Yokasta Valle. Golpes en ascenso

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A Yokasta Valle no le agradó el primer encuentro de boxeo que presenció. "Mi abuelito y mi papá son fanáticos. Ellos me llevaron a ver unas peleas y la verdad no me llamó la atención. En aquel entonces, me dije, ¡qué agresivo, jamás me imaginaba peleando!", recuerda.

Tras siete años de experiencia en ese deporte, ser campeona centroamericana en el 2013 y el 2014, once peleas invicta y un segundo lugar en el ranking mundial, está de más decir que esa primera impresión se ha disipado. Ahora, el espacio lo ocupa el anhelo de obtener un título mundial en la categoría 105 lb y la adrenalina que siente en cada escalón a esa meta, esa que se encierra entre los cuatro vértices del ring.

Disciplina y pasión

Desde niña hizo deporte. Su padre fue fisicoculturista y le inculcó a ella y sus cuatro hermanas la pasión por el ejercicio. No obstante, antes de conocer el boxeo, practicaba el volleyball. "Estaba en la selección del colegio pero es diferente por la disciplina, el boxeo exige demasiado con respecto a otros deportes. Aparte es individual y me gustó más eso: porque en él todo depende de mí, gane o pierda", explica.

Tras la insistencia de su padre, quien le motivó a realizar un entrenamiento y decidir ahí si le agradaba o no, decidió probar. "En la primera pelea tenía mucho miedo. Lo hacía por él, pero después de eso, me enamoré del boxeo", cuenta. Ahora, su vida se divide en el boxeo y el estudio. Al primero le dedica dos horas y media de entrenamiento diario, más una hora y media en la que corre todos los días, a las 5:30 a. m.

Con el estudio, se encuentra en los últimos rounds de la pelea, pues está por terminar la carrera de Educación Física en la Universidad Autónoma de Centroamérica (UACA).

"El boxeo me ha limitado hacer otras cosas que hacemos los jóvenes pero también me ha quitado malas amistades. En lugar de estar de fiesta prefiero mil veces ir a entrenar y estudiar", recalca la joven, también conocida como Tica Linda Valle.

Es en esa férrea disciplina que su representante Mario Vega ve su potencial de hacer historia, alcanzar -o superar- los tres títulos mundiales que obtuvo Hannah Gabriels. Para ella, esa cualidad es su compromiso, que está dispuesta a mantener ya sea que su invicto -que va ya por once peleas- se mantenga o termine.

"No me preocupa, si llegara a perder, será por que ella fue superior a mí o porque tuve errores pero no por falta de disciplina. De hecho, la confianza de cada pelea que tengo proviene de mis entrenamientos", apunta Valle.

Dura competencia

Con 1,54 cm de estatura y un peso de 105 libras (47,6 kg), la categoría de Yokasta es una de las más competitivas. Esto hace el reto y los logros más grandes. Cada pelea es una lucha con rivales complejas, provenientes de un medio donde el boxeo femenino está más desarrollado, con audiencias más grandes y con más dinero de por medio.

"En el peso de Yoka hay muchas mexicanas, japonesas, chinas cuya competencia y nivel es muy alto. Como promotores, la hemos tenido que manejar de manera inteligente", explica Mario Vega. Por ello, la puligista se bate, principalmente, con mexicanas. Su meta actual es seguir acumulando experiencia hasta que sea posible aspirar al título mundial en la Federación Internacional de Boxeo. Luego, buscará aumentar los pesos para participar en otras categorías y luchar con algunas boxeadoras que admira, como la argentina Jessica Bopp.

El camino no es sencillo porque, en el país, el apoyo a esta disciplina aún es reducido y dominado por estereotipos: no falta quien le cuestione o se extrañe con que una mujer joven y bonita se dedica a un deporte "violento"

"Al inicio es difícil porque todo el mundo te ve desde los estereotipos. Me dicen 'y usted...tan finita' pero no ven que también nosotras las mujeres nos hemos apoderado de cosas que se supone que los hombres hacen", relata Yokasta. Para ella, el primer paso para obtener mayor apoyo es asistir al ring y hacer que los seguidores del boxeo vayan en aumento.

"Sé que a la gente le van a gustar mis peleas pero aún no las ven. Se podrían enamorar del boxeo porque son buenas, con rivales difíciles", añade. Es ese el espacio ideal para ver el desarrollo y aprendizaje de una promesa que, tras cada golpe dado y recibido, se aproxima al mérito en un deporte que es más que fuerza.

"Todo tiene que ver. La condición, la estrategia, todo tipo de entrenamiento. Pensar que golpe viene, con que lo voy a combinar. Antes no pensaba, solo tiraba golpes", concluye.

PUBLICADO: 18 de Octubre, 2016 AUTOR: