Gabriela Arrieta: compartiendo una filosofía de vida

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Gabriela tiene una sonrisa perenne. Lleva la solemnidad y la tranquilidad de quien dejó un trabajo para dedicarse a lo que ama. Sus abrazos son sentidos y su mirada es profunda. De pequeña, Gabriela veía y sentía cosas que no coincidían con lo usual. Esa fue la razón por la que después de graduarse en relaciones internacionales estudió teología y se especializó en angelología,  el estudio de los ángeles. “Estudié teología en parte para entender ese don” explica.

No obstante, su capacidad de percibir una realidad diferente se convirtió también en la razón para mejorar la vida de personas a su alrededor. Casa del Ángel es el nombre del proyecto con el que hace 20 años la angelóloga se ha dado a la tarea de cambiar tantas vidas como sea posible usando su conocimiento. 

P: ¿Cómo arrancó la aventura con los ángeles?

G: Desde chiquita yo podía ver cosas y sentir cosas. Sin embargo, yo llevé una vida normal y estudié relaciones internacionales. Estando en Nueva York estudié teología y finalmente me especialicé en angelología. Hace veinte años empecé a trabajar con los ángeles. “Cuando inicié a dar cursos sobre este tema, la gente creía que iban a hacer angelitos de estereofón o de madera, no entendían de que se trataba. Además, no ayuda mucho la parte informal de la angelología. ¡Para ser angelóloga yo estudié ocho años! Pero ha costado mucho”. 

P: Entonces, ¿a qué se dedica Gabriela Arrieta?

G: Me he dedicado a diseñar cursos para que la gente sea mejor y se encuentre consigo misma; para que puedan reconciliarse con su espiritualidad, independientemente de su religión.“Mis cursos son para que las personas se conozcan y se perdonen. Creo que, a lo largo de 20 años, los ángeles han acercado a los seres humanos a su espiritualidad para ser mejores personas.Yo podría seguir en Nueva York, trabajando en Naciones Unidas, ganando muy bien y sin embargo escogí un camino más difícil”. 

La angelóloga Gabriela Arrieta se ha dado a la tarea de comparir su conocimiento.
FOTO: Ana Lucía Rodríguez ampliar

P: ¿Qué hacía antes de dedicarse a Casa del Ángel?

G: Trabajaba en proyectos para la Organización de las Naciones Unidas. Era muy exitosa en lo que hacía antes, no obstante, siento que vale la pena este camino. “Supongo que yo podría volver a trabajar en proyectos, pero no me daría la satisfacción que me da ahora. Solo una persona que cambia ya vale el esfuerzo. Esto es un acto de fe, un acto de amor al prójimo. Aunque eso me haya hecho ganarme el epíteto de bruja en muchas ocasiones”.

P: ¿Cómo surge la idea de Casa del Ángel?

G: Necesitaba un lugar dónde dar las clases y acercar a la gente. Casa del Ángel es virtual, porque yo he ido a muchos países a impartir cursos. Surge como una necesidad, como una idea, como un tomar rumbo. Mi vida necesita tomar un rumbo y por eso le pongo el nombre a esa idea. 

P: Se puede decir que usted puso su don a servicio de la gente...

G: Mi mayor don es acercarme a la gente a través de las palabras, esa es la forma en que comunico ideas y trasmito algo a las personas.

P: Supongo que hay gente que ha desestimado Casa del Ángel.

G: Me han dicho que mis cursos son un tipo de religión o una secta. Soy católica pero Casa del Ángel es para toda la gente con o sin religión. Trato de que todas las personas se acerquen, hasta quienes son ateos pues ellos pueden creer en el universo o en lo que está más allá de sí... eso no importa. Padre, madre, universo, energía, luna, sol, no importa en qué se cree, al final la energía es la misma. Si pensamos que nacemos, crecemos y morimos sin nada más, pues la vida sería muy chiquita y muy sin gracia. Hay que trascender a través de nuestros actos y nuestra conciencia. 

P: ¿Nunca le dijeron que estaba mal por dejar su trabajo y dedicarse a los ángeles?

G: Me dijeron que me había vuelto loca. Dejé la academia y la trinchera política para trabajar desde la espiritualidad, pero tengo la satisfacción de quienes se acercan a los cursos y las meditaciones, incluso cruzan fronteras. Creo que ya superé las críticas y los tabúes. En algún momento hasta me dijeron que la angelología no existía; de todo me han dicho, sin embargo, he sido una persona que ha luchado por seguir su vocación. 

P: ¿Cuál es su satisfacción en este proyecto?

G: Tengo muchos premios que otorga la vida, por ejemplo, mi hijo menor que es algo maravilloso y mi hija de 31 años. También es un premio recibir tanto amor y cariño de gente que una no conoce y que se acerca, por medio de las redes sociales e internet. Mi mayor satisfacción ha sido ponerme en contacto con gente de todos los países y ser mamá. 

P: ¿Cómo es Gabriela Arrieta?

G: En esencia soy alguien muy sencilla. ¿Qué me hace feliz? Leer y escribir. 

P: ¿Cuál otro proyecto viene en camino?

G: Ahora estamos negociando la posibilidad de publicar mi novela en Nueva York, me gustaría que salga primero a un público latino y después en Costa Rica. Sé que a la gente le va a gustar, es muy biográfica. Hablo de mi niñez, de la niña incomprendida que sufría por todo lo que veía.

PUBLICADO: 18 de Febrero, 2014 AUTOR: