Nany Sevilla

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¿A qué edad alcanzamos la cima? Nany dice que la de ella es ahora: a la mitad de su cuarta década, dos hijos grandes,  imagen de  Reebok para Latinoamérica –desde México hasta la última punta de Argentina–. Es ahora, que sus ciclos constantes de trabajo, sacrificio y logros la han conducido a recoger lo bien ganado. Lo bien sudado.

La vida, para ella, es un continuo en el que se reinventa cada tanto: pelirroja, rubia, pava, colochos, lacia; columnista, locutora, actriz de comerciales, actriz de cine; instructora, motivadora, usuaria asidua de Facebook y Twitter.

Nany Sevilla
Nany Sevilla vive en Panamá y cuando puede asoma la nariz al pueblo natal tico para saludar a un público que le abarrota cualquier gimnasio. FOTO: Carla Saborío ampliar

Quien iniciara en Costa Rica con un programa de brincos y pura energía fosforescente, a finales de los 90, es hoy una maestra de ejercicios de fuerza mental y espiritual como el yoga y el pilates.

Vive en Panamá y cuando puede asoma la nariz al pueblo natal tico para saludar a un público que le abarrota cualquier gimnasio. La última vez fue cuando abril empezaba y La Sabana se llenó de 700 personas que siguieron las instrucciones conjugadas en “tú” de una famosa instructora que hace rato no vemos en la tele.

Se fue de la tele costarricense hace diez años para dedicarse a su maternidad y encontró que el destino no la dejaría quedarse quieta. Después de navegar por escenarios salvadoreños y guatemaltecos, llegó a puerto en Panamá, donde la descubrió  Reebok. El sueño. La felicidad. La cumbre.

Fitness divertido

Ser imagen de una marca deportiva a nivel regional es también una excusa para hacer lo que más disfruta: motivar. Y en eso invierte su vida: en decirle al mundo que sí se puede empezar de una vez. “No esperarse a que llegue un enero o un lunes. Hacerlo hoy mismo”.

El giro es drástico pero hermoso, dice ella. “La idea es que la gente encuentre el fitness como modo de vida. Cambiar de una vida sedentaria a una vida activa y ser parte de ese cambio. Alguien que motive. Un líder de estilo de vida”.

Para hacerlo hay que ser pragmática: no se trata de convertirse una escultura, se trata de tener herramientas prácticas para desplazarse por la vida sin limitaciones corporales. “Evitar dolores, evitar lesiones, que la gente pueda desarrollarse en cualquier actividad diaria”.

Se los dice una mujer de 45 años que se levanta a las 7 a. m., da cinco clases una seguida de la otra, se ejercita por lo menos dos horas al día y en sus días libres sube cuatro veces los 45 pisos del edificio donde vive, en Ciudad Panamá, bajando por el ascensor – ¡es lo mejor para las piernas!–. “Yo disfruto mucho con las mujeres porque sé lo que se sacrifican por su familia, sus hijos. Y a veces no hay tiempo. Uno tiene que encontrar un tiempito para uno porque es justo y además le va a rendir más a los demás”.

Nany Sevilla
Ser imagen de una marca deportiva a nivel regional es también una excusa para hacer lo que más disfruta: motivar. FOTO: Carla Saborío ampliar

Vivir de la belleza

Para ese límite difuso entre la belleza real y el autoengaño del bisturí, Nany tiene una respuesta sin falsa moral:  las operaciones afinan su propia estima siempre que no se conviertan en un vicio, en una obsesión. Y ayudan más si uno trabaja en la tele.

“Creo que es importante para las mujeres que lo desean pero no en el exceso. Que no te cambie la personalidad.  Yo me operé el busto hace más de once años y lo hice por el programa de tele: quedé plana como una tabla después de mi primer hijo.  Y no me avergüenzo, me alegro de haberlo hecho”.

Belleza es salud y salud belleza, dice Nany. Y todo lo anterior se logra con ejercicios, nada más: “Cuando la persona se siente realizada en una disciplina, en un deporte, también se siente linda. Es lindo ver los cambios en el cuerpo de uno: ver musculitos por aquí, ver cómo se estilizó esta área, ver el hombro que se formó bonito. Eso te hace sentir bella y está muy bien”.

Desde las neuronas

Filosofar sobre la vida es bonito cuando la gente es sincera, abierta, sin falsa modestia, sin presunciones de grandeza intelectual. Y Nany es así: una mujer sencilla a la que le gusta pensar. Imaginar. Crear.

Le gusta pensar en un día en que las empresas estén obligadas a ofrecer horas de aeróbicos, baile o gimnasia a sus empleados. Un día en que los parques públicos tengan vallas con instrucciones para que todo el mundo pueda ejercitarse. Un día en que la gente ya no tenga que andar en bastón para sostener su propio peso. Un día en que la comida vuelva a alimentarnos y deje de matarnos.

Y soñar. Soñar que ese día tal vez ella sea ministra de Deportes de Costa Rica, que ese día seremos como Japón, donde las empresas dan horas libres para el ejercicio y tienen los gimnasios dentro de sus instalaciones.

“Y ¿sabes que pasa?, que estas personas tienen mejor rendimiento: el ejercicio te da energía. Eso es tan importante como que a una mujer le den hora de lactancia”.

Lo de ser ministra es en serio aunque ella misma crea que es una meta muy alta. Tal vez por eso prefiere reservarse sus comentarios sobre la política de este país. “Prefiero reservarme a mis personajes favoritos y a los no tan favoritos”. Pero sí que le gusta debatir, aunque sea sin nombres: “Me encanta, pero no me gusta lo que se llega a hacer con la política.”. Parece convencida.

Convicción y pasión. Eso es lo que derrama Nany cuando habla. Y mucha fuerza. No es solo un abdomen plano, unos músculos apretados, unas nalgas levantadas; es también un fuego interno que la lleva a cumplir metas. Es armonía entre espíritu y cuerpo.

La Nany del futuro –la ministra, la instructora, la madre, la esposa, la presidenta, la presentadora– pensará en el 2013 como uno de esos años de logros que la hicieron llegar a una nueva cumbre. Es que cada etapa tiene una cima propia y para alcanzarla hay que empezar.

PUBLICADO: 26 de Diciembre, 2013 AUTOR:

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