana (de 17 y 15 años) admiran mucho mi trabajo, son mis mejores amigas y aliadas –tal vez porque han visto mi pasión por lo que hago--. Ambas tienen inclinaciones artísticas quizás porque su padre es artista también.

P- ¿Se define Karla Solano como una artista madura, plena? 

R- Me siento como una artista madura pero siempre en proceso de aprendizaje, investigación y crecimiento. 


Trayectoria subversiva

Nacida en San José, en 1971 y madre de dos hijas de 17 y 15 años, Karla Solano estudió diseño publicitario y fotografía.

Tiene a su haber numerosas exposiciones individuales, las más reconocidas:
2000 “Geografías”, arte en exteriores en las calles de San José, Costa Rica.
2001 “Lienzos”, La Nación, Costa Rica.
2006 “En mis Laureles”, Teorética, Costa Rica.
2007 “Deseos Encubiertos”, Galería Carlos Woods, Guatemala.
2009 “Instalación” en la Universidad del Nordeste, Resistencia Argentina.
2010 “Sinestesia”, Museo Punta Islita, Costa Rica.
2010 “Mudar la Piel”, MADC, Costa Rica.
2013 “Cuerpo Geométrico”, Teruel España

Premios más destacados:

2011 Premio Nacional en Artes (fotografía) Aquileo J. Echeverría. Costa Rica.
2005 “Dévil” fotografías utilizadas en campaña publicitaria de la marca EDWIN, Japón.

Publicaciones más reconocidas:

2007  Global Feminisms, New Directions in Comtemporary Art, Brooklin Museum, USA
2005 Enero, revista  Art in América, Miami.
2005 Fotografías utilizadas en campaña publicitaria de la marca EDWIN, Japón.
2004  Libro de la Historia de la Fotografía, Costa Rica.
2004  Libro Mapas Abiertos, España.
2002 Abril, revista  Art-Nexus, 2002 Colombia.
2002 Mayo, revista  Fisura, New York.

Colecciones:

Colección Museo de Arte y Diseño Contemporáneo, Costa Rica.
Colección Museo de Arte  Costarricense, Costa Rica.
Coleción Fries Museum, Leeuwarden, Holanda.
Colección Museo de  Noorderlicht, Holanda 

PUBLICADO: 27 de Diciembre, 2013 AUTOR:

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