Sandra Bullock, en órbita hacia el Óscar

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El momento para la actriz estadounidense Sandra Bullock no puede ser más glorioso. Dueña ya de un Óscar, y madre rejuvenenecida, tras la adopción de su hijo, Louis, de tres años, es una fuerte candidata al Óscar como mejor actriz por su interpretación hipnótica en Gravity, dirigida por el mexicano, Alfono Cuarón y, en la que comparte la alta tensión en la pantalla con George Clooney.

De cerca, no hay duda alguna de que este pedazo de mujer, además de guapa, es muy lista. El cuerpazo de Sandra Bullock (Arlington, 1964) en Gravity es el fruto de horas y horas practicando danza para encarnar a la astronauta Ryan Stone. Bajo las órdenes de Cuarón, Bullock ha rodado “el reto más difícil de mi carrera”, pues gran parte de las escenas fueron grabadas en un cubo oscuro, de un metro y medio de largo. Y para simular la gravedad pendía siempre de 12 cables que dirigían titiriteros. En ella recae la mayor parte de fotogramas, y su rostro, sin maquillaje es el gran protagonista. Muchas horas hablando por teléfono e intercambiando emails con un astronauta en órbita fueron fundamentales para entrar en el personaje. Hasta aquí todo parece muy sencillo, pero hay que ser muy buen director y también muy buena actriz para lograr mantener la tensión extrema en esta historia de dos astronautas, la ingeniera Ryan Stone (Bullock) y el veterano Matt Kowalsky (Clooney), quienes después de abandonar la nave para reparar un fallo mecánico y flotar en el silencio del espacio, descubren que el retorno a la Tierra se convertirá en una odisea en el espacio. La nueva criatura de Cuarón ha recibido 10 nominaciones a los premios Óscar, incluido el de mejor actriz protagonista.

Sandra Bullock es una de esas mujeres que no se rinde y en su más reciente película, Gravity, demuestra sus ganas de hacer cine.
"No es que sea la Mujer Maravilla, pero habría deseado manejar mejor muchos de mis miedos". FOTO: Featureflash ampliar

Herencia alemana
Con 49 años, nacida y crecida en Arligton, Virginia, según las estrictas normas de su madre alemana, Helga, excantante lírica que llevaba siempre a sus conciertos a sus dos hijas, en el sur de Alemania, de niña aprendió a ser disciplinada y exigente. Con 18 años, Sandra y su hermana no podían salir solas de su casa. Digamos, una chica buena, pero con relaciones amorosas un pelín borrascosas. La más sonada, el divorcio de su exmarido Jesse James, con quien contrajo matrimonio en 2005, pero cuya relación debió cortar en seco, en el 2010, tras el destape de los enredos de cama de James con la actriz pornográfica, Michelle McGee, entre otras canitas al aire, más o menos escandalosas. Bullock y James habían iniciado los trámites para la adopción de un bebé; sin embargo, cerrado el capítulo de James, siguió sola con las gestiones para convertirse en una madre soltera. De hombres no tiene ganas de hablar. El único hombre de su vida, por el momento, es su hijo adoptivo, Louis. “Es como si me hubieran regalado una segunda juventud”.

En su primera visita a la 70 edición del Festival de Cine de Venecia, en setiembre pasado, Bullock llegaba al hotel en un taxi acuático, con su hijito adormecido en sus brazos. Parecía más preocupada por proteger a Louis del viento, que de su peinado y maquillaje. Bullock no es de esas que se rinde a la primera, como el personaje que encarna en Gravity, la astronauta Stone, que pierde a su hija de cuatro años. Desde entonces vive en un limbo, en un estado de inercia total, del que logra salir gracias al espíritu de supervivencia. Como en la vida real. “Ella entiende que en una situación desastroza debe regresar a la Tierra. Y renace”.

Camina erguida como una atleta olímpica. Por la mañana, se la veía correr por las calles del Lido, la pequeña isla veneciana que acoge la longeva cita cinematográfica. Iba vestida con zapatillas deportivas, gorra, pantaloneta y una sudadera. Enamorada de su trabajo, a lo largo de sus 20 años de carrera cinematográfica, sigue teniendo los pies bien puestos en la tierra.

"En Hollywood el único poder que tenemos las mujeres es el decir no”, confiesa la actriz que por años fue bautizada “la novia de América” de turno. Pero las películas de risa fácil no eran su máxima aspiración. En los últimos años no ha hecho otra cosa que demostrar que su talento da para más.

"Por lo general, los papeles para las mujeres en las comedias se limitan solo a las románticas. Es por eso que las odio."

El Óscar a la mejor actriz por su actuación en The Blind Side, en 2010 testimonia la garra que posee para romper esquemas en el duro ambiente de Hollywood.
Lucía memorable con su vestido rojo (J. Mendel), en pasarela de La Mostra de Venecia. Bromeaba con Clooney y daba autógrafos a todo el mundo. Horas antes, atendía a la prensa, en la terraza de un hotel, que posee una espléndida vista a las aguas mansas del mar Adriático. La sonrisa siempre en la boca, delataba la satisfacción por el deber cumplido y el agradecimiento eterno al director mexicano, Alfonso Cuarón. Otras candidatas al rol de astronauta eran Nicole Kidman, Natalie Portman y Angelina Jolie, pero la astronauta de Gravity debía ser Bullock, quien sin duda alguna, no parece estar actuando cuando responde a las preguntas, como suelen hacer muchos de sus colegas en los festivales de cine.

Cómo llegó al espacio
P -¿Hace muchos años que esperaba recibir un guión de Alfonso Cuarón?    
S -Es increíble. Después de haber trabajado con un director como Cuarón será difícil aceptar otros roles. Creo que Gravity ha sido una ocasión única, de esas que ocurren una vez en la vida. Siempre me ha atraído el vacío que forma el espacio. Es algo misterioso y eso talvez explica el deseo que empuja a los astronautas a subir a una nave para explorarlo, y tratar de entender si allá arriba hay algo que pueda ayudar aquí.

Sandra Bullock en Gravity.
Sandra Bullock y George Clooney se conocen desde hace 25 años, pero esta es la primera vez que trabajan juntos. FOTO: Shutterstock.com ampliar

P-¿Cómo fue la experiencia con Clooney?
S-Somos viejos amigos, nos conocemos desde hace 25 años, cuando ambos éramos actores desocupados. Somos como hermanos. Este es mi primer filme junto a George; sin embargo, dado que nos encontramos perdidos en el espacio, la mayor parte de la película la pasamos comunicando solo con la voz. En la vida real, George es un huracán y es uno que te recuerda, que no es necesario tomarse siempre las cosas tan en serio, tan a pecho. Esa es su gran virtud.

P-¿Cuarón ha sido valiente al escoger en rol de protagonista a una austronauta?    
S-Sí. En Hollywood existen todavía muchos muros por desplomar, pero algo está cambiando. Hace seis años comprendí que algunos de mis problemas se debían al hecho de ser mujer. Me sentía confundida y deprimida, porque amo demasiado este trabajo, pero he logrado entender, que, en primer lugar está mi persona. Cuando Cuarón me ofreció el rol de la astronauta, pasé casi dos años entrenando mi cuerpo y tratando de eliminar todo lo que podía parecer muy femenino. Cada vez que leía un buen guión pensaba que debía ser de Cuarón. Hasta que llegó Gravity y cambió mi forma de ver el cine.

P- ¿Cómo logró entrar en el rol de una astronauta que ha perdido una hija?
S- Es la peor cosa que una mujer puede desear. Cada persona lo resuelve a su manera, mi personaje lo hace eliminado la femeneidad de su cuerpo y tratando de convertirlo en una máquina, que realiza solo tareas técnicas en el espacio. Físicamente ha sido una experiencia durísima.

P- ¿Cómo lleva la vida de actriz y madre soltera?
S- Mi hijo Louis es el centro de mi vida. Cada día, cada momento es para él. Es como si me hubieran regalado una segunda juventud. Creo que cuando lo llevaré a la guardería, me quedaré llorando en el auto, mientras él se aleja.

P- ¿Parece ser una persona que logra superar los problemas?
S- Bueno, no es que sea la Mujer Maravilla, pero habría deseado manejar mejor muchos de mis miedos. Temía siempre el fracaso, ser una cobarde. Por muchos años viví aterrorizada con la idea de morir en un accidente sin encontrar mi alma gemela. A veces me despertaba pensando que era una basura, otras me sentía gorda. Cuando pienso en esa parte de mi vida, pienso que es mejor olvidar y seguir adelante.

P- ¿Es cierto que a 18 años no la dejaban salir sola de su casa?
S- A mis padres no les gustaban los chicos con quien salía. Una vez me dejaron de hablar por un año porque no les agradaba un compañero del colegio que frecuentaba.

P- ¿Y luego?
S- Mis relaciones duraban poco, tres o cuatro años, una especie de matrimonios cortos. Demasiados fracasos.

P- ¿Dicen que de los errores se aprende?
S- He aprendido a resolver las humillaciones emotivas, mientras hace años era algo imposible. Si te pones a pensar, es raro poder comprender que, un corazón destrozado es capaz de ponerte por el suelo. No puedes dormir y te llenas de inseguridades. He llegado a comprender, que con paciencia, si das los pasos justos, a un cierto punto, el premio llega.


P- ¿Ha aprendido a no depender de los hombres?
S- Eso es algo que me lo enseñó muy bien mi madre. Me decía que no hay que depender en nada de un hombre, aunque, debo confesar que aprenderlo ha sido una conquista muy lenta. Mi madre era una cantante de lírica alemana y pasé los primeros 12 años de mi vida viajando con ella de Alemania a Estados Unidos. Eso sí, cuando cumplí 30 años me pedía nietos.

P- Pero eligió otro camino...
S- Este trabajo te atrapa y te mantiene joven, no me refiero a la cirugía estética, sino a la capacidad de ser siempre un poco niños y libres. Pero si te dedicas a la vida mundana, se te lee en la cara, como también se ve si tienes la posibilidad de exprimirte y de hacer el trabajo que amas. Cuando me siento triste, pienso en las cosas maravillosas que tengo: pese a mi edad, sigo trabajando como actriz, tengo un hijo estupendo y una familia especial a la que adoro