Lidiette Esquivel, a corazón abierto

Publicado el: 04 Oct 2007


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Si alguien puede hablar con propiedad acerca de los asuntos del corazón es la doctora Lidiette Esquivel.

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Lidiette Esquivel, a corazón abierto

Hace 20 años se convirtió en la primera mujer cardióloga graduada en Costa Rica. Hoy combina su profesión con labores de docencia e investigación y ha destacado en la comunidad médica internacional.

Por Montserrat Meléndez / Fotos Kurt Aumair

Si alguien puede hablar con propiedad acerca de los asuntos del corazón es la doctora Lidiette Esquivel, quien se convirtió a mediados de la década de 1980 en la primera cardióloga costarricense.

Incursionar en un campo dominado exclusivamente por hombres, la marcó para bien, la impulsó a buscar la excelencia y a emprender un camino de mucho sacrificio, pero también de grandes satisfacciones.

Perfil conversó con la especialista en su consultorio. Ella compartió con nosotros los principales ejes que conforman su existencia: su familia y el ejercicio de su profesión.

Una vida apacible
La infancia y la adolescencia de Lidiette transcurrieron en San José de la montaña, Heredia. La vida en el campo era hermosa, pero también demandaba de trabajos rudos. Sin embargo, ellas se las arreglaban muy bien para arrear las vacas, recolectar café y limpiar el gallinero.

Cuando no estaba en el campo, se encontraba en la escuela. Le gustaba mucho estudiar. Pensaba dedicarse a la administración pero, después del bachillerato, empezó a rondar por su cabeza la idea de estudiar medicina.

Corazón de médica
“Entré a la Universidad de Costa Rica a los 17 años y me identifiqué más con las ciencias. No me importaba si tenía que tomar tres buses para llegar hasta allí”, asegura.

En la UCR conoció a su esposo, Arístides Baltodano, quien también estudiaba medicina. Después de un tiempo tuvieron a Mariana, su primera hija y Lidiette tomó una pausa en el ajetreo diario para dedicarse a la bebé.

Más tarde, los esposos se fueron a Canadá a realizar estudios de posgrado y ahí nació su segunda hija, Laura Cristina.

Con orgullo, expresa que mientras crió a sus tres hijas trató de aprovecharlas al máximo. La crianza es el trabajo más duro que ha realizado, sin embargo asegura que es el más gratificante.

Sacar adelante a la familia, la profesión y tener un espacio para la investigación, no es algo sencillo, la clave radica en tener una visión positiva.

 

 

Punto y aparte

—¿Qué la motivó a especializarse como cardióloga?
—Sentía mucha curiosidad por la parte eléctrica del corazón, además es un órgano muy sensible.

—¿Qué deberían saber los nuevos médicos acerca del ejercicio de su profesión?
—Que siempre sean sensibles con sus pacientes y que se actualicen.

—¿Qué metas le faltan por cumplir?
—Siento que mis expectativas están cumplidas más allá de lo que pensaba.

—¿Cuáles son las mayores fallas de nuestro sistema de salud?
—En Costa Rica falta más investigación específica para cada campo, elevar los estándares de calidad de la consulta de la Caja, exigir excelencia y realizar intervenciones preventivas.

 

 
Humanista ante todo

Cuando Lidiette inició su carrera como cardióloga, la vida la enfrentó a una labor que hasta ese momento habían dominado ellos.

Algunos hombres grandes con poder trataron de hacerle daño, pero siguió adelante. Escogió su profesión para ayudar.

Si bien mantenerse al día requiere de mucho esfuerzo, también es algo indispensable. Desde hace siete años, expone trabajos en congresos mundiales de cardiología.

Para ella, la profesión no puede separarse de la esencia de lo que se es, ni tampoco puede verse como la única opción para desarrollarse.

 

 

*Adaptación Perfilcr.com, el texto completo se encuentra en la edición impresa.

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