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Federico Miranda, con sus riffs le pone sountrack al mar
El celebre guitarrista nacional, con su proyecto individual llamado Baula Project, se une a la lucha por la conservación ambiental.
Por Olman Castro* ocastro@nacion.com / Fotos Archivo GN
“Desde que comencé con la guitarra, más que usarla para acompañar canciones, trataba de hacer melodías. Y siempre había tenido la idea de un proyecto de música instrumental”.
Esta intención artística fue la que llevó al músico nacional a crear un proyecto propio, uno más fiel e introspectivo; y la playa tuvo mucho que ver con esta aventura, la cual es hoy toda una melódica --y ecológica-- realidad.
“Siempre componía más cuando estaba en la playa (soy de ir mucho a Guanacaste). Estar cerca del mar lo llena a uno de energía y las ideas fluyen, entonces me miré con una colección de composiciones de pura guitarra, producto del mar… Y es que para escribir pienso primero en una sensación, un lugar, o en una serie de imágenes que provocan estas sensaciones. Así nace la música que hago”.
En el 2005 editó el disco homónimo del proyecto, y con él razonó cómo por muchos años tocaba o hacía música solo para entretenerse.
“Al principio como parte de Gandhi no me había imaginado hacer algo paralelo, pero siempre tuve ese deseo de hacer algo más con solo la guitarra. Me invitaron al Festival Internacional de Guitarra y ahí toqué por primera vez como solista. Ese fue el comienzo de algo que ya visionaba, así que seguí escribiendo música para este proyecto y reuní un excelente grupo de músicos. Así comenzó Baula Project”.
¿Y por qué Baula? El guitarrista, que lleva 16 años con Gandhi, recuerda que tuvo su primer contacto con estas tortugas cuando tenía 14 años y estaba acampando en Playa Grande, Guanacaste, en compañía de un primo, ambos fiebres del surf. Aunque recuerda, a modo cómico, cómo los guardaparques los llegaron a mover porque “como era Parque Nacional no se podía acampar ahí”.
“Para mí esa es una playa mágica. En esos años, uno caminaba por ahí en la madrugada y no era tan difícil poder ver a estas tortugas salir de los huevos en una total relación con la naturaleza. Con el tiempo y el desarrollo esto se ha visto muy afectado, y por esto quise darle esa misión a mi proyecto: proteger a la baula. Y desde un plano más general a las playas y océanos”.
Uno más, y ¡cada uno! cuenta.
Federico reconoce que al principio no sabía qué iba a poder lograr ni cuán lejos llegaría con el mensaje pro conservación: “Simplemente creía y creo firmemente en esta causa y en mi inspiración para hacer música”.
La primera misión concreta que se trazó fue lograr sensibilizar a través de la música. Luego se interesó en aprender y hablar sobre cómo cuidar al ambiente.
“Comencé a usar imágenes afines con la música para ilustrar las sensaciones que busca. Luego salieron muchas buenas relaciones con líderes de la conservación y con ONG como Pretoma, Marviva y Fundación Amigos de la Isla del Coco. Existe un gran grupo de gente con la misma misión, y yo he podido ayudarles simplemente siendo parte del movimiento”.
El virtuoso guitarrista menciona como el movimiento conservacionista está formado por todo tipo de gente: biólogos, científicos, arquitectos, administradores, artistas, músicos... y que sigue creciendo y fortaleciendo.
“Hay mucho trabajo por hacer, y creo que al haber nacido en Costa Rica, esto es más que una misión”.
*Adaptación para Perfilcr.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa.
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Ante la pregunta si cree que iniciativas como la suya en la música pueden marcar un cambio considerable en el ambiente y en la conciencia colectiva, responde de forma muy aterrizada.
“Considerable no sé, pero espero que algo aporte y algo ayude. Creo que todo esfuerzo positivo ayuda y hace una diferencia, y por más pequeño que sea, es necesario. Creo que el apoyo de más músicos, artistas, escritores, gerentes, educadores… es esencial porque todos aportan algo diferente a esta conciencia colectiva”.
Esta lucha del músico también forma parte de su filosofía como artista.
“El arte es un grito de expresión y un regalo de la vida. Más que quejarnos y protestar (que por supuesto a veces también hay que hacerlo), una buena película, una pintura, un cuento o una canción con un buen mensaje, creo que pueden llegar igual o más lejos”.
Así suena
En palabras del mismo Miranda, Baula tiene algo de rock, jazz, orgánico y progresivo o experimental. Estas son las influencias que han marcado su haber y bajo las cuales ha querido tocar y componer.
“Ese álbum nació como algo pequeño y muy personal, y me llevó a tocar en diferentes partes del mundo. Sonó en varias radios de jazz internacionales y, de repente, había revistas y medios haciendo reviews y críticas positivas de mi disco por todo lado. Fue increíble porque sé que es un estilo algo peculiar y producido sin disquera ni planes de promoción”.
Sobre sus proyectos cercanos, anuncia que tiene el segundo disco de Baula en proceso y que posiblemente salga a finales de año. Pero uno que ya casi está terminado es el de Baula en vivo. Y sigue creando música para documentales, TV y cine.
“Me encanta hacer música para imágenes y para ideas creativas. Me di cuenta que siempre he pensado en la música como el soundtrack de algo”
Así es como el guitarrista sigue haciéndole la banda sonora a nuestros mares y playas. ¡Y sabemos que las baulas se lo agradecen! |
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