¡A comer pescado! Razones de sobra para incluir este alimento en la dieta

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En época de semana santa aumenta el consumo de pescado y esa es una buena noticia para la salud. Este alimento tiene una buena dosis de nutrientes necesarios para el crecimiento y la reparación de los tejidos. Además, el pescado tiene poca grasa y calorías; es suave, tierno, fácil de digerir, disminuye el colesterol, protege el corazón, fortalece los huesos y se puede preparar de muchas formas y acompañarlo con lo que se quiera.

Algunas de las especies que se pueden consumir son: atún, bagre, cabrilla pequeña, congrio, dorado , macarela, pargo, róbalo, salmón y sardinas. Todos ellos son una excelente fuente de proteína. En general, los adultos deben ingerir entre 15-20% de las calorías totales provenientes de las proteínas y se recomienda que un adulto sano consuma unos 46 a 56 gramos de proteínas (mujer y hombre, respectivamente). Una lata de atún contiene entre 27 y 30 gramos de proteínas, por lo que con su ingesta aporta entre el 54 y 60% del valor diario, basado en una dieta de 2000 calorías.

El pescado es una fuente de Omega-3, que es un ácido graso esencial poliinsaturado, no producido por el cuerpo, por lo que debe obtenerse a través de la dieta. Dentro de los beneficios del se consumo destaca la disminución de los niveles de triglicéridos y colesterol, previene la formación de coágulos en las arterias, regula la presión arterial y el ritmo cardiaco, tiene una función antiinflamatoria y alivia del dolor de enfermedades como la artritis.

Hay algunas consideraciones importantes que se deben tomar en cuenta a la hora de ir a comprar pescado:

  • El pescado debe tener olor fresco y suave.
  • Al comprarlo, asegúrese que esté refrigerado o en hielo.
  • Si compra latas de atún o sardina, verifique la fecha de vencimiento.
  • Es recomendable adquirir el pesado al final de la jornada de compras para reducir al máximo el tiempo sin refrigeración.
  • Para descongelarlo, se debe colocar en la parte inferior de la refrigeradora o bajo agua; nunca a temperatura ambiente.
  • Una vez descongelado, no se debe volver a congelar. Si se quiere cocinar en porciones pequeñas se recomienda guardar el producto en pequeñas fracciones dentro de bolsas plásticas, para descongelarlas conforme se vayan a utilizar.
  • Si se compra pescado fresco para consumir al día siguiente, no se debe congelar. Es preferible colocarlo en la parte de abajo del refrigerador para que no pierda calidad.
  • Asegúrese que el producto venga debidamente etiquetado.

Fuentes: Marian Thomp, nutricionista de Alimentos Prosalud y Melissa Alonso, nutricionista de de Auto Mercado.

PUBLICADO: 15 de Marzo, 2016 AUTOR: