Esta entrevista es como Leda Artavia Rojas: dispersa. Un torbellino de piel mulata que nunca para, llena de ideas creativas y fuente de energía infinita.

Hace justo una década la vida de Leda comenzó a transformarse. Confiesa que nunca esperó que el envío –algo accidentado, como casi todo en su vida– de unas fotos para participar en Modelo Perfil iba a ser un punto de giro en sus planes.

Cuando se dio cuenta del concurso, corría el 2007. Ella recién había entrado a la Universidad de Costa Rica a estudiar microbiología. Unos años antes, ver el show America´s Next Top Model le obsesionaba casi tanto como aprenderse de memoria los anuncios publicitarios que pasaban en la tele. Ambos pasatiempos dieron sus frutos: le despertaron la curiosidad por el modelaje y por la comunicación.

Adrian Soto

Un cúmulo de coincidencias y el engranaje del rompecabezas de la vida hicieron que transformara las dos cosas en profesiones: se hizo modelo y se cambió de carrera para graduarse de productora audiovisual en la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva.

Cuando esta herediana de nacimiento se dio cuenta del concurso, su experiencia en el modelaje era casi nula. Recuerda que su mamá la alentó para ir a algunas clases en una pequeña academia en La California a los 16 años. Allí le tomaron las fotos que intentó enviar para participar en el concurso. Lo intentó realmente, pero cuenta como anécdota que el sistema no la dejaba subirlas porque eran muy pesadas. En el 2007 no había sistemas de edición a mano y fue gracias a la ayuda de una periodista de Perfil –que se las recibió por correo electrónico y las subió a la plataforma– que Leda pudo quedar seleccionada.

Adrian Soto

Fueron dos meses de compartir con modelos y de aprender del mundo detrás de cámaras, primero con las 30 seleccionadas, luego con diez y luego, en la etapa final, entre tres finalistas: Claudia Gallo, Sofía Castro y la propia Leda. La exposición que tuvo al resultar ganadora conllevó a la búsqueda de las demás piezas del rompecabezas que asegura es su vida. Todas, unidas de alguna extraña manera al modelaje.

Cámaras por doquier

El despegue de su carrera como modelo la ha llevado a posar frente a cámaras y recorrer las pasarelas de tres continentes; el nuestro, el asiático y el europeo. Su proyección como modelo top en nuestro país le dio la oportunidad de viajar y estudiar en las mejores universidades; inició en la Universidad de Costa Rica, pasó por las aulas de la UNAM de México y se recibió como máster en la Universidad Complutense de Madrid, donde ahora cursa un doctorado en línea.

Una profesora suya de la universidad, Isis Campos, le ofreció la posibilidad de ser asistente en una investigación. Como Leda necesitaba la ayuda económica para sus estudios y el proyecto le pareció interesante, aceptó. En ese entonces, Leda trabajaba en el restaurante McDonald´s de Heredia, haciendo turnos de noche y madrugada, para poder pagar sus estudios. Nunca le ha rehuido al trabajo.

De asistente, terminó siendo el personaje principal de la investigación, que era un documental llamado “Si no es Dinga...”, sobre los afrodescendientes en Costa Rica, elaborado en conjunto con Kike Molina, que se planteaba interrogantes sobre el origen y los motivos de la migración de personas negras a nuestro país. Este documental, con Leda como figura principal, se estrenó con motivo del 190 aniversario de la abolición de la esclavitud en Centroamérica, en el 2014.

Al conversar con Perfil, Leda cuenta que ser modelo le ayudó a descubrir el mundo y, al irlo descubriendo, le entraba la espinita de seguir estudiando y creciendo.

Adrian Soto
De México a China y de Costa Rica a España

Una agencia mexicana le ofreció un contrato y se la llevó a vivir al norte. Allí, Leda conoció a mucha gente, desfiló y posó para campañas de reconocidas marcas como Lob, Malafacha y Mancandy, salió en editoriales de revistas como Nylon y se aventuró a llevar un semestre de cine en la Universidad Nacional Autónoma de México. Incluso, tuvo la oportunidad de editar un documental para la cadena Televisa. ¿Cómo lo logró? Dice, entre risas, que fue gracias a una coincidencia: le habló a un tipo en la calle mientras caminaba con una amiga, él resultó ser centroamericano y congeniaron, las invitó a ver una lluvia de estrellas que había ese día a su apartamento y luego les contó que trabajaba para Televisa. Así han surgido la mayor parte de los momentos importantes en la vida de Leda Artavia: por casualidad.

La verdad es que yo nunca pienso mal de la gente. Y también soy muy bombeta. Creo que así es como he conocido más personas interesantes: por coincidencias, en la calle, en el bus...”, cuenta la tica.

Por saludar a alguien en la calle, terminó haciendo un documental en Televisa; por ganarse unas entradas en Facebook para un desfile conoció a su mejor amigo y futuro roommate; por hablarle a un muchacho en el bus, conoció a otro de sus roommates y amigos... Esto demuestra la personalidad de esta mujer, que no le teme a nada, saluda a todos en cualquier lugar al que esté y no lo piensa dos veces para hacer algo que nunca había hecho.

Vivir, trabajar y estudiar en México le abrió las puertas a otro mundo, aún más desconocido: China. La tica tuvo un contrato de tres meses en los que vivió y trabajó en Beijing. Allí la llevó el modelaje, agregando una pieza más al rompecabezas.

Con esta experiencia, Leda regresó a Costa Rica, se graduó como productora y trabajó una temporada con la Universidad Earth, viviendo en Guácimo de Limón y trabajando en videos internacionales.

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27 de setiembre del 2017. Centro Nacional de Música. Fotografías de la camarógrafa Leda Artavia durante la cobertura de un ensayo de la OSN. Foto: Albert Marín.
27 de setiembre del 2017. Centro Nacional de Música. Fotografías de la camarógrafa Leda Artavia durante la cobertura de un ensayo de la OSN. Foto: Albert Marín.
Albert Marin

Siento que ese periodo de un año de trabajo le hizo muy bien a mi existencia. Me di cuenta de que podía establecerme y trabajar para vivir y por una meta. Me di cuenta de que podía hacer producción audiovisual por el resto de mi vida, aunque estuviera un poco aislada del mundo”, confesó.

La humildad y la buena voluntad se le desbordan a Leda. Su lugar feliz, por ejemplo, son las tiendas de ropa americana. De allí salen muchas de las piezas que combina para lograr su peculiar estética hipnótica.

Siempre ha vivido con poco, poquísimo, pero ha conocido más mundo y más personas que muchos de nosotros. Como no le tiene miedo a enfrentar el mundo con poco dinero, se ha arriesgado a viajar sin tener idea de cómo sobrevivirá, pero siempre ha salido adelante por coincidencias del destino y por gente buena que se ha topado en el camino.

Confiesa que una parte esencial de su vida es la amistad, tiene muchos buenos amigos y cada uno de ellos le ha tendido la mano en diferentes etapas de su vida. Esta pieza del rompecabezas es la más importante, porque es la que hace que las demás se mantengan más unidas. Se llama amistad incondicional.

Elección de la Modelo Perfil 2008 en el auditorio del periódico La Nación. Aparece en la foto Sofía Castro y Leda Atavía.
Elección de la Modelo Perfil 2008 en el auditorio del periódico La Nación. Aparece en la foto Sofía Castro y Leda Atavía.

Sus pasos por las diferentes ciudades generalmente son algo fugaces. La última vez que vivió fuera de Costa Rica, estuvo en Madrid. Estudió la Maestría en Comunicación Audiovisual para la Era Digital en la Universidad Complutense de Madrid y trabajó en una empresa donde pudo explorar la realidad virtual y otros avances tecnológicos aplicados al audiovisual.

Europa le abrió los horizontes y la hizo aceptarse y conocerse mejor. Se devolvió a Costa Rica más madura, con más conocimiento y ahora vive en su propio apartamento junto a su novia.

Estando en Madrid, apareció una oportunidad laboral en Costa Rica al término del máster y Leda, quien estuvo valorando quedarse unos años más para continuar estudiando, se devolvió a su patria, pero siguió en línea con los estudios del doctorado en Comunicación Audiovisual, publicidad y Relaciones Públicas de la Complutense de Madrid.

Las vueltas de la vida la devolvieron a Grupo Nación, un lugar que ve como segundo hogar. Durante los meses del concurso de Modelo Perfil, Leda se paseaba por los pasillos de la redacción, aprendía de fotografía y producción con los fotoperiodistas y conocía a muchas personas. Diez años después, es como si todo volviera a su cauce: tras una temporada de estudios en Madrid, Leda regresó a trabajar a Grupo Nación, esta vez en el departamento de producción audiovisual, ejerciendo lo que estudió. Se le ve a diario, con su vestimenta excéntrica, con sus peinados camaleónicos, su creatividad y la alegría que la caracteriza.

Adrian Soto

Todos los caminos que he tenido, incluyendo el ser modelo, han unido partes de mí. Es como si yo fuera un rompecabezas y todas las piezas estuvieran regadas por todo el mundo y yo fui a recogerlas ciudad por ciudad”, asegura la modelo y productora, reflexionando sobre la década que cumple en el modelaje.

“El ser modelo definitivamente ha sido una oportunidad que me hizo más fácil todo lo demás. Si no hubiera sido por el modelaje, no hubiera estado en México o en China. Tal vez me hubiera sido mucho más difícil sobrevivir mis años de universidad y no habría conocido a la gente que conozco”, reflexiona Leda.

Créditos de producción
  • Producción: Andrea González Mesén
  • Diseño: Augusto Ramírez
  • Maquillaje y peinado: Velvet Salas
  • Styles: Alexandra Forero
  • Fotógrafos: Nina Cordero y Adrian Soto
  • Locación: Museo de Arte y Diseño Contemporáneo
Créditos de vestuario:

Primer look : Chameleon. Segundo look: Nice Nest. Tercero: pantalón Chamaleo, top: Nia. Cuarto: pantalon Chamaleo, top: Nia, joyeria: Julieta Odio

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