Magally Gutiérrez, la mujer detrás de la voz

Publicado el: 26 Apr 2012

Pónganle una barrera que ella se la brinca. La locutora de radio Bésame y cantante de música romántica sabe superar obstáculos y sonreírle a la vida sin importar lo que tenga que afrontar.

Video: Detrás del micrófono está ella: lista para encantar con su voz y motivar con su historia.

Por Mónica Morales
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Fotos de Rónald Pérez

 

En su cuarto, Magally esconde una foto color sepia de la escuela Saint Joseph. Aquel día a Magally le avisaron que tomarían la foto del grupo, ella, coqueta, corrió a abrocharse todos los botones de la jacket, meterse las faldas y subirse la enagua hasta las costillas. Se sintió preciosa, hasta que empezó a escuchar las risas de sus compañeros. Una marca que ha perdurado el resto de sus días.

Magally nunca fue de las más populares y sin embargo, hoy engalana la portada de la revista Perfil. Aquellas risas crueles de sus compañeros fueron el propulsor de su carácter y decisión. Ella no lo sabe, pero esa foto que esconde no es un mal recuerdo, sino un trofeo.

Se ha brincado todas las barreras que la vida le ha puesto y con esfuerzo, talento y una voz privilegiada llegó a la radio y a los escenarios como cantante. Inició grabando comerciales, y luego fue contratada en la emisora Bésame.

Allí trabajó programando música, e inició su propio espacio llamado Bésame en la mañana y ahora cambió de horario, su programa pasó a nombrarse Bésame en la noche y se transmite de 8 a 10 p.m. por la frecuencia 89.9 FM.

 

De patito feo a cisne

Perfil: ¿Cómo fue tu infancia?

Magaly: Mi familia ha sido muy humilde siempre y ellos querían que yo aprendiera inglés, entonces con mil esfuerzos me matricularon en una escuela privada. Yo les agradezco montones el esfuerzo, pero creo que fue un error. Si una no está en cierto nivel económico como el resto de las chiquitas, lo que se hace es tirar a tu hija al pozo de los leones. 

Recibí burlas de todo tipo que minaron mucho mi autoestima. Crecí pensando que era tonta y que lo mejor era callarme porque no tenía nada bueno que decir, no hablaba casi nunca. Físicamente, tenía un complejo espantoso.

P: ¿Qué decisiones tomaste cuando saliste del colegio?

M: Empecé la carrera de derecho, según yo iba a ser abogada, pero justo en ese momento, a mis 17 años, quedé embarazada de mi primer hijo. Como tuve unos padres ausentes, cuando mi hijo nació, decidí dedicarme a él, Francisco, para no repetir la historia. Empecé mi roll de mamá full time. A los 21 años vino mi otro bebé, Jorge.

P: ¿Por qué decís que tuviste unos  papás ausentes?

M: Mis padres se desentendieron de mí desde que tenía seis meses. Estaban muy jóvenes, mi mamá tenía 15 años cuando yo nací, ella no supo asumir el rol de madre porque tenía cosas más importantes que hacer. Haber tenido una bebé en ese momento le truncó su libertad.

Sin embargo, hubo una persona muy especial en mi vida, un tío de parte de papá, yo le decía Yiyo y fue un ángel en mi vida. Siempre estuvo a mi lado mientras yo crecía, me acuerdo que al primer baile al que fui él me compró la ropa y el maquillaje. Todo lo que se supone que tiene que hacer una madre, lo hizo él. Es una de las personas que más he amado.

Dios se lo llevó hace once años, murió muy joven con 48 años, lo extraño mucho. Si él estuviera viendo todo lo que he logrado.

Yiyo siempre me preguntaba – ¿cuándo vas a salir en una portada de Perfil?, y yo le decía  que jamás, que ahí solo salen muchachas lindas –, pero usted es una muchacha linda, me contestaba.

P: Ya se cumplió el deseo de tu tío Yiyo

M: Como quisiera que él se entere. Estaría tan orgulloso de oírme en la radio, de verme en una revista. El día que tenga mi primer copia de la revista, voy a ir al cementerio y me voy a quedar hablando con él. Yiyo siempre creyó en mí, cuando ni siquiera me lo creía.

P: Al igual que tu madre, también te convertiste en mamá muy joven.

M: Hubo una etapa en la que perdí muchas cosas de la juventud, quería estudiar, trabajar, tenía muchas ganas de muchas cosas, que no son sueños a los que le eché tierra, sino que los guardé en un baúl y pensé, bueno, ahora no es la prioridad, tal vez algún día lo pueda hacer. Ahora lo estoy considerando, si volver a estudiar y retomar cosas.

 

Dentro de la cabina

P: ¿Cuál ha sido tu trayectoria en Bésame?

M: Yo entré presentando música, eso lo hace cualquiera. Pero rápido me di cuenta que el micrófono es una gran herramienta, entonces se me ocurrió hacer reflexiones positivas entre canción y canción, a la gente le gustó y armé un programa radial.

La gente siente que yo soy una amiga y me llaman, me piden consejos. Los oyentes me cuenta sus historias, a veces cosas muy graves, desde personas que se quieren suicidar hasta alguien que está superando un padecimiento.

P: ¿Cómo hacés para lidiar con historias tan fuertes?

M: Esa es la parte que me está costando. Le di vida a un proyecto que se llama De la mano con Bésame, es un taller donde asisten unas 200 personas y lo imparte un sicólogo.

Una vez tratamos el duelo. Ese día llegó una familia que acababa de perder a su hija en un accidente de tránsito. Ellos me contaron su historia y esa noche no paré de llorar, pasé una semana entera superafectada.

Por eso siempre quiero que los talleres los conduzca un profesional, pero no puedo evitar que las historias me afecten. No hay una coraza que me pueda poner.

 

Fuera de la radio

P: Hace un rato me dijiste que mantener una buena relación con tu exesposo es un esquema complejo, en especial cuando aparece otra persona, ¿ya llegó?

M: Si, ya llegó. Se llama Rodolfo, es un excelente hombre, él llegó a conocerme a uno de mis conciertos. Cuando nos presentaron, sentí como si lo hubiera conocido de toda mi vida. Él me sonrió y sentí que estaba pasando algo. Salimos al día siguiente, desde entonces somos inseparables.

Es una relación muy madura, los dos queremos las mismas cosas: paz y tranquilidad. Nos gusta ir al cine, salir a comer, ver películas juntos.

P: Arrastraste muchos complejos desde la infancia, ¿cuáles te faltan por superar?

M: Todavía estoy luchando con bastantes, por ejemplo, nunca me consideré una mujer bonita.

P: ¿Nunca? ¿Hoy tampoco?

M: Lo que pasa es que ya no me importa. Ahora lo que me interesa es ser linda por dentro. Toda mujer quiere que la consideren bella, pero esa etapa de mi vida la dejé atrás hace mucho rato. Esta soy yo. Aquel saco tan pesado qué yo cargaba de querer sentirme bonita, ya no me importa.

P: Tu tío Yiyo confiaba en vos, incluso cuando ni vos misma lo creías, ¿ahora sí confiás en vos?

M: Sí, ahora sí.

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Comentarios

Felicidades

Maga; Sos preciosa físicamente y tu dulzura te hace aun
mas bella. Fuera complejos! Y agradece a Dios tanta belleza. El señor te llene de muchas bendiciones y te de mucha salud y felicidad al lado de Fran, Jorge Y Rodolfo y con tu tío Yiyo (tu ángel del cielo) TQM

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