Paz Fábrega, viento de viaje

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El epígrafe con que inicia la película Viaje es una frase del poeta Octavio Paz. “Todo es del viento y el viento es aire siempre de viaje”. Paz Fábrega,  sonriente y hablantina se parece a ese aire del poeta, tiene la sencillez y fuerza del viento.

Estudió comunicación en la Universidad de Costa Rica y cine en London Film School. Su ópera prima Agua Fría de Mar ganó el Tigre en el Festival de Cine de Róterdam, el premio más importante otorgado a un largometraje costarricense.No obstante, el éxito para Fábrega tiene otros matices. Luego de la notoriedad alcanzada con su primer filme las expectativas de su siguiente trabajo eran muchas. Una historia de amor como Viaje, no era la segunda película esperada de una cineasta galardonada. La película fue seleccionada para el Festival de Cine de Tribeca en Nueva York, pero antes tuvo un largo  recorrido desde su filmación hace tres años. Al igual que los fuertes vientos que cambian todo, una situación personal cambió las prioridades de Paz en ese momento.

Ella misma tuvo que viajar: terminar una película que replantea las relaciones afectivas y valora los momentos y las sensaciones en un instante; y además de darle vida a sus ideas sobre la pantalla grande, se atrevió a ser emprendedora y hacer su propio negocio.

El viaje de Paz Fábrega a lo mejor es el que muchos hacemos en alguna etapa, el de encontrarnos y descubrirnos como a veces se descubre el viento.

P: ¿Dónde nace la historia de Viaje?

P.F.: Nació en un momento en que me estaba preguntando por las relaciones de pareja, las relaciones a distancia… veía a mi alrededor y yo y muchos de mis amigos teníamos relaciones que eran un poco indefinidas y estaban en una transición. Sentí que lo único que podíamos decir sobre esto era esa frase típica: es complicado. ¡Muy típico, sí! Era un poco preguntarse, ¿y si no vemos las relaciones en esos términos? ¿Si vemos esas no relaciones o casi relaciones como una interacción entre personas?

Viaje es la nueva película de Paz Fábrega
FOTO: José Díaz ampliar

P: Su cine se caracteriza por enfocarse en los personajes. ¿De dónde se inspira para crearlos?

P.F.: Muchas veces son basados en gente que conozco, más que en mí misma. De mí me cuesta más, y esa distancia me ayuda. Observo gente a mi alrededor y cosas que pasan.En esta película es vacilón, estos personajes son un poco más genéricos de alguna manera. Creo que esta película se trata más sobre un momento. Siento que Agua Fría de Mar, Temporal o Cuilos eran sobre personajes y en esta es más sobre la interacción.

Mucha gente discute que a la película le falta profundidad porque no se sabe nada de los personajes. Es curioso, porque sí grabamos escenas donde hablaban de lo que hacen. ¡Hay un montón de cosas definidas de ellos! Pero no era relevante. Estas dos personas se encuentran y no es muy relevante qué hacen.

P: La película cuenta una historia que se ha contado muchas veces… ¿en qué se diferencia de otras historias de amor?

P.F.: Creo que hay historias de amor que son así, donde no está la esperanza puesta en una relación duradera, sino que son un momento. La idea es como que esas personas a las que les tenemos cariño siempre se guardan.

P: Retrata una relación de pareja poco convencional, sin compromisos de por medio, ¿cree que ha cambiado la forma en que nos relacionamos?P.F.: Yo sí siento que hay una cosa generacional. Somos una generación que tiene relaciones así, tal vez porque no nos hemos casado tan jóvenes. Aunque también hay gente mayor que se siente muy identificada.El otro día estaba viendo el libro que tenía mi abuela a la par de la cama y tenía una foto de ella con un muchacho en vestido de baño, una foto preciosa. Ella me dijo: el era mi enamorado de la piscina. Un novio que tuvo antes de conocer a mi abuelo.

Después ella empezó a andar con mi abuelo y el muchacho se resintió tanto que nunca hubo nada entre ellos. Pero bueno, a los 90 años ella tiene su foto en el libro que está leyendo. Era superimportante para ella y no sé si mi abuela tuvo reencuentros con su enamorado de la piscina, ¡tal vez!Hay gente a la cual la película le ha provocado una sensación de que es muy inmaduro eso de no comprometerse, pero también eso trae la pregunta de qué es lo que una compromete. Estos personajes sí tienen compromisos en muchas cosas: respeto, generosidad de uno con el otro… en ese momento. También se habla de la posibilidad de encuentros de ese tipo, donde no está el compromiso de comprar una casa, pero sí el de estar presente para el otro

P: Sus personajes hacen un crítica a los roles tradicionales de casarse y tener hijos, ¿cuál es su posición?

P.F.: No tengo una oposición para nada. Lo que sí siento es que nuestra generación intenta atrasar un montón esas cosas, pero luego llega un momento en que hay que hacerlo y sucede de una manera muy abrupta.

P: ¿Cómo fue la producción de este largometraje?

P.F.: Cuando la empezamos a hacer la película, pues era como que yo tenía una idea básica de lo que pasaba en la historia. Entonces hablé con Kattia (González, protagonista) y con Fer (Bolaños, protagonista). Con ella yo quería trabajar hace rato desde Agua Fría de Mar. A Fer yo lo conocía de un grupo de teatro en el que estábamos juntos cuando teníamos quince años... bueno desde el kínder en realidad, pero no lo recuerdo. Le conté que quería hacer una historia muy libre y se apuntó.

Ahí empezamos a trabajar los tres. Luego se unió Esteban Chinchilla que me gustaban muchos sus fotos y lo fuimos armando. Alexandra Latishev estaba haciendo su práctica profesional y vino a hacerla con la peli. A Nicolás Wong le pedí que fuera asistente de cámara. Fue bastante rápido, filmamos dos fines de semana aquí en San José y luego nueve días en el Rincón de la Vieja.

P: ¿Cómo planeó la estructura de la película?

P.F.: Había diálogos básicos y dependiendo de lo que era les pedía que se apegaran a ciertas frases. Algunas escenas las inventamos ya estando allá. El plan de filmación dejaba espacio para eso.Una escena como la del árbol, que es de mis favoritas, no estaba escrita. Algunas escenas sí necesitaban más producción y otras casi no. Fue increíble filmar así. Yo siento que un poquito más de gente en algunas cosas hubiera ayudado, pero me encantó.

El año pasado lo llevamos al Work in Progress del Festival Internacional de Cine Costa Rica y así pudimos trabajar con un editor y el sonido. Ahí la empezó a ver gente. Fue hasta que estaba terminada la película que decidimos qué hacer luego.

P: Sin embargo mucho tiempo pasó desde la filmación hasta la presentación de la película.

P.F.: Cuando terminamos de filmar, hice un primer corte y lo dejé descansar un tiempo. Justo entonces pasó algo, mi mejor amiga falleció de manera repentina.  A veces ocurre que los duelos retumban en toda la vida y tienen repercusiones en todas las relaciones y en todo lo que uno hace.Durante como un año no pude hacer nada con la película. Quería como acabar con todo. Fue hasta tres años después de que filmamos cuando Kattia me dijo que la enviáramos a varias cosas y que la viera gente. Me costó montones.

P: ¿Sacar la película fue una parte de ese luto?

P.F.: Cuando la empezamos a ver de nuevo y al trabajar con el editor, sí sentí algo. En algún momento sentí que la peli era como muy liviana y que no pasaba nada que fuera definitivo para la vida de los personajes, pero cuando la vi después de mucho tiempo sentí que tal vez vivir las cosas de esa manera tan intensa y tan presente, tan generosa; establecer esa conexión con alguien; es de las cosas más importantes en la vida.

P: Luego del premio que recibió Agua Fría de Mar ¿cómo hacer frente a las expectativas propias y ajenas?

P.F.: Hacer Agua Fría de la manera en que la hice resultó muy exitoso dentro de ese “mundo”. Fue chivísima pero también hizo que me costara mucho hacer la segunda película. Me sentía muy presionada.

La primera persona a quién le mostré Viaje me dijo: “Esto tal vez es mejor que no lo vea nadie”. Esa persona opinaba que Viaje podía fragilizar mi carrera y yo le dije: “Bueno no pensemos en mí”.  Le pedí que me dijera qué era lo que estaba mal: ¿está muy sucio el trabajo de cámara? Ella me dijo que no, que las imágenes eran preciosas. ¿La historia es muy banal, muy simple? Pues no, tampoco, ella pensaba que era un tema que a todos les ocurría.

¿Entonces? Pues ella opinaba que eso no era lo que se esperaba de mí.Lo que pasa es que después de lo que me ocurrió con mi amiga, me dejó de importar la presión. Sentí que quería terminarla, quería que existiera y no tenía nada que perder.


P:¿Considera que Viaje es una película más accesible que sus otros audiovisuales?

P.F.: Más que Agua Fría de Mar, sí de fijo. Siento que más bien es demasiado accesible, que más bien puede parecer demasiado simple. Agua Fría no tenía manera simple de leerla.

P: ¿Por qué hacer una película a blanco y negro?

P.F.: Nada más nos pareció bonito. Desde el primer scouting que hicimos a Rincón de la Vieja grabamos unas cosas a blanco y negro y otras a color. Nos gustó muchísimo más lo que estaba a blanco y negro.

P: ¿Cuáles son las dificultades de hacer cine en Costa Rica?

P.F: Es un país donde no llega mucho cine. Una está tratando de hacer un cine que en otros lugares ya existen parámetros para entender.

Creo que lo más difícil es esa falta de diversidad en la oferta cinematográfica acá y de espacios para diferentes tipos de películas. Los multicines son el espacio que tenemos, pero la experiencia de ir al cine ahí, es muy diferente.

Tampoco hay una crítica que acompañe al público a entender este tipo de películas y este tipo de propuestas. Las pelis están malinterpretadas desde la crítica, en vez de ayudar a atenderlas se lleva la atención hacia otro lado y creo que eso es supergrave.

P: ¿Qué opina del éxito en taquilla de  Maikol Yordan de viaje perdido?

P.F.: Me parece bien. Los éxitos más grandes en taquilla son basados en otras cosas. Es como una estrategia muy exitosa, películas basadas en un programa de tele, un videojuego, cómics… es una fórmula efectiva. La Media Docena tiene un seguimiento de muchos años. ¡Igual que siento que mis películas no se pueden criticar sin considerar el tipo que son!

Lo que pasa es que cada película tiene que representar el cine nacional y en realidad nadie está haciendo eso, cada quien hace el cine que puede hacer y que le interesa.

P: ¿Qué proyectos tiene en mente?

P.F.: Ahora estoy trabajando en un proyecto con Gabriela Hernández que se llama Mal de Patria. Es un documental que me encanta y que queremos convertir en una ficción.

Me ilusiona también porque es probar hacer un guión muy normal pero con un tratamiento más contemplativo.

P: ¿Qué otros intereses tiene Paz Fábrega?

P.F: Me gusta mucho cocinar, hacer ballet, yoga, leer. Lo último que leí fue 2666 de Roberto Bolaño. Y bueno, me gusta mucho viajar.

Paz Fábrega es una cineasta galardonada.
FOTO: José Díaz ampliar

P: También es empresaria. ¿Cómo empezó con el negocio de la cafetería Café Rojo?

P.F.: Eso fue después de que había pasado lo de mi amiga. Hacer películas es duro y me sentía frágil, entonces creo que fue igual que cuando la gente tiene un duelo y remodela la casa o pinta un cuarto.

Quería crear una cosa bonita que implicara trabajo manual. Y además ver algo que fuera como simple y real. Me ayudó en un tiempo que sentía que no podía hacer nada.Pudo ser otra cosa, pero un amigo quería alquilar un espacio para un café siempre he dicho que me encanta cocinar y es una de las cosas que hago mejor en la vida, pero nunca había estado cerca de hacerlo. Al principio casi me vuelvo loca pero creo que ya lo tengo más bajo control.

P: ¿Cuál ha sido el mayor reto como gestora de este negocio?

P.F.: Es durísimo poner un café en este país con toda la cuestión de los trámites y las cargas sociales. Los restauranteros sí son bastante solidarios. Una está acostumbrada en la producción audiovisual a que hay mucha envidia. ¡Pero en este campo no! Tal vez porque la gente tiene que comer tres veces al día.

P: Sus filmes se han caracterizado por decir mucho con pocas palabras, ¿usted es así en la vida real?

P.F.: Más bien creo que hablo un montón y me gusta mucho discutir sobre temas. Pero no es algo que me encanta ver en cine, no me gusta cuando todo está en los diálogos.

P: Si no se hubiera dedicado al cine, ¿qué cree que estaría haciendo?

P.F.: Tal vez habría estudiado algo en Ciencias Sociales,Psicología o Sociología. Tal vez eso o algo de diseño.

P: ¿Cómo ha sido la influencia de su mamá, la investigadora social Ciska Raventós?

P.F.: No es una influencia en el cine, sino en la forma de pensar. Me enseñó a hacerme preguntas y a entender cosas de una manera muy rigurosa. Tener rigor con respecto a qué es objetivo, qué puedo corroborar. Una manera científica de entender cosas que son muy vivenciales. Como ella es socióloga, todo lo que pasa lo analiza como fenómenos.

Con respecto a cosas que se podrían entender como suerte mi tendencia es ver como un entorno que está movido por mecanismos. Creo menos en los mecanismos sociopolíticos y más en los culturales, la interacción entre personas que generan formas de ser.


Cinematografía:

  • Temporal (2005), corto de ficción. Mejor dirección y mejor fotografía, Festival de Cine Ícaro 2007. Premio especial del jurado, Festival Internacional de Upsala, Suecia 2007. Premio Grand Prix, Festival de Biarritz 2007. Mejor dirección,  Golden Nights Film Festival Moscú 2007. Mejor filme de ficción, Muestra de cine y video costarricense 2007.
  • Cuilos (2008), corto de ficción. Premio ShortsTV, Festival de Biarritz 2008. Premio Mejor actriz  Muestra de cine y video costarricense 2008. Cuatro premios, Festival de Cine Ícaro 2008.
  • Agua Fría de Mar (2009), largometraje de ficción. Premio Tigre VPRO,  Festival de Cine  de Rotterdam 2010. Premio especial del Jurado, Festival de cine de Lima 2010. Premio del jurado, Discovering Latin America Film Festival en Londres 2010. Premio a la mejor ficción en el Festival Internacional de L'Environment en París 2010. Tercer premio en el festival Regiofun en Katowice Polonia 2010. Mención especial en el Calgary International Film Festival 2010.
  • Viaje (2015) Selección oficial Festival de Tribeca Nueva York.

PUBLICADO: 16 de Abril, 2015 AUTOR: