Rebeca Grynspan: buscando identidad a las orillas del Atlántico

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Risas, muchas risas. Así es Rebeca Grynspan: apasionada por los temas con los que se identifica, convencida de la capacidad femenina y de carcajadas amplias. Llena de oleadas de risas y brillantes ojos claros; así fue la conversación que revista Perfil sostuvo con la recién nombrada Secretaria General Iberoamericana (SEGIB). Grynspan estuvo en Costa Rica con motivo del VI Congreso Iberoamericano de Cultura, cuyo énfasis fue las Culturas Vivas Comunitarias. 

P: ¿Cuál considera que será el reto más grande encabezando la SEGIB?

R: Mi reto más importante es la renovación de la conferencia organizada por la Secretaría, debe adaptarse a los nuevos tiempos. Los mandatarios tienen 23 años de reunirse, claro que es una península ibérica diferente. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos y hacerla relevante para el tiempo que vivimos. 

P: ¿Y cómo equilibrar una Iberoamérica tan desigual?

R: Yo siento que existe un espacio iberoamericano más allá de una decisión, el espacio iberoamericano es una realidad plural, no una realidad homogénea.Por eso yo digo que la Conferencia Iberoamericana es un proyecto en evolución que toma en cuenta los principales agentes de las culturas que se han insertado y entrelazado en este espacio. Encontramos a los agentes ibéricos, afro descendientes e indígenas, además de otras culturas y credos que se han insertado en nuestro tronco cultural. Por supuesto que es un espacio lleno de diferencias pero que al mismo tiempo nos unifica. Esa es como la dialéctica de este espacio cultural.

Rebeca Grynspan visitó Costa Rica para el Congreso Iberoamericano de Cultura
FOTO: Carla Saborío ampliar

P: Precisamente esa identidad iberoamericana es una de las prioridades de la Secretaria General Iberoamericana, sin embargo, estamos en una región compleja con historia de conquista. ¿Cómo hacerlo?

R: Usted sabe que yo creo mucho en algo que dijo el autor Amartya Sen, algo que me ha guiado en mi vida. Las identidades deben unirnos y no dividirnos. Yo tengo una identidad como costarricense, como latinoamericana, como iberoamericana, ¡y también tengo una identidad como ciudadana del mundo! Esas identidades no tienen que ser excluyentes, más bien deberían ser incluyentes. 

P: La desigualdad económica también es un reto...

R: Una de las cosas diferentes ahora es que hay menos asimetrías que antes. A lo que me refiero es que Latinoamérica como región ha avanzado mucho en los últimos años, ahora hay menos asimetrías entre la península ibérica y América Latina. La brecha entre estas dos orillas del atlántico que conforman Iberoamérica eran mayores hace veinte años. En ese sentido nos hemos acercado.Pero igualmente hay regiones que no han avanzado, por lo tanto tenemos que dar cuenta también de diversidad, también, en el campo socioeconómico.

P: ¿Considera que al ser mujer tiene otras sensibilidades que le ayudarán en su labor como Secretaria?

R: ¡Sin duda alguna! En primer lugar, el tema de género va a estar mucho más presente y va a estar presente con la centralidad que yo le doy al tema. No como un pensamiento al final, como algo marginal, no. Para mí el tema de género es central. Más aún, yo he dicho y repito: estoy convencida que el carácter de este siglo XXI va a estar determinado por la habilidad de la humanidad de caminar hacia la equidad de género. No estoy diciendo que va a ser el único tema de este siglo, pero en mi opinión va a definir el carácter.

P: Su trabajo anterior fue como Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas y Administradora Asociada del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ¿le ha costado cambiarse el sombrero al estar en SEGIB?

R: El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo fue un pasar muy emocionante en mi carrera. Me dio profundidad para entender el mundo y conocerlo de una manera diferente, especialmente los últimos cuatro años, pues estuve en el ámbito global y tuve que viajar por muchos países con menos suerte que Costa Rica en su desarrollo. Eso me ha llenado de sensibilidad, pero también me ha hecho comprometerme más con el tema de desarrollo y el tema de la cooperación, ya que he visto las cosas que se pueden hacer. Sé lo difícil que es hacer cada cosa y también me doy cuenta de lo importante que es y cuantas vidas pueden cambiar. Lo que espero desde la Secretaría es poder seguir esa trayectoria. 

P: ¿Qué la apasiona además de su trabajo? 

R: Mi familia... mis amigos. Esos son los tres pilares de mi vida: familia, trabajo y amigos. 

P: ¿Cómo maneja su relación familiar y su demandante trabajo? ¿Cómo ha sido mantener ese vínculo?

R: Mi vínculo familiar es muy fuerte, sufrí mucho más cuando mis hijos eran pequeños. Cuando me preguntan, ¿cómo lo hiciste? Yo digo: ¡sufriendo como todas! Uno de los temas que he impulsado más es cómo hacemos para conciliar familia y trabajo, no sólo hijos, sino familia. Yo creo que la sociedad no puede simplemente depositar ese reto en la mujer. Porque cada mujer  no puede solucionarlo por sí sola. Ni siquiera voy a decir que puede hacerlo cada pareja, por que no se trata sólo de repartir las tareas entre el hombre y la mujer. Se trata de que la sociedad reconozca que los seres humanos crecemos en la familia, y que no venimos de Marte y de repente nos insertamos en el mercado laboral. Yo creo que así como en algún momento del desarrollo del mercado de trabajo, la salud se hizo parte; así como en algunos países hemos logrado incorporar leyes que protegen a la mujer embarazada y durante el post parto, así vamos a tener que tener un marco legal de co-responsabilidad social que incluya sociedad, trabajo y familia; una colaboración para que esto sea posible. A mí me preocupa mucho ver sociedades en las que la única manera de conciliar familia y trabajo es no teniendo hijos, porque las mujeres sienten que no hay un momento, no hay un espacio, no hay una profesión en la que puedan tenerlo todo. 

P: Pero usted ¿lo logró?

R: Bueno, yo renuncié a los dos años de ser Viceministra de Hacienda, porque tenía un hijo que había crecido ahí en el viceministerio (risas). Recuerdo cuando decidí renunciar. Fue un domingo que estaba negociando con el Fondo Monetario Internacional y me llamaron porque mi hijo se había roto la frente. Entonces tuve que dejar la negociación, irme al hospital y coserle la frente, aún tiene la cicatriz. En ese momento yo dije, “esto es demasiado”.Yo que había entrado al viceministerio creyéndome súper mujer, porque ese es el síndrome que nos da. Tenía un hijo recién nacido y una hija de tres años. No pude con todo porque nosotras no podemos resolver este problema solas. Tenemos que ser honestas y decir: no, yo necesito ayuda. Hay países que lo han resuelto mejor, hay que ver las leyes en Escandinavia. En Estados Unidos, las mujeres han resuelto esto a través de la desigualdad con otras mujeres. Porque tenemos una cadena de cuido, tenemos a alguien que nos ayuda, otra mujer que deja también su familia en manos de alguien y así encadenamos.

P:¿Cómo se describe Rebeca Grynspan?

R:Yo soy una persona muy agradecida con la vida. A pesar de los momentos que todos pasamos para poder construir nuestra vida. Hay momentos buenos y malos, hay pérdidas y hay tristezas. Me ha tocado abrir brecha y me siento orgullosa de haberlo hecho como mujer. Y me siento muy agradecida también con todas aquellas que abrieron brecha antes, no habría llegado aquí de no ser por ellas. Yo soy una persona que estoy muy contenta con la vida en general, muy rodeada de amor. Y tengo dos hijos maravillosos, ¿qué más quiero?He tenido una vida interesante, más de lo que yo soñé, he podido servir a mi país y he podido servir en las Naciones Unidas, que tiene los tres valores más importantes que identifico en la vida: la paz, el desarrollo y los derechos humanos. Y ahora me toca este nuevo reto. 

PUBLICADO: 26 de Mayo, 2014 AUTOR: