Debbie Ponchner: pasión por la ciencia

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La sonrisa de Debbie Ponchner se ilumina cuando habla de los hallazgos en genética, de los misterios del universo y otros tantos descubrimientos de la ciencia. Una carrera como periodista dedicada a difundir el conocimiento en diferentes ramas de la investigación científica y un nuevo puesto al frente de la página web en español para la reconocida revista Scientific American nos confirman las sospechas: para Debbie la ciencia es una pasión. “La ciencia no deja de sorprender” aseguró, emocionada, durante su conversación con Perfil acerca de su carrera y de los retos que tiene por delante. 

P: ¿Cómo llegó al periodismo de ciencia?

D: Siempre me gustó la ciencia, desde el colegio. Pero me encantaba escribir también. Entonces cuando llegué a tomar la decisión de qué estudiar en la universidad, enfrenté un dilema. Quería estudiar periodismo pero también quería estudiar algo de ciencia, entonces puse de primera opción comunicación y de segunda ingeniería. Me salió la primera opción y al principio, mis papás me preguntaban ¿por qué va a estudiar comunicación? En el momento que tomé esa decisión, pensé que tenía que olvidarme de la ciencia. Pero en segundo año de carrera entré al Semanario Universidad y me di cuenta que nadie escribía sobre la investigación que se hacía en la U (Universidad de Costa Rica) y empecé a escribir de eso.

P: ¿Luego se especializó?

D: Al terminar la universidad yo quería hacer una maestría y busqué las opciones. Encontré que en efecto existían programas de periodismo científico, apliqué a una beca en España en la Pompeu Fabra. En esa maestría aprendí cómo se hace el periodismo científico, cuáles son las fuentes, cómo se hace de forma más estructurada. 

P: ¿Cómo fue la experiencia en La Nación?

D: En 1999, recién salida de la universidad, comencé con varios proyectos.Luego de la beca en España vine con ideas de hacer muchas cosas, tenía la idea de hacer una sección de salud para Viva. Lo hablamos y al final me contrataron para hacer esa sección. Habían cosas desde cocina y los sábados hacíamos temas de salud. Yo iba incorporando lo de periodismo científico y así empecé. Luego se me presentó la posibilidad de ir a MIT (Massachusetts Institute of Technology) a un programa para periodistas dedicados a la ciencia. Me abrió las posibilidades y encontré otros temas, cuando regresé escribí mucho sobre el espacio. Así fue como empecé a considerar una sección sólo de ciencia. Le presenté la idea a Alejandro Urbina, que era en ese momento el jefe de redacción, y me aceptó propuesta. Luego me dijo: ¿por qué tiene que ser semanal? ¿Sólo un día a la semana la gente tiene que leer sobre ciencia? Entonces primero se empezó a publicar una página de ciencia, creo que me estaban probando, salía tres veces a la semana. A los 6 meses tocaba el rediseño del periódico y nació la sección Aldea Global, de la cual fui la editora.

P: ¿Cuál noticia científica la impresionó?

D: Soy apasionada de la genética y como periodista científica me ha tocado ver toda la revolución de la genética. En La Nación me tocó la publicación del genoma humano, así como todos los descubrimientos antes y después de eso; la revolución de secuenciar genomas y entender similitudes y diferencias entre otros genomas. Darse cuenta que los humanos tenemos menos genes que otras especies ¡incluso de plantas!En ese mismo tema tuve la oportunidad de entrevistar a pioneros de la genética, uno fue James Watson el descubridor de la estructura del ADN.

P: ¿Cómo es el campo de la ciencia para las mujeres?

D: La ciencia es un campo masculino, pero con el tiempo ha ido cambiando, como todos los campos. Una ya ve más mujeres, pero las proporciones son claras. 
P: ¿Considera que la ciencia se pierde de esa visión femenina?D: Creo que ya la está ganando, yo soy positiva en ese sentido. En la época de nuestras mamás y abuelas era impensable que una mujer estuviera en un laboratorio, pero cada vez son más…. y como en todo, el toque femenino es importante y que las mujeres formen parte del proceso científico y la investigación. 

P: ¿Y cómo se toma esta nueva etapa?

D: Se trata del trabajo de mis sueños.  Scientific American empezó en 1845 es la más vieja en la historia de Estados Unidos y es una autoridad mundial en ciencia, entonces creo que es una apuesta bien interesante en el público latinoamericano, siento que para la región hace falta buena información de ciencia. Es una gran responsabilidad construir eso y me emociona muchísimoLas oficinas centrales son en Nueva York y yo voy a trabajar ahí, entonces eso también es un reto. 

PUBLICADO: 24 de Diciembre, 2014 AUTOR: