Lina Meruane: "El cuerpo de la mujer es testigo de la dominación médica y política"

  • Conversemos

  •  

“Al apagar el cigarrillo y enderezarme noté un hilo de sangre atravesando el otro ojo. Un hilo fino que de inmediato empezó a disolverse. Pronto sería apenas un manchón opaco, pero eso bastó para que el aire alrededor se hiciera turbio. Abrí la puerta y me detuve a contemplar lo que quedaba de noche: apenas una luminosidad pastosa en lo que debía ser la sala, sombras moviéndose al ritmo de una música asesina”.

Esta es Lina Meruane: colochos amarrados en una cola despreocupada, lentes rojos que le enmarcan más que los ojos, la expresión de finas arrugas en la frente. Estamos en la Feria del Libro de Costa Rica, en la Antigua Aduana, y ella presenta la última edición de su novela “Sangre en el ojo”, de la editorial costarricense Lanzallamas, con ese capítulo, que termina así:

Meruane es ganadora del premio Sor Juana Inés de la Cruz
Meruane es ganadora del premio Sor Juana Inés de la Cruz. FOTO: Guillermo Barquero ampliar


“Podía tomarme otro vino y anestesiarme, otro vino y emborracharme. (Sí, sírveme otra copa, susurré mientras tú me la llenabas de sangre.) Y tragué a la salud de mis padres que estarían roncando a kilómetros del desastre, a la salud del griterío de los amigos, a la de los vecinos que nunca reclamaron por el ruido, a la salud de los uniformados que no vinieron a auxiliarme, a la salud de la salud y de su puta madre”.

***
Lina Meruane, escritora chilena
Lina Meruane, escritora chilena FOTO: Guillermo Barquero ampliar

Han pasado un par de semanas y Lina me atiende por teléfono, desde Nueva York. Me cuenta que vive en Estados Unidos desde hace ya no sabe ni cuántos años, que allá es profesora de Literatura y que eso le paga un salario completo. Acepta que de escribir no podría vivir, pero que, de alguna manera, es a eso a lo que le dedica la mayor parte del tiempo.

Ella, ganadora del premio Sor Juana Inés de la Cruz en la Feria Internacional del Libro del 2012 por la novela “Sangre en el ojo”, habla sobre la forma en que el cuerpo de las mujeres es dominado por la medicina, por la política, por los hombres, por los padres, por los instintos.

P: ¿El tema de la ceguera en la novela es porque la padece o por alguna otra razón?

L: Tiene que ver con cuestiones biográficas, pero no solo de tener la enfermedad, sino de haber crecido en un medio muy médico porque mis padres son médicos. En mi mirada sobre la cuestión médica también hay una pequeña conexión por haber vivido en un contexto de dictadura y haber encontrado el lenguaje autoritario médico y el lenguaje de la dictadura. De extirpar el cáncer comunista. De sanear la sociedad. A mí se me afinó el ojo y me interesó mucho la manera en que operan estos lenguajes. Aparte de lo meramente personal, hay un contexto político muy determinante en mi obra.

P: Decía usted que el cuerpo es el lugar donde se materializa lo político. ¿Cómo llega la política a ser medicina y la medicina a invadir nuestro cuerpo?

 L: Desde la infancia, el cuerpo empieza a ser adoctrinado para una serie de comportamientos que hacen que una mujer sea una buena mujer. Todo esto genera actitudes sociales y prescriptivas: la buena mujer es la que tiene un cuerpo saludable para la maternidad, la procreación, ser buena pareja, etc.

 P: En este libro se hace una regresión a la niñez. Ser adulta y de pronto perder la vista y depender completamente de alguien…

L: La novela anterior es de una niña que se va haciendo adulta. Y en esta es una adulta que en el proceso de enfermedad pasa por un momento de regresión hacia la infancia, hacia la dependencia de los otros. La novela trabaja esa escena y el momento de lucidez en que se da cuenta de que tiene que reapropiarse de su propio cuerpo. Y no solamente de su cuerpo sino del cuerpo de los otros para poder hacer que el suyo vuelva a ser válido.

P: En una de las críticas decía que el cuerpo representaba a la frialdad de la realidad, del utilitarismo.

L: Hay una pregunta que da vueltas por ahí: la clásica promesa del amor  también tiene una cuota de relación de poder. La necesidad nunca es tan gratuita. El discurso romántico también puede ser una crueldad impresionante porque requiere del sacrificio del otro. Y normalmente el personaje que se sacrifica en la novela romántica clásica es el femenino.

P: La novela está llena de angustia, miedo, dolor, sufrimiento. ¿La invadió ese sufrimiento cuando la estaba escribiendo?

L: Yo sé que las novelas pueden ser muy duras. Pero cuando uno escribe es como estar lejos del libro. Por un lado hay que volver a ciertos episodios que son duros de contar, que uno puede en un momento sentir cierta conmoción al escribir, pero la sensación más clara es cuando te quedó bien algo, una sensación de satisfacción.

P: En su novela hay cierto resentimiento con respecto a la ciudad de Santiago, Chile. ¿Qué quiso representar de las ciudades?

L: Quise a toda costa evitar todo folclorismo y mirada turística. La ceguera me lo permitía porque lo que marca es una relación muy minuciosa con los objetos. Cuando pasea con su hermano por Santiago, Lina realmente lo que recuerda son los agujeros que quedaron del bombardeo a La Moneda. Pienso que esta novela no toca la dictadura de la manera en que se tocó en los 80 y 90, uno comienza a preguntarse cómo volver a contar esas historias sin que parezcan ya muy hechas.

P: El premio Sor Juana Inés de la Cruz se otorga únicamente a mujeres que escriben en español. ¿Cree necesario establecer premios que sean únicamente para mujeres para que puedan destacar?

L: Es un premio que todavía es necesario. Cuando esas obras se puedan sostener solas en el tiempo, el premio ya no va a tener que existir. Todavía está ayudando a visibilizar la obra de las escritoras.

Encuentre “Sangre en el ojo” en:

  • Librería internacional
  • Libros Dulouz
  • Amazon
  • Pedidos directos con Guillermo Barquero: 8836–8671
PUBLICADO: 02 de Enero, 2014 AUTOR: