Mariluz Bermúdez, la actriz tica reina de telenovelas

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Tiene 31 años pero parece de menos. Mariluz Bermúdez se baja del Uber que tomó para llegar a la sesión de fotos para Perfil. Es pequeña, delgada, rubia, muy rubia, de impactantes ojos verdes, enérgica y simpática. Lleva nueve años viviendo en México pero el acento tico nadie se lo ha quitado. Entre el "mae" que repite cada cierto tiempo y el amor por los picadillos de su mamá, se le notan sus orígenes ticos.

María de la Luz Bermúdez Garnier, conocida por todos como Mariluz, es una estrella de las telenovelas mexicanas, su paso por Televisa deja huellas cada vez más profundas y sin embargo, sigue siendo la misma muchacha humilde que migró para perseguir su objetivo.

Creció en San Rafael Arriba de Desamparados, estudió en el Colegio de San Antonio y fue a la Universidad Latina de Costa Rica de donde casi se gradúa de profesora de preescolar. Le faltaron pocas materias pero en el fondo sabía que lo suyo era otro camino.

Hoy, recordando la trayectoria y analizando la personalidad, ese camino parece más que evidente. Desde los seis años participó en anuncios comerciales, impulsada por su mamá, María Claudia Garnier, quien fue Miss Costa Rica en 1977. La belleza que heredó es innegable.

A sus 17 años, Mariluz formaba parte del programa Sábado Feliz, donde presentaba algunas secciones y participaba de coreografías. Luego, participó como actriz en varios sketches de La Media Docena. Modelaba, hacía fotografías para catálogos y nunca se vio intimidada por una cámara. "Como dicen en México: me llamaba la atención la artistiada", dice.

Así las cosas, es difícil que a alguien le quede duda de que lo suyo era el mundo del entretenimiento. Mariluz apuntó a las grandes ligas y escribió al Centro de Educación Artística (CEA) de Televisa. A pesar de su determinación, ella sufre del mismo defecto que padecemos muchas personas: pensar que las cosas grandes y buenas son para los demás y no para uno.

"Dudé si eso era para mí, pensaba que esas oportunidades eran para otro tipo de gente, no alguien como yo de un país pequeño, de una familia común". Dudar es de humanos, pero la vida le fue mostrando que lo que está para uno, está para uno; eso sí, que hay que poner de su parte para salir a buscarlo.

Cuando la llamaron para que fuera a hacer un casting, salió rumbo a México. Su mamá la ayudó para comprar el tiquete de avión, hizo la prueba y fue admitida. Un nuevo futuro la esperaba en la capital mexicana.

P: ¿Le gustaba actuar desde la pequeña?

M: ¡Por supuesto! Desde niña quería actuar y bailar en todo. Hoy en día tengo en Facebook a una de mis maestras de la escuela y a veces me escribe recordándome cuando yo le pedía cinco minutos para hacerle una presentación al resto de mis compañeros. Siempre pasaba haciendo payasadas. Es algo que se trae.

P: ¿Qué es la actuación?

M: Actuar es un juego, yo lo disfruto mucho. Al principio quizá era más difícil porque me tomaba las cosas demasiado en serio pero cuando me di cuenta que actuar es un juego, ya no me preocupo tanto y empezaron a salir escenas muy chivas.

Antes pensaba mucho cómo iba a hacer cada escena, ahora también me estudio los papeles y llevo una propuesta para conversarlo con el director, pero sobre todo disfruto y dejo que las cosas vayan sucediendo.

P: ¿Cómo es un día de trabajo?

M: Son jornadas muy cansadas. Hay momentos en que no tengo tiempo para salir con amigos ni para nada, todo es trabajo, trabajo y trabajo pero la satisfacción de estar haciendo lo que me gusta y disfrutarlo es enorme.

P: De este lado de la cerca, el público no ve esas largas jornadas de grabación sino a la Mariluz que es figura pública, que asiste a eventos o fiestas y lleva una buena vida.

M: La cuestión es que uno se vuelve como una marca, sobre todo cuando uno va creciendo y se va haciendo nombre. Es una marca que tiene que estar presente en los eventos, a mí casi no me gusta asistir a esas actividades sociales pero es parte de mi trabajo. Tengo que lidiar con eso y cuidarme, trato de establecer cuántas horas voy a cada cosa, irme temprano y tener mi tiempo para descansar.

P: ¿Cómo guía sus decisiones?

M: Hay que escuchar lo que Dios quiere para uno, yo soy muy creyente y sabía que Dios no me iba a mandar a México para no hacer nada.

Después de nueve años veo que este camino sí era para mí. Mientras uno sea obediente y aprenda a escuchar esa vocecita interna que le dice a uno "por ahí no, mejor haga esto", mejor le va a ir en la vida.

P: ¿Cada cuánto viene a Costa Rica?

M: Trato de venir una o dos veces al año, cuando las grabaciones me lo permiten. Cuando vengo lo que hago es comer, extraño mucho la cuchara de mi mamá, y aprovecho para compartir tiempo con mi familia.

P: Fuera de la actuación, ¿qué otros intereses tiene?

M: Me gusta ir al gimnasio, hacerme tratamientos de spa, tomar clases de baile y pintar. Busco actividades que me ayuden a relajarme y ser más consciente de mi lado espiritual.

P: ¿Qué planes tienes para el futuro?

M: Por ahora sé que quiero ser una guía o un ejemplo positivo para que la gente siga sus sueños. Lo que quiero es ayudar a las demás personas, de la manera que sea. Yo sé que detrás de mi carrera hay un propósito y aún estoy en proceso de descubrir cuál.

Créditos: Fotos Nina Cordero / Styling Katherine Durán / Maquillaje y peinado Miguel Cascante / Dirección de arte Augusto Ramírez.

PUBLICADO: 31 de Julio, 2017 AUTOR: