Hernán Jiménez, el cineasta que aprendió a reírse de sí mismo

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Hernán Jiménez es un costarricense talentoso que se dio a conocer por sus películas y cortometrajes; más recientemente, sus seguidoras le agradecen haber incursionado en el stand up comedy, donde ha cosechado más éxitos. Estudió actuación en la Escuela Nacional de Teatro de Canadá, en Montreal, y cine en la Universidad de Columbia, en Nueva York, es alérgico a la fragancia, amante de los perros, vive en un apartamento en Manhattan y su cabellera crece sin un corte de pelo definido.

P: Últimamente hemos tenido más noticias de usted como comediante que como director de cine, ¿qué hay de su faceta de cineasta en este momento?

H: Decidí bajar la velocidad y entender mejor lo que estaba haciendo. Decidí aprender a escribir cine más en serio. Y con la comedia lo he financiado, de ahí que esa faceta sea más visible. Pero desde mi última película estoy absolutamente comprometido con el cine, con mis guiones, mis ideas, y con las ganas de contar una nueva historia muy pronto, que resulte mejor que las anteriores, más madura y mejor planteada.

Stand up comedy de Hernán Jiménez
FOTO: Cortesía de Hernán Jiménez ampliar

P: ¿Tiene alguna historia en mente que quiera convertir en película?

H: Tengo mil. No te voy a contar ninguna porque soy supersticioso y luego no se hacen. Pero tengo ideas haciendo fila desde hace mucho, esperando su turno con paciencia.

P: Fuiste uno de los pioneros del stand up comedy en Costa Rica, ¿costó que la gente entendiera de qué se trataba?

H: Al principio sí, pero yo no tengo quejas. El público me acompañó desde siempre y lo disfrutó mucho. Al inicio alguna gente me decía que no entendían si el monólogo había comenzado o no, pues no era costumbre ver un espectáculo teatral donde "no había personaje", el personaje era yo. Pero el género ha avanzado mucho en el país, y eso es maravilloso pues supone un público cada vez más sofisticado, y eso me invita a tomar más riesgos y hacer mejor comedia. Empecé hablando de huecos y presas, ahora mi comedia es sobre mí, como debe ser.


P: ¿Por qué cree que sus espectáculos se han vuelto tan atractivos para los ticos?

H: La risa es un escape, no hay duda, y la vida es dura, ¿a quién no le gusta que lo hagan reír? Esa sería la respuesta más sensata. Pero también quisiera pensar que al público le ha gustado lo que ofrezco. Soy muy honesto sobre ese escenario; trato, en la medida de lo posible, de no mentir. Creo que la honestidad, en un mundo abarrotado de mentira, es muy atractiva. 

P: ¿Ha tenido algún chasco feo en alguna de sus presentaciones de comedia?

H: ¡Miles! Uno de los peores, por cierto, fue una presentación privada para La Nación. Ahí mismo en su auditorio. Fue una de esas ocasiones en que empecé a hacer "comedia" y la gente me veía con una mezcla de confusión y lástima. Cuando comencé en esto le decía que sí a todo, y me contrataban para muchas fiestas corporativas. Eran, por lo general, una pesadilla. Nadie entendía mi humor. Una vez, en un bar deprimente lleno de pantallas de plasma y cuernos de toro colgando en las paredes, una fiesta empezó, poquito a poco, a hablar entre ellos mismos mientras yo hacía el show. Así de poco les gustó. Hasta que, eventualmente, se armó la fiesta, pegaban gritos y terminaron contándose chistes entre ellos. La organizadora se acercó al escenario y me dijo, "tal vez ya bajate". Me hizo un cheque y me fui a la casa a bañarme en posición fetal.

Show de stand up comedy de Hernán Jiménez
FOTO: Cortesía de Hernán Jiménez ampliar

P: Hernán Jiménez es un personaje reconocido en Costa Rica, tanto así que hasta es portada de la revista Perfil. ¿Se imaginó tener esa popularidad? ¿Esto ha marcado algún cambio en su vida? ¿Cómo lo maneja?

H: Cualquier actor que diga que no imagina los aplausos es un mentiroso. Por supuesto que es hermoso saber que mucha gente aprecia y quiere un trabajo que se gesta en lo más profundo y vulnerable de tu ser. Sin embargo, esa popularidad es humo, no existe, no tiene olor ni sabor ni se puede tocar. Puede desaparecer en cualquier momento. Ese espejismo no ha cambiado ningún aspecto de mi vida porque huyo de él sistemáticamente. Vivo en otro país gran parte del tiempo, en una ciudad donde nadie sabe quién soy, abarrotada de comediantes infinitamente mejores que yo, de mejores cineastas que yo, y de amigos talentosos que no entienden del todo bien mi trabajo aquí. Eso purifica mi vida y mantiene mis pies sobre la tierra. Me aterriza y me recuerda que lo único que vale, al final de cuentas, es sentarse a trabajar con el corazón, y eso lo hago desde un rincón diminuto que amo mucho, rodeado, además, de amigos.

P: De no trabajar en esto, ¿a qué te dedicarías?

H: Se me hace impensable no hacer algo siquiera parecido a lo que hago. No sé. Fotógrafo, ¿tal vez? ¿Escritor? Cuando era niño quería ser piloto. Hasta la fecha los aviones me generan una fascinación desmedida. Detesto cuando la gente en los aviones cierra las ventanillas; ¿cómo pueden resistirse a ver hacia afuera? ¡Están volando! ¡Es un milagro!


Referencias: Express (Tel.: 2201–6049) • Massimo Dutti (Tel.: 2201–5890) • Zara (Tel.: 2201–5060) • DKSA (Tel.: 2225–0161).

Créditos de producción: Fotos Jeannine Cordero • Producción Jairo Barrantes • Maquillaje y peinado Velvet Salas • Asesora de moda Adriana Chinchilla • Ambientación DKSA.

PUBLICADO: 08 de Enero, 2015 AUTOR: