Tragos y calorías. ¿Cuánto se puede destruir el cuerpo en una noche?

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El organismo es una máquina perfecta hasta que permitimos que los excesos echen a perder el equilibrio. Todos los anuncios sobre bebidas alcohólicas se lo advierten: el abuso de licor es nocivo para la salud. Pero es hasta que empezamos a padecer de gorditos por aquí y por allá que nos damos cuenta de que sí, realmente es muy nocivo el licor: y se nos nota.

Pensemos en un trago común, como el mojito. Un mojito de 8 onzas tiene 217 calorías. Eso representa un 10% del máximo de consumo de calorías diarias para una mujer. Podríamos decir que si nos tomamos dos mojitos estaremos consumiendo las mismas calorías que si nos comemos una orden de patacones de cuatro unidades.

Pero no es tan fácil: los patacones, elaborados a base de plátanos verdes, tienen hierro, un elemento indispensable para llevar oxígeno a la sangre y producir hemoglobina. En cambio, un mojito está hecho a base de ron blanco y sus calorías son vacías: no aportan ningún nutriente.

El alcohol que usted ingiere con el mojito pasa a su hígado para ser convertido en acetato, sustancia que se transforma en la principal fuente de energía del cuerpo. Entonces, cuando usted vaya a hacer ejercicio, su cuerpo quemará primero ese recurso antes de buscar la grasa acumulada.

Estudios recientes sugieren que la capacidad de quemar grasa se disminuye en un 73% durante algunas horas después de haber consumido alcohol. “La ingesta continua de alcohol está relacionada con el aumento de peso y por ende aumento en el porcentaje de grasa corporal”, explica la nutricionista Marianne Monteil.

Es buena idea que, si usted sabe que hoy por la noche tendrá alguna actividad especial en la que tomará alcohol, haga ejercicio previamente. “Al final del día debe de haber un equilibrio entre las calorías ingeridas y las calorías gastadas si queremos mantener un peso adecuado”, explica Silvia Quesada, del Centro de Nutrición Larisa Páez.

PUBLICADO: 23 de Diciembre, 2013 AUTOR: