Alimentación viva, ¿con qué se come?

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Para los oídos poco conocedores, el término "alimentación viva" le remitirá a alguna alimaña moviéndose sobre el plato. Sin embargo, el concepto no podría referir a algo más diferente: La alimentación viva es una estilo de vida que involucra nuestro uso del tiempo, el sol que recibimos, la actividad física y lo que comemos.

"El norte no es cuánta proteína, ni cuanto carbohidrato y menos cuántas calorías hay en un alimento, sino que tan vivo está: que tan cerca de la madre naturaleza", explica Ariana Morales, educadora en este tipo de alimentación en Semillas y brotes.

Germinados.
FOTO: Eyleen Vargas. ampliar

Lo primordial es crear comidas cuyos ingredientes estén en el estado más fresco o íntegro posible. De lado quedan los empaques, la harina refinada, los congelados o los enlatados. Resulta mejor aún, si se tiene acceso a una huerta propia, alimentos orgánicos o el mercado del barrio.

Prevención

Los beneficios de la alimentación viva se traducen, como es de suponer, en una mejor salud a corto y largo plazo. Según señala la nutricionista holística Laura Chacón, entre un 60 y un 70% de las enfermedades tienen relación con una alimentación inadecuada que se prolonga durante varios años. "La alimentación es quizás, el arma más poderosa que tenemos, no sólo en la prevención (idealmente), sino también en el tratamiento de muchos de los padecimientos", agrega Chacón.

Arrugar la cara a la ensalada puede ser una de las razones de la enfermedad. El cocimiento de los alimentos destruye cerca del 85% de los nutrientes y casi el 100% de la enzimas (moléculas de proteína presentes en todos los organismos, las cuales facilitan reacciones químicas en los tejidos). Cuando ingerimos algo cocido, el cuerpo debe hacer uso de sus propias enzimas para digerir esa comida. Por ello, es que tras la hamburguesa o el casado es usual la sensación de cansancio o falta de energía.

"El agotamiento constante de las enzimas del cuerpo puede ser el precursor de muchas enfermedades degenerativas que hemos llegado a considerar una parte normal del envejecimiento", explica Chacón. Además, la alimentación cruda fortalece el sistema inmunológico, mejora la digestión y brinda vitalidad.

Otras ventajas se ven en la billetera: A la larga, invertir en salud en el presente reduce el riesgo de un futuro de gastos médicos.

Cinco pilares

Le hemos dicho que la alimentación viva excluye la comida refinada o empacada; entonces, ¿qué se puede comer?. Este concepto conlleva cinco elementos que pueden combinarse en infinitas posibilidades:

"El calor de cocción destruye más del 85% de los nutrientes y casi el 100% de las enzimas de los alimentos. "

  1. Alimentos crudos: Lo importante es la mayoría de lo que llevamos a la boca haya pasado por la menor cantidad de procesos posibles. Morales, sugiere que las comidas no hayan sido calentadas a temperaturas mayores a los 42 grados centígrados. Lo recomendable es medir el calor con nuestra propia mano, cuando ya sea demasiado calor para ella, también lo será para la comida.
  2. Semillas: Gran parte de las semillas presentes en la naturaleza son comestibles, como la cebada, la quinoa, el marañón, la chía o el ajonjolí.
  3. Brotes comestibles:No solo los frijoles "nacidos" del arroz chino pueden comerse en esa modalidad. Las lentejas, los garbanzos, la alfalfa, la chía y las semillas de girasol son algunas de las muchas que pueden germinarse para comerse crudas. "El resultado final del proceso de germinación es un alimento nutricionalmente denso con altos niveles de proteínas, enzimas, minerales, fibra y vitaminas — incluso la B12, que es difícil de encontrar en fuentes vegetales—", dice Chacón.
  4. Deshidratados: Los alimentos deshidratados, como las ciruelas o pasas, son una manera natural de endulzar las comidas, sin necesidad de recurrir al azúcar. Además, la deshidratación permite crear panes, galletas o bases para pizza, al igual que un horno. Este proceso también permite conservar la comida hasta un año.
  5. Fermentados: Alimentos como el Kimchi o la Kombucha son poco conocidos en la dieta costarricense, donde el yogur es la comida fermentada más habitual. Sin embargo, estos son ricos en lactobacillus y bifidu bacterias, probioticos que mejorar el sistema inmunológico y la digestión.
Germinados.
FOTO: Eyleen Vargas. ampliar

No es todo o nada

No hace falta que se levante a echar a la basura toda la comida de la alacena. No es necesario tener una alimentación completamente cruda para sentir los beneficios de la alimentación viva. Morales y Chacón concuerdan con que se debe procurar que al menos el 51% de lo que comemos responda a las pautas de este estilo de vida.

"Agarre esa carne que se va a comer, y ojalá que sea de una producción ética, pero llene la mitad del plato de una buena ensalada", recomienda Morales. También es posible jugar con los tiempos de comida: ¿Desayuno gallo pinto con huevo? Está bien, pero opte por una ensalada con semillas o germinados en el almuerzo.

El las meriendas Chacón sugiere preferir frutas frescas, batidos verdes, nueces o palitos de verduras en lugar de las galletas empacadas.

"Cuando uno empieza se da cuenta que la inversión de tiempo es muy poca, incluso menos que la de la comida cocida. Yo le digo a la gente que experimente un poquito y de algo se van a enamorar", concluye Ariana.

Fuente: Ariana Morales, educadora de alimentación viva de Semillas y brotes (semillasybrotes.com / Tel:. 8550-1203) y Laura Chacón, de Nutrición Integral (Tel:. 8564-4505)

PUBLICADO: 12 de Junio, 2015 AUTOR: