Las luchas pendientes en la era del feminismo ‘pop’

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Es difícil precisar cuándo el feminismo llegó a estar en los escenarios o en las alfombras rojas. Sin embargo, la aparición de la cantante Beyoncé en los MTV Video Music Awards, en agosto del 2014, frente a una pantalla que mostraba la palabra "FEMINIST" en enormes letras blancas, fue uno de los momentos que dejaron claro que algo estaba ocurriendo.

El tema que interpretaba era Flawless, el cual incluye fragmentos del discurso " We should all be feminist" (Todos deberíamos ser feministas), de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie.

La tendencia no paró allí: tan solo un mes después, la actriz británica Emma Watson pasó de ser Hermione Granger, la mechuda niña amiga de Harry Potter, a una activista por los derechos de las mujeres y el rostro de la campaña HeForShe de la ONU. A la lista de suman la creadora de la serie Girls, Lena Durham, el discurso de Patricia Arquette al recibir el Óscar a mejor actriz y el diseñador Karl Lagerfeld, quien presentó una "protesta feminista" en su colección primavera-verano 2015.

Reclamar la igualdad de derechos entre los sexos porque el feminismo "no es odiar a los hombres" ha llenado páginas de periódicos y protagonizado minutos en la televisión. No obstante, las críticas a esta "versión pop" de la lucha feminista no se hacen esperar.

Por ejemplo, A puede señalar cierta contradicción en Beyoncé al defender, por un lado, los derechos de la mujer y, por el otro, mover sus caderas con diminutos shorts y transparencias. B puede contestar que es la liberación del cuerpo, que Beyoncé es dueña de esos formidables muslos y por eso los muestra como le viene en gana (la "tercera mujer", sujeto y no objeto, como dijo el sociólogo Gilles Lipovetsky). Pero A, entonces, puede decir que la cantante tejana en realidad enseña lo que el patriarcado quiere ver de la mujer.

"Que ellas se declaren feministas a mí me parece, más allá del marketing, un acto de valor. Entre las desventajas de esto, puede que exista una vaciamiento de contenido, por ejemplo, con el argumento de 'yo hago con mi cuerpo lo que me da la gana'. Ese no es todo el espectro de lo que pasa", dice Yanet Martínez, docente de la Escuela de Ciencias de Comunicación Colectiva y coordinadora del programa de género del Centro de Estudios en Comunicación —ambos de la UCR—.

La actriz Geena Davis nunca se ha denominado a sí misma feminista, en lugar de ello, creó el Instituto Geena Davis para el estudio del Género en los Medios.
La actriz Geena Davis nunca se ha denominado a sí misma feminista, en lugar de ello, creó el Instituto Geena Davis para el estudio del Género en los Medios. FOTO: Flickr / Josh Hallet. ampliar

Emma Watson recibió críticas de otra actriz, Maisie Williams, quien interpreta a Arya Stark en la serie Juego de Tronos. Ella consideró que Watson habla desde una posición de privilegio, como una mujer blanca, famosa, europea y millonaria. "Sé que las cosas no son perfectas para las mujeres en Reino Unido y América, pero hay mujeres en el resto del mundo que lo tienen mucho peor", manifestó.

La feminista y abogada especializada en derechos humanos Larissa Arroyo reconoce que el discurso de Watson y la campaña HeForShe debería aspirar a empoderar más a las mujeres. "Es complicado, porque yo entiendo que los hombres tienen que involucrarse en el tema de violencia contra las mujeres, pero con ello no gastamos las energías en empoderarnos nosotras, sino en fortalecer a alguien (los hombres), que de todas formas ya tiene privilegios y acceso a la educación. No estoy diciendo que deba ser un choque de géneros, sino ¿por qué gastar recursos en los victimarios y no en las víctimas?", explica.

No uno, sino muchos feminismos

El feminismo existe desde que aparecieron mujeres dispuestas a liberarse de la opresión a la cual las ha sometido el patriarcado: desde la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (1791), de Olympe de Gouges, hasta las mujeres del siglo XIX que reivindicaban el derecho al sufragio, a un trabajo digno y al reconocimiento económico de esas labores del hogar que se creían "propiamente femeninas".

Así, la sociedad, a pasos pequeños y a empujones, es la que ha debido cambiar su concepción hacia nosotras. Faltará esperar a que el tiempo dicte si esta vertiente "pop" es una estrategia de marketing o una nueva manera de entender la lucha por la igualdad de derechos.

Mientras tanto, los especialistas reconocen que esta "espectacularización" del feminismo permite visibilización y demuestra que ha habido avances en la materia; sin embargo, hay estereotipos de género que se perpetúan, aunque todas las actrices y las cantantes griten a los cuatro vientos su compromiso con las mujeres.

Violencia a la mujer.
FOTO: Fiorella Mora. ampliar

"Eso contrasta con otras cosas: ¿Qué dicen las canciones de Beyoncé?, ¿cuales son los roles que asume Emma Watson? Como persona, puedo decir lo que quiera, pero si mi trabajo reproduce esos roles, hay una contradicción", señala Martínez.

También, es urgente ampliar las plataformas para darle voz a otras mujeres: las rurales, las que tienen discapacidad, las que defienden los derechos LGTBI...

"Una Patricia Arquette llega a hablar a los Oscar de la disparidad de los salarios y todos le aplauden. Una feminista, aquí en Costa Rica, dice por qué no están pagando las pensiones y pueden tratarla de 'feminazi', de radical, de 'odia hombres'", declara Arroyo.

La única manera de lograr una igualdad real es llevar ese ímpetu feminista de las estrellas del cine y la industria musical a nuestro propia realidad, y atender los temas prioritarios que afectan a la mujer costarricense. Entre ellos, Martínez destaca la violencia hacia la mujer, que se puede traducir en los 22 feminicidios que acaecieron el año anterior. "Ni siquiera se reconoce el tema del feminicidio: se habla de 'crimen pasional', y es un hecho que está en reascenso".

Otro fenómeno es el de la denominada "violencia económica": la presencia de un 37,7% de hogares con jefatura femenina en el país, de los cuales un 43,3% vive en condición de pobreza. También, hay discriminación en la brecha salarial y la tasa de desempleo, que es mayor para las mujeres.

Arroyo hace especial énfasis en los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, como la libertad sexual, y el acceso a la salud y métodos anticonceptivos. Asimismo, estos derechos se ven vulnerados en casos de uniones impropias de menores con hombres mayores, una situación que afecta a nueve de cada 100 menores de 18 años, o embarazos en la adolescencia.

Estos temas, junto con muchos otros, son parte de esos retos aún pendientes para eliminar las desigualdades hacia la mujer. Estaremos más cerca de haber superado esas barreras cuando más mujeres, aunque no sean Emma Watson o Beyoncé, tengan una voz para reivindicar su lugar en el mundo.


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PUBLICADO: 07 de Marzo, 2015 AUTOR: