6 reglas de las dietas que impiden que baje la balanza

  • Conversemos

  •  

Si ha realizado todas las dietas de moda y a pesar de ello la báscula sigue sin ningún cambio, es hora de replantear la situación. La nutricionista holística Rebeca Hernández considera que las dietas y una vida de restricciones son las razones por las que muchos perpetúan una relación poco saludable con la comida. Ella nos especifica cuáles son algunos de estos reglamentos falsos que es mejor dejar de lado.

Incluso las grasas saturadas, como la de la mantequilla, la carne y la leche, no tendrían una relación significativa en los problemas cardiacos y el aumento de peso, según un artículo publicado el año pasado en Annals of Internal Medicine.
Incluso las grasas saturadas, como la de la mantequilla, la carne y la leche, no tendrían una relación significativa en los problemas cardiacos y el aumento de peso, según un artículo publicado el año pasado en Annals of Internal Medicine. FOTO: Shutterstock.com ampliar

  1. No consumir grasas: ¿Le encanta el aguacate pero consume una lámina delgada porque cree que esta fruta "engorda" y es muy grasosa? Tiene toda la razón pero debe saber que, al igual que el aceite de oliva y las semillas (como el maní, las almendras y el marañón) son grasas buenas, que aportan sabor y ayudan a su corazón. "Más bien lo que engorda es comer harinas refinadas y azúcar", explica Hernández. Incluso las grasas saturadas, como la de la mantequilla, la carne y la leche, no tendrían una relación significativa en los problemas cardiacos y el aumento de peso, según un artículo publicado el año pasado en Annals of Internal Medicine. 
  2. Eliminar "las harinas": Que el pan engorda, al igual que la papa, la pasta, las galletas, el cereal, la avena, el camote, las tortillas, los bizcochos... "Es cierto que no todos lo carbohidratos son iguales y que no todos son saludables pero no es cierto que una persona para bajar de peso debe restringirlos al máximo", indica Rebeca. Comer solamente una gran ensalada en el almuerzo podrían hacer que, a media tarde, tenga muchísima hambre y coma de más. Además, se sentirá más cansada ya que los carbohidratos son la principal fuente de energía para el cuerpo.
  3. Hacer ejercicios para "empatar": Con las calorías no hay empates, no se trata de comer un queque y luego salir corriendo al gimnasio para "quemarlas". Más aún, los entrenadores y especialistas aseguran que conseguir la figura deseada depende un 30% de la actividad física y un 70% de la alimentación. Peor aún, si hace ejercicio con pereza o molestia porque "no le queda de otra". Lo mejor es hacer algo que le guste y disfrute. "El ambiente hormonal que crea el estrés de hacer un ejercicio que no nos gusta es más dañino", dice Hernández.
  4. Comer con "horario": Siempre se recomienda comer cinco veces al día para mantener el metabolismo activo y evitar el hambre excesiva pero tampoco lo convierta en una ley. Aprenda a respetar su apetito. "Es más estar conectado sintiendo a su cuerpo. No estar comiendo sin hambre o matarse de hambre por seguir esas reglas", comenta Rebeca.
  5. El síndrome de "el lunes empiezo" y las comidas "prohibidas": Es fin de semana y come como nunca bajo la excusa de que cuando la dieta empiece tendrá "prohibidos" los placeres del momento. Sin embargo, tan pronto le pone esa etiqueta a algún alimento, lo hace más atractivo y, cuando finalmente lo coma, es posible que abuse en la cantidad: empieza con un "bocadito" de queque y cuando se da cuenta, ya se ha comido dos porciones.
  6. Contar calorías o palitos: Para la nutricionista, el método que muchos siguen en planes nutricionales no es el adecuado. ¿Qué pasa cuando ya no tenemos control de medidas, las equivalencias o "los palitos"? "Esto más bien va a sumar ansiedad y ese estrés de estar contando. No se le está dando solución de fondo —señala la nutricionista— la palabra dieta se ha venido a convertir en reglas externas que terminan desconectando a la persona con lo que siente física y emocionalmente", añade.
"La palabra dieta se ha venido a convertir en reglas externas que terminan desconectando a la persona con lo que siente física y emocionalmente", añade."

Entonces, ¿cómo comer?

Ahora bien, no se trata de abandonar el gimnasio y comerse un aguacate a cucharadas sino preguntarse: ¿por qué comemos mal?

"La relación que uno tiene con la comida tiene mucho que ver con la relación con uno mismo. Si uno se restringe demasiado, constantemente está en dietas o se martiriza mucho es importante sanar la parte emocional para tener una relación más bonita y sana", indica la psicóloga especialista en trastornos de alimentación, Marilys Fonseca.

¿Qué pensamos de nuestro cuerpo y de nosotros mismos? ¿Por qué nos castigamos o premiamos con la comida?

Es fin de semana y come como nunca bajo la excusa de que cuando la dieta empiece tendrá “prohibidos” los placeres del momento.
¿Qué pensamos de nuestro cuerpo y de nosotros mismos? ¿Por qué nos castigamos o premiamos con la comida? FOTO: Shutterstock.com ampliar

 

"La comida, culturalmente, implica la parte afectiva: se comparte, todos la disfrutamos, es una parte del placer. Es una conducta desde chiquititos, si la mamá le dio a alguien lo que necesitaba en el momento o se lo restringió", explica Marilys. Es por eso que algunas personas comen cuando están tristes o ansiosos, o se olvidan de ingerir alimentos ante una situación de estrés. En estos casos es esencial diferenciar entre el hambre emocional y la física, es decir, ahondar en la raíz del problema.

Hernández y Fonseca se referirán al tema en el taller Ansiedad, estrés y su peso, ¿Tomé el control? que realizarán el próximo sábado 27 de junio de 9:30 a. m. a 12 mediodía en el Indoor Club, en Curridabat. Si desea más información puede visitar el evento en Facebook de la actividad o escribir al correo electrónico rebeca@nutricion-intuitiva.com