Waterpolo femenino: Diköms, las chicas tigre en el agua

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En Costa Rica existen unas 63 mujeres y niñas que entregan toda su energía en una piscina y mantienen a flote, junto con la pelota, sus metas e ilusiones.

Los rayos del sol juegan con los cabellos resplandecientes de Melissa Hidalgo, mientras se coloca la gorra color rojo carmín, engalanada con un número 1 azul, que combina con sus ojos y con el fondo de la piscina olímpica de la Ciudad Polideportiva de Hatillo.

Hidalgo es la portera del equipo femenino de water polo Diköms y de la Selección Nacional Femenina de Polo Acuático. De acuerdo con el preparador físico Jhonasy Rivas, es la mejor guardameta del país.

Es sábado por la tarde y el picor del sol no le impidió a ella ni a otras 22 jóvenes y niñas que son parte de la representación femenina de Diköms - que en la mitología bribri significa tigre del agua- venir a entrenar, como lo hacen otras cinco veces por semana.

Rob Tarnoczi comenzó entrenando a reclutas del water polo el club de La Sabana. Cuando tomó el control del equipo, solamente había 17 hombres practicando el deporte. Cuando sintió que su trabajo se había cumplido, dejó a un club con más de 75 jugadores, hombres y mujeres, para abrir Diköms y generar competencia, aprovechando el crecimiento en instalaciones de la Ciudad Deportiva de Hatillo. Hoy en este club entrenan 60 hombres, mujeres, niños y niñas.

El juego entre las chicas se torna intenso y a pesar de que solo se trata de un entrenamiento, ellas lo dan todo de cara al Campeonato Nacional.

Acción acuática

De repente, los frenillos color rosa de la jugadora con un número 2 estampado en su gorra azul se atascan a su labio, producto de un codazo del equipo contrincante. Ella debe correr fuera de la piscina de prisa, para evitar que un chorrito de sangre que se escapa de su boca toque el agua. El polo acuático es rudo, no hay duda.

Si pudiéramos mirar bajo el agua, comprobaríamos la fuerza y destreza que se requiere para mantenerse a flote durante un partido completo. Las jugadoras realizan un movimiento de piernas constante para no hundirse, al mismo tiempo que planean tácticas para confundir al oponente y anotar.

En Perfil decidimos dar a conocer este deporte, que busca nuevas reclutas para meter al agua. Conversamos con el entrenador de Diköms, el eslovaco Rob Tarnoczi y algunas de las jugadoras más destacadas de este equipo, como la capitana Melany Montoya y la guardaboya Diana Cordero.

Perfil: ¿De dónde viene el polo acuático?

Rob Tarnoczi: Inició en Inglaterra en el siglo 19 y fue en las Olimpiadas de París de 1900 donde se dio a conocer en el mundo. Se requirieron 100 años para que el waterpolo femenino corriera la misma suerte y se integrara como disciplina olímpica. El primer partido de waterpolo de mujeres fue en el año 2000 en Sidney.

P: ¿En Costa Rica las mujeres tuvieron el mismo rezago?

Rob: En Costa Rica se practicó por primera vez en la década de 1970, se inició con equipos universitarios y algunos clubes privados. En el 2008 solamente existía un equipo de 17 hombres en La Sabana. Solo hace ocho años se formó el primer equipo femenino en el país.

P: ¿Qué están haciendo ahora para promover el waterpolo entre las mujeres?

R: Además de tener el equipo de la Sabana, que tiene categoría mayor y juvenil, y Diköms, que también tiene niñas y jóvenes, hace dos años hay un equipo infantil en Plaza Víquez llamado Lagartos. El plan de nosotros con la Federación Costarricense de Natación (FECONA) es abrir semilleros en todos los cantones del país que tengan una piscina disponible, para comenzar a instaurar el polo acuático para hombres y mujeres.

Sumergirse en retos

Melany Montoya es la capitana de la Selección Nacional Femenina y también la del club Diköms. Ella forma parte de la primera generación de jugadoras de Hatillo y, a sus 23 años, tiene ya seis de destacar con sus jugadas en el agua, a pesar de que cuando entró al equipo, apenas sabía chapotear.

Hoy balancea su carrera de ingeniería en sistemas y un trabajo a tiempo completo con seis entrenamientos semanales. En el momento de la entrevista, Montoya tenía 5 meses de embarazo. Es una niña la que viene en camino y planea meterla al agua de inmediato para transmitirle esa pasión por el Waterpolo.

Perfil: Vos sos parte de las primeras jugadoras de Hatillo ¿qué es lo que más te apasiona del waterpolo?

Melany: Es un deporte que es rudo, como pasa en el fútbol o en básquet, uno no se puede librar de algún golpe, pero que realmente vale la pena hacerlo. Me encanta la posibilidad de colaborar con las compañeras, hacer goles. Somos como una familia.

P: ¿Qué se requiere para jugar waterpolo?

Melany: Lo más importante es la disciplina. Aunque no sepan nadar, aquí se les enseña. Ahora somos más, entonces ya comienza la competencia porque solo juegan las mejores, las que siempre entrenan, las más disciplinadas. Las que no son tan buenas deben entrenar más duro para ser parte de la titular.

P: ¿Qué pasará ahora que le tenés que poner un stand by a tu carrera, por la llegada de tu hija?

M: A mí me pone muy triste no entrenar. He estado viniendo a los entrenamientos igual, pero se que por ejemplo no puedo estirar o hacer mucho esfuerzo dentro del agua. El preparador físico ya ha tenido experiencias con jugadoras embarazadas, entonces hago entrenamiento especial. Habrá que esperar un tiempo después de que la bebé nazca, pero esto se convierte en una pasión y yo me muero por volver al agua pronto.

En movimiento

Diana Cordero es la jugadora de mayor edad en el equipo. Tiene 31 años y desde hace 5 es guardaboya. Balancea los ratos en la piscina con su trabajo como ingeniera en electromedicina, viajando por los hospitales del país.

Perfil: ¿Cómo se enteró de que había un equipo de waterpolo en su comunidad?

Diana: Me operaron de la rodilla y la doctora me recomendó nadar. Una vez vi a una amiga y la vi súper delgada y tonificada y le dije que me diera su secreto. Me dijo que se metió en un equipo de waterpolo. Yo no lo pensé para meterme con mi hermana. Nos encantó. El entrenamiento es muy intenso, entonces es beneficioso para un estilo de vida saludable.

P: ¿Qué ha sido lo más difícil?

D: Es duro y hay que estar siempre dispuesta a sacrificar muchas cosas para no faltar a los entrenamientos. Hay que tener constancia y mucha fuerza física y mental, porque la mayoría son muchachas que están en el colegio. Uno ya es adulto y trabaja, entonces es súper cansado, pero lo vale.

P: ¿Qué se requiere para ser una chica del polo acuático?

D: Ganas de hacerlo. Cuando yo empecé, si acaso sobrevivía, casi no sabía nadar... Mejoré mucho gracias a Rob. Me encanta por la gente, por los goles, por las oportunidad de conocer tantos países. Jamás me hubiera imaginado viajar tanto. Nunca en la vida me esperé llegar a ser parte de una selección nacional. Yo creo que no es cualquiera el que puede llegar a decir eso. Es un gran gran orgullo.

¿Cómo se juega?

Dos equipos se enfrentan en una piscina. El objetivo del juego es marcar goles. Los equipos cuentan en el agua con 6 jugadoras y una portera.

El partido se divide en cuatro tiempos de juego efectivo, de 8 minutos cada uno. Un equipo tiene 30 segundos de posesión de la pelota para efectuar un lanzamiento a la portería contraria.

Existen faltas, expulsiones temporales y expulsiones definitivas. Las jugadoras deben mantenerse todo el partido flotando, lo que hace que consuman mucha energía, pues tocar el suelo está prohibido.

Ninguna jugadora puede tomar la pelota con ambas manos, excepto la portera. Una jugadora puede acumular dos expulsiones; la tercera es definitiva.

PUBLICADO: 23 de Marzo, 2016 AUTOR: