Mujeres Cineastas: los malabares de hacer cine en Costa Rica

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¿Cómo es dirigir una película? ¿Qué importancia tiene que una mujer esté detrás del lente de la gran pantalla? 12 mujeres han estado al mando de su propia película de ficción en este país pequeño, pero rebosante de talento. Revista Perfil se encargó de entrevistarlas a todas ellas dentro y fuera del país para que nos cuenten cómo han sido sus experiencias en la dirección.

El cine tiene más de 100 años emocionando y conmoviendo al público de todas las edades y partes del mundo. Costa Rica no ha sido la excepción a pesar de que no tenemos una industria de cine consolidada y que por muchas décadas mantuvimos en silencio nuestras pantallas.

Pero todo cambió en el siglo XXI con el cine digital y la profesionalización de cineastas en el país. Así es como, con paso firme, se han estrenado en Costa Rica un poco más de 50 películas en los últimos 15 años. De esas, diez fueron dirigidas por mujeres, lo que representa casi el 20% de las películas producidas.

Ellas son las cineastas ticas que entrevistamos en este especial:



Una pluralidad de voces femeninas en el cine no es la norma alrededor del mundo. Por ejemplo, en Hollywood se evidencia un importante vacío de género: solo el 7% de las películas con mayor recaudación del 2016 fueron dirigidas por mujeres según el Centro para los Estudios de la Mujer en el Cine y la Televisión de la Universidad de San Diego. Además, en la historia de los premios Óscar, solo una mujer ha tenido el galardón como mejor directora, por decir un par de ejemplos.

Mirada femenina, íntima y única

¿Por qué es importante que haya mujeres en el cine? Primero, porque por miles de años la mirada femenina ha sido poco visibilizada o nula. Es más, una de las grandes pioneras del cine, la francesa Alice Guy, desde 1896 vio con potencial el cine para contar historias a diferencia del uso científico que se le daba en el momento. Ella inventó la narrativa del cine como todos la conocemos, pero quedó olvidada en los libros de historia.

El cine permite poner contenidos de maneras creativas y hacer crítica social, este es el objetivo de muchas de nuestras cineastas. Que exponen en sus películas de manera arriesgada sus contenidos.

María Lourdes Cortés, historiadora de cine, lo analiza en su libro 'Fabulaciones del nuevo cine costarricense' de esta manera: "las cineastas se han convertido en sujetos histórico-sociales y con el poder del ojo de la cámara -han podido- ir más allá de su cuerpo que las aprisiona y que ahora las había definido como mujeres (...) y se convierten en productoras de su propia historia".

Sin embargo, las películas que han hecho estas 12 mujeres costarricenses son tan variadas que no es posible agruparlas por temática, por métodos de producción ni por tipos de personajes femeninos.

Resultan, en la mayoría de los casos, una mirada íntima y sensibilizante a temas fuertes como la migración, el narcotráfico, la experiencia de crecer y lo que significa ser mujer.

Recorra los últimos años del cine costarricense de estas mujeres en una línea de tiempo:

Luces, cámara ¿y acción?

El primer gran paso para empezar a producir una película es tener una carpeta del proyecto, una labor que desempeñan productores y directores en conjunto. Se pueden tomar años concretando un proyecto desde la investigación previa para elaboración de un guión, escritura del mismo, financiamiento...

Aquí me detengo: el financiamiento. Conseguir dinero es uno de los mayores retos en un país donde el cine a veces se puede percibir como una artesanía o capricho. Se puede llegar a negociaciones con patrocinadores, inversionistas y más recientemente: fondos.

Costa Rica ha contado con ayuda del fondo de Cinergia (fondo que anualmente, del 2004 al 2015, impulsó proyectos cinematográficos de Centroamérica y Cuba) o los actuales Fondo de Proartes (del Teatro Melico Salazar) y Fomento el Fauno del Centro Costarricense de Producción Cinematográfica.

Fernando Rodríguez, director general del Centro de Cine y Adriana Campos, encargada del Fondo El Fauno comentan sobre este fondo.

Silvia Quirós, directora de Proartes, comenta que han ayudado a un importante número de mujeres con este fondo.

Sin embargo, los fondos no pagan un solo proyecto en su totalidad ni mucho menos todos los que hay. Los cineastas se las tienen que ingeniar de otras maneras para financiar sus películas. En el país no contamos con una Ley de Cine que regule y apoye el cine de una manera oficial, como sucede en otros países. El Fomento El Fauno por ejemplo, es un decreto ejecutivo que podría dejar de existir en futuros gobiernos que no lo vean como una prioridad. 

Como se puede apreciar en la infografía anterior, hacer cine es difícil para hombres y mujeres por igual y eso es importante dejarlo claro. Sin embargo, las mujeres pueden experimentar retos extra por su su condición de ser mujeres.

Para visibilizar más la labor de todos los cineastas del país, es necesario que sucedan cambios de pensamiento, un mayor acercamiento y apertura a un cine diferente al que se consume todos los días importado desde Hollywood.

Que se den espacios de consumo de un cine diferente como se propone el programa Preámbulo, del Centro de Cine. Yoshua Oviedo, productor del mismo, nos explica:

Pero además, hay otras opciones de cómo podemos apoyar este arte:

El cine nos refleja como sociedad, nos critica y nos emociona. Solo en el 2016 y lo que llevamos del 2017, se han producido 7 películas en manos de las cineastas entrevistadas, que están próximas a estrenar.

Para conocer estas miradas femeninas, es necesario apoyar sus proyectos y visibilizar el talento tanto de directoras, como de productoras y documentalistas de nuestro país. En conjunto los malabares de hacer cine se pueden convertir en el espectáculo cultural y la industria que merecemos en nuestras pantallas.