¿Existe la adicción a la comida?

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 “Algunas personas pueden tener una predisposición psicológica instintiva de comer de forma compulsiva",   dice Noel Voegele, profesor de psicología clínica y en la Universidad de Luxemburgo.

Él es uno de los autores de un estudio en el que se vio que las personas con problemas de peso eran más impulsivas que la media.

Incluso, en el test, donde vieron imágenes de comida después de las horas de comer, algunas personas informaron sentir ansias de comer, incluso si habían comido recientemente.

Para los especialistas esto puede ser un síntoma de una posible adicción a la comida.

"Todas las adicciones se parecen en que el paciente anhela en exceso la sensación de bienestar que recibe de los neurotransmisores químicos cuando comen, apuestan, fuman, tienen relaciones sexuales o consumen drogas", comentó Voegele.

De acuerdo con Rosanna Mauro, nutricionista especialista en desórdenes de alimentación y coaching integral, a veces hay un componente emocional que lleva a que la persona, al sentir una emoción fuerte como tristeza, soledad, enojo, estrés o cansancio, recurra a la comida para sentirse mejor.

“El problema es que puede caerse en un círculo vicioso porque el cerebro experimenta gran sensación de placer cuando se consumen sustancias (comida alta en azúcar, carbohidratos y/o grasa) que lo hacen liberar serotonina y dopamina como respuesta, lo cual lo hacen sentirse bien”, explicó.

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Patrones culturales y familiares inciden en la forma en que comemos FOTO: shutterstock ampliar

Luego, quiere más de la sustancia cada vez que se está sintiendo mal y cada vez necesitan más de la sustancia para sentir el mismo placer y se sienten mal después de consumirla.

Sin embargo, explica la especialista, la adicción es solo una de las razones por las personas comen en exceso.

Puede ser porque se disfruta mucho de la comida o porque se siente mucho antojo.

“Además, hay alimentos que saben muy rico (alta palatabilidad) y que no llenan, lo que lo hace muy difícil poder parar de comerlos. Esto corresponde al valor hedónico de los alimentos, y lo mismo evita que nuestros cuerpos puedan utilizar las decenas de mecanismos fisiológicos y ancestrales para comer justo lo que necesitamos y tener un peso saludable”, explicó.

Melissa Céspedes Arias, psicóloga del Hospital Clínica Bíblica, ve otra razón: los patrones culturales y familiares de alimentación.

“En nuestro país culturalmente se ha asociado a los bebés sanos cuando los vemos "gorditos". También se pide comer todo, hasta ver el plato vacío, ‘porque hay muchos niños con hambre en el mundo’ y se premia con alimentos a los niños que se portan bien o logran algo importante, entonces este discurso marca una tendencia para comer”, detalló.

¿Qué hacer? “No existe una definición clara ni criterios diagnósticos para la adicción a la comida.  Sin embargo, se usan los parámetros de adicción y dependencia de sustancias disponibles. Igualmente, es importante descartar la existencia de un desorden de alimentación como el trastorno del atracón, en el cual, por razones emocionales y psiquiátricas, la persona come de más y se atraca de comida a pesar de no tener hambre”, dijo Mauro.  

Además, Céspedes ve importante que se empiece a educar a la población a no poner connotaciones a la comida y en el manejo de las emociones.

En cualquiera de los casos, se necesita acudir a tratamiento integral con nutricionista, psicólogo, psiquiatra. 

Coincide con ella Céspedes: “el tratamiento es multidisciplinario, debe ser valorado por un nutricionista y trabajar a nivel de psicoterapia para lograr identificar patrones de alimentación e implementar estrategias de modificación de conducta”.

PUBLICADO: 14 de Julio, 2014 AUTOR: