Lucía Jiménez, su felicidad es bailar

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Una felicidad extrema que viene de adentro, una luz intensa. Así describe Lucía Jiménez la sensación que tiene cuando está sobre el escenario bailando a ritmo de Willie Colón o Héctor Lavoe. El nombre Lucía significa luz y quizá no es una coincidencia, su pasión y su calor están presentes en cada uno de sus movimientos de cadera. Tan sólo tiene 27 años de edad y cuatro años de bailar salsa profesionalmente, pero ya ha destacado de forma internacional. La rigurosidad y la disciplina son sus aliados, tanto así que ya cuenta con un título mundial en la categoría de solista.

Sin embargo, Lucía no siempre se dedicó al baile popular. Inició con la gimnasia olímpica a los seis años y luego se dedicó a otras danzas. Estudió relaciones públicas, publicidad y mercadeo. De hecho estaba trabajando para una agencia de comunicación, como ejecutiva de cuenta local cuando decidió dedicarse a bailar tiempo completo. ¿Tomó la decisión correcta al dejar un trabajo convencional para perseguir un sueño? Las palabras de Lucía no nos dejan ninguna duda.


P:¿Cómo empezó a bailar?

L: Empecé a hacer gimnasia olímpica cuando tenía seis años. Me lo tomé en serio y esa carrera como gimnasta me duró hasta los 14 años. Me pasé a bailar porque sentía que ya esa etapa había concluido y quería probar algo diferente. Empecé en el Warehouse Dance Center en jazz, hiphop, ballet, belly dance y tap. Entrené ahí muy fuerte ocho años, fui parte de la compañía y profesora en la academia. Pero después sentí nuevamente que la etapa había terminado y quería algo más. Me empecé a meter en la honda del baile popular, más que todo de forma recreativa.El baile popular me conquistó el corazón y me empezó a apasionar. Entonces me metí de lleno en ese mundo. En la Academia Merecumbé formé parte del grupo coreográfico, después fui profesora y después en la compañía profesional. Llegué al punto en que nuevamente había cumplido una etapa, pero ya había encontrado lo que realmente me apasionaba.

P: ¿Cómo empezó en las competencias?

L: Participé en la primera competencia de salsa que hacían en Costa Rica, que era una franquicia del Mundial de Puerto Rico. Entonces, eran como las eliminatorias para ir allá. Ese año yo competí en varias categorías y como solista gané el primer lugar, por lo que me dieron el tiquete y algunos beneficios para representar a Costa Rica en Puerto Rico. Esa primera experiencia me abrió los ojos, descubrí que había todo un mundo del baile popular ¡Fue muy motivador! Además en esa ocasión creo que quedé como de sexto lugar en el mundo y eso fue muy bueno para ser la primera experiencia. A partir de ahí entendí que necesitaba capacitarme más y por eso me fui a Nueva York a probar suerte.

La campeona de salsa Lucía Jiménez.
FOTO: Rónald Pérez ampliar

P: ¿Entonces seguió compitiendo?

L: El año siguiente (a la primera competencia) quedé de segunda y el año pasado de cuarta. Este año también fui a otro mundial que se hace en Miami en diciembre y otro más reciente que también se hace en Miami y se llama World Salsa Summit. En ese gané el primer lugar como solista pero participé en todas las categorías posibles. Incluso fui con mi grupo de estudiantes que se llaman Las Divas de Lucía. Son chicas de Costa Rica que no son bailarinas profesionales pero que poco a poco han ido compartiendo la visión del compromiso. Al ser la primera vez que iban a un mundial estaban muy nerviosas, pero les fue súper bien. También fui con una pareja tica.

P: ¿Cuál es su motivación al competir?

L: Mi objetivo al competir no es el premio final, como soy bailarina independiente las competencias son mi excusa perfecta para entrenarme. Es mi boleto seguro de que voy a crecer en el período de tiempo que me preparo. Entonces siempre soy ganadora, si miro atrás siempre el proceso de aprendizaje y crecimiento es más de lo que hubiera esperado.

P: ¿Cómo tomó la decisión de dedicarse a bailar salsa profesionalmente?

L: Estaba trabajando en una agencia de comunicación, pero me sentía encerrada en la oficina y me quedaba poco tiempo para bailar. De hecho en ese tiempo estaba preparándome para la competencia nacional. Pero me la jugué para seguir trabajando y practicando. Gané primer lugar y luego fui al mundial, entonces pensé: quiero hacer las cosas bien. También pensé que si Dios me había regalado ese otro talento yo tenía la responsabilidad de hacerlo bien. Yo ahí (en la agencia) era parcialmente feliz, entonces decidí ser totalmente feliz. Empecé a dar más clases, prepararme y entrenar.

P: ¿Le dijeron que estaba tomando una mala decisión?

L: Mucha gente, fue un choque. Como todo el mundo tiene que opinar, pues mucha gente me dijo que cómo me iba a ir si ni sabía si me iba a ir bien, que cómo iba a tirar tres carreras a la basura... Pero mi familia siempre me apoyó, estuvo de acuerdo. A lo largo de toda mi vida lo que me propongo lo hago. Entonces claro que hubo muchos comentarios, pero a pesar de eso lo hice. Mi mamá y mi hermana me dijeron que me apoyaban, que buscara mi felicidad, que luchara por mi sueño y que contaba con su apoyo.

P:¿Qué fue lo más difícil luego de tomar la decisión?

L: Bueno en ese momento lo más difícil fue no tener un entrenador o una figura que me guiara... o un asesor que me dijera que hacer, que me aconsejara a tomar decisiones. Eso era lo difícil en ese entonces, empezar a entrenar sola y buscar dónde capacitarme. Ahí fue cuando tomé la decisión de irme a Nueva York a capacitarme. Quería Nueva York porque es la capital de la salsa, pero como realmente no hay una universidad de la salsa... me fui a ver a dónde aprendía más, con quién podía entrenar o quién me ofrecía un espacio para cubrir mis necesidades de entrenamiento. Ahí donde conocí a mi actual entrenadora Anya Katsevman. Ella me acogió, vio mi talento y desde entonces ha estado a la par mía como la asesora y la guía que yo necesitaba.

P: ¿Ha pensado alguna vez en dar clases?

L: Eventualmente me gustaría tener un estudio para enseñar, pero sería en un momento en que me dedicara completamente a eso. Ahora quiero seguir capacitándome, tengo contratos de enseñar en algunos países pero poco tiempo para hacer un producto mío.Me gustaría enseñar aquí, porque aunque he viajado bastante siempre extraño mucho mi país y me doy cuenta que somos muy privilegiados. Tenemos muchas oportunidades que a menudo la gente da por sentado. Si se presenta alguna oportunidad de crecimiento afuera lo tomaría en cuenta, pero definitivamente me gustaría hacer algo aquí.

P: ¿Qué le diría a la gente que quiere bailar profesionalmente salsa como usted?

L: De hecho esa es una bonita misión en caso de dar clases. A mí me tocó sola abrir el camino, entonces sería bonito que las personas que se quisieran dedicaran a esto como profesionales tuvieran un lugar que les guiara. Mi recomendación es que salgan del país, por lo menos a presenciar una competencia para que vean lo que están haciendo. Ver y descartar si es lo que les gusta o no. Salir para experimentar en las tablas, agarrar esa cancha, esa experiencia en el escenario. Presentarse en una competencia es súper retador, especialmente manejar los nervios.

P: ¿Manejar los nervios es lo más difícil?

L: Es lo más difícil, porque la coreografía ya se ha trabajado y ensayado por mucho tiempo. Pero cuando llegás allá te das cuenta que estás fuera del charco. No es solo tu adrenalina, es la adrenalina conjunta de todas las demás personas que quieren dar lo mejor de cada una. Una se contagia de eso y aunque es positivo, porque saca lo mejor de vos, también es una fuerza muy grande con la que hay que lidiar. ¡Te podría dar una mala pasada! De pronto no diste el máximo por estar nerviosa, por ver a los demás.

P: ¿Cuáles son sus objetivos?

L: Ahorita el próximo mundial que tengo es en julio en Puerto Rico. A finales del 2015, en diciembre y en febrero del 2016 hay dos mundiales más en Miami. Me prepararía porque son la forma en que me obligo a entrenar y crecer cada vez más.
P: ¿Qué le hace sentir música popular?L: Es difícil de explicar pero me hace sentir algo que ningún otro tipo de música me hace sentir. Es un sentimiento de plenitud, de que mi cuerpo realmente reacciona. ¡Como si estuviera todo el tiempo con la piel de gallina! Sale una energía de mí que no sale con ningún otro tipo de música. Sólo lo puedo comparar con una felicidad extrema, como con una luz intensa.

P: ¿Cómo se siente cuando baila?

L: Cuando yo bailo por bailar, solo para mí, yo encuentro esa luz intensa siempre en mí y eso es lo que más me llena. Ese ha sido uno de los retos más grandes, que en las competencias, con los nervios y con toda la información externa, esa luz se me quiere perder a veces. ¡A veces una olvida que lo hace porque a una le apasiona! Eso es el manejo de los nervios, recordar que una hace esto porque lo ama y al bailar para una puede entregar un regalo a otros. Si pensás en que es para el público o jurado, no sale igual. Una vez que encuentro esa luz conmigo, puedo compartirla.


Premios

  • Campeona Mundial World Salsa Summit 2015, Solista Femenino
  • Subcampeona Mundial World Salsa Open 2013 Solista Femenino
  • 4to lugar World Salsa Open 2014 Solista Femenino
  • 6to lugar World Salsa Open 2012 Solista Femenino
  • Campeona Nacional de Salsa, Costa Rica 2012, Solista Femenino
  • 3er Lugar World Salsa Summit 2015, Categoría Improvisación en pareja: Just Dance
  • 5to lugar World Salsa Summit 2015, Categoría Parejas Profesionales
  • 2ndo lugar en el Fesitval Latino de Trinidad Parejas Profesionales, 2013
  • Beca de Estudio en el centro de danza: Edge Performing Arts Center, Los Ángeles. (2007 y 2008)
PUBLICADO: 10 de Abril, 2015 AUTOR: