Zarella: sus propuestas

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De entrada, Zarela Villanueva advierte que durante la entrevista quiere hablar de sus hijos, contar de su relación con ellos y su papel de madre, cual niña queriendo alardear por haber obtenido un trofeo. Así lo hizo y bastaron los gestos para comprender que este es el tema que más la llena de orgullo.

Ella es una de las mujeres con más poder en la función pública costarricense, la primera presidenta de la Corte Suprema de Justicia, magistrada, jefa de hogar, abogada de gran trayectoria y cuya vida ha estado en peligro durante su ejercicio laboral. 

Con tal descripción es fácil imaginarse a una persona con temple de acero, sin embargo, Zarela es cálida, habla pausado, le gusta la cocina, la montaña, la poesía, y se despide de beso en la mejilla.

El pasado mes de octubre, a sus 61 años de edad, fue reelegida por ocho años más en su cargo. Ocho años de un trabajo que no es fácil, pero que realiza con humildad y desde un enfoque de género, según relata. 

 

P: Cuénteme entonces de sus hijos, Zarela y Julio Armando.

Z: El gran motor de mi vida son mis hijos. Son la tarea que he tenido que cumplir y de la cual me siento más orgullosa. Estoy satisfecha de haber contribuido a criar a un hijo y una hija con espíritu de servicio, bien intencionados, conscientes de sus defectos y en lucha de corregirlos.


P: ¿Con qué pasatiempos distrae su mente?

Z: Me gusta disfrutar de todo, mis intereses son muchos, pocas cosas me disgustan. La cocina es una vocación que he alimentado desde joven. También me gusta el jardín, la montaña y la música.

 

P: Tras la muerte de su esposo, ¿cómo enfrentó la maternidad?

Z: He hecho lo que una madre trabajadora tiene que hacer para criar a sus hijos, con las limitaciones que eso conlleva. He tratado de ser cercana en sus vidas, de estar al tanto, de propiciar las oportunidades para que se desarrollaran, dentro de mis posibilidades y mis limitaciones.


P: Le gusta la cocina, ¿qué tipo de platillo disfruta más de preparar?

Soy curiosa, tengo la idea de que detrás de cada plato hay cien años de historia. Me gusta mucho conocer recetas de todos lugares porque pienso que encierran la cultura de un pueblo. Es un arte para dar.

No tengo un tipo de cocina favorita, me gusta lo simple pero con un detalle de autenticidad que ayude a rescatar el valor de cada alimento y condimentar resaltando las características.

 

P: ¿Le gusta leer?

Z: Soy lectora de poesía porque desde pequeña, mi papá nos acostumbraba a leer poesía. Uno de los regalos que conservo con gran cariño, es un libro que papá me regaló, es una recopilación de poesía latinoamericana.


P: ¿Un poeta o una poetisa que influya en usted?

Z: Juana de Ibarbourou, Julián Marchena y Rubén Darío.


P: ¿Qué la llevó a escoger su carrera?

Z: Yo tenía muchas inquietudes. Veía a mi mamá ser maestra y a mi papá ser abogado, tenía claro que seguiría estudiando. En un principio me interesé por medicina pero luego pudo más el derecho y creo que encontré un camino que me ha satisfecho.

 

P: Se le ha caracterizado por ser una mujer que defiende a su género.

Z: Es una causa por la justicia y los derechos humanos. Nunca se me enseñó que debía tener esa preocupación pero aprendí en mi entorno, cuando entré al Poder Judicial era una estructura ocupada principalmente por varones. El sistema invisibilizaba las necesidades de las mujeres. Ahí inició mi interés para que la justicia sea un instrumento de democracia. Para mí, la lucha de género es algo similar a las luchas contra la esclavitud en el siglo anterior.


P: ¿Por qué cree que tuvieron que pasar 187 años para que una mujer presidiera la Corte Suprema de Justicia?

Z: Es toda una revolución de la democracia costarricense, esta institución reproduce los esquemas sociales y por eso, el proceso de incorporación de las mujeres en esta estructura ha sido lenta.


P: ¿Hay una diferencia entre el liderazgo femenino y el masculino?

Z: Las mujeres no estamos habituadas a mandar por mandar, sino a escuchar, buscar equilibrios y luego, decidir. Es muy similar a la justicia que hacen las madres en casa, nosotras tenemos una historia de justicia y equilibrio constante, de darle a cada cual lo que necesita y lo que le corresponde.

 

P: Además del tema de género, ¿con qué otra causa social se identifica?

Z: Me identifico con el tema de las víctimas en el ámbito penal. 

En este mundo, donde las causas penales son muchas, sus derechos se deben canalizar de manera correcta y el Estado aún carece de una asesoría gratuita.


P: ¿Qué otro tema tiene pendiente el poder judicial?

Z: El otro tema es la transparencia. Es necesario que las instituciones públicas refuercen la credibilidad, eso solo se puede lograr con un diálogo con la sociedad, que les permita conocer qué hacemos, cómo lo hacemos y cualquier otra cosa que quieran saber.


P: ¿Cuáles son sus principales ejes de trabajo?

Z: Son varios:

  • El Poder Judicial tiene que asumir una constante tarea para responder a la deuda de la mora judicial y ver cómo se aceleran los procesos.
  • Avanzar en los cambios de rendición de cuentas, la valoración del desempeño y la transparencia.
  • Promover una comunicación asertiva, más abierta y directa hacia lo interno de la institución.
  • El gobierno judicial requiere mayor claridad y seguimiento en la ejecución de las políticas. Hay que revisar y adecuar la estructura interna, es algo que venimos haciendo desde hace once años.
PUBLICADO: 20 de Diciembre, 2013 AUTOR: