Fibromialgia: cuando se altera el umbral del dolor

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Yadira Flores toda la vida se dedicó a las labores domésticas y a trabajos que puede hacer desde su casa como vender comidas, hacer candelas y adornos en cerámica.

Cada mañana se levantaba temprano para lograr realizar todas las tareas del día, sin importar que únicamente pudiera dormir un par de horas.

Su rutina era la misma hasta hace unos pocos meses cuando el cansancio la empezó a azotar, sus codos y muñecas se empezaron a inflamar y el descanso no era suficiente para recuperar energías, a pesar de que desde hace años se había acostumbrado a su dificultar por conciliar el sueño.

Luego de repetidas inflamaciones y con un cansancio a cuestas, que asegura nadie logra entender, acudió al médico y fue entonces –a sus 50 años– que le diagnosticaron fibromialgia.

Se trata de una enfermedad reumática cuyo síntoma principal es el dolor generalizado que ocurre cuando el organismo pierde la capacidad natural de regular el dolor.

Flores no está sola, se estima que entre un 2 y un 7% de la población se ve afectada por esta enfermedad, la cual puede llegar a ser incapacitante.

A pesar de no saber a ciencia cierta cuáles son las causas de la enfermedad, estudios aseguran que este trastorno del umbral del dolor se asocia a periodos de estrés y desordenes del sueño.

La fibromialgia puede llegar acompañada de gastritis, colitis, adormecimiento en manos y pies, síndrome del túnel carpal, migraña, vejiga irritable (incontinencia y ardor), estreñimiento y perturbaciones en el estado de ánimo.

Este padecimiento es como un camaleón en el tema del dolor. Puede esconderse y tras un momento de estrés o una mala noche aparecer y dejar verse tal cual es.

Por esta razón el tratamiento debe ser integral; es decir, medicación, acompañamiento sicológico y actividad física.

El reumatólogo Adolfo Pacheco explicó que el tratamiento farmacológico es poco efectivo por sí solo. Su efectividad dependerá hasta en un 50% del ejercicio aeróbico y el apoyo psicológico.

Pacheco confirma que este padecimiento afecta a más mujeres que hombres. De cada diez personas que lo padecen, nueve son mujeres.

Apoyo emocional

El estrés, la depresión, la angustia, la ansiedad y los acontecimientos traumáticos son desencadenantes de la fibromialgia. Para la psicóloga Sandra Ayales este padecimiento tiene en su mayoría una causa de fondo afectivo.

"Es vital asistir a terapia psicológica para que el padecimiento no se convierta en un sufrimiento que atente contra la calidad de vida. Por ejemplo, el 90% de mis pacientes con fibromialgia tienen situaciones de duelo no resueltos, lo que lleva al dolor emocional que se convierte en dolor neuropático (mal funcionamiento del sistema nervioso)", explica Ayales.

La sicóloga afirma que la enfermedad afecta a la familia completa, por lo que la comprensión y apoyo de los más cercanos se vuelve estratégico en el alivio de los síntomas.

Por su parte, la psicóloga Marisol Montero adelanta que el desempeño regular de las actividades diarias se puede ver afectado. Como le sucedió a Flores cuando pudo más el dolor que la capacidad para preparar la comida que luego salía a vender.

"Es frecuente que aparezcan dificultades para realizar tareas domésticas o trabajo que requiera de esfuerzo. Se puede presentar una disminución en las tareas de demanda cognitiva, como la lectura y concentración", detalla la experta.

Tras esta limitación se verá afectado el estado de ánimo y la posible efectividad del tratamiento. De aquí la relevancia del apoyo sicológico.

Búsqueda del sueño reparador

El sueño es indispensable para el descanso físico y emocional. Pero no ese que se obtiene por encima, sino aquel que nos lleva hasta la recuperación de las energías, el descanso cerebral y muscular.

Pese a esta evidente necesidad del descanso reparador, uno de los síntomas más comunes entre quienes sufren fibromialgia es el trastorno del sueño.

La Asociación Valenciana de Afectados de Fibromialgia no descarta que se trate de una posible causa de la aparición de la enfermedad, pero tampoco la puede confirmar.

Lo cierto es que quienes sufren de este mal no logran llegar a la cuarta fase del sueño: la no REM (movimiento de ojos rápidos) donde logramos cesar toda la actividad simpática y los músculos se encuentran en un estado de relajación completa, para poder ser reparados.

En su lugar, aumenta la necesidad de periodos de reposo durante el día.

Ante esta situación expertos aconsejan disminuir el estado de alerta antes de acostarse a través de técnicas de relajación.

La actividad física se vuelve otra alternativa para llegar a lograr el sueño reparador en pacientes con fibromialgia. El ejercicio dependerá del grado de deterioro de la persona.

Gabriela Sáenz, especialista en terapia física, recomienda las actividades aeróbicas de bajo impacto como los ejercicios acuáticos (idealmente con agua temperada para relajar más los músculos), bicicleta estacionaria, ejercicios de respiración y pilates.

Finalmente, es necesario cuidar la alimentación y evitar la ingesta de cafeína y nicotina. Un té antes de dormir es una excelente alternativa para relajarse y a conciliar el sueño. Cene moderadamente, tanto el exceso como el no comer del todo afecta la capacidad para conciliar el sueño reparador.

Referencias: Adolfo Pacheco, reumatólogo Torre Médica Momentum (tel.: 2271-0550), Gabriela Sáenz, especialista en terapia física (tel.: 2271-0749), Marisol Montero, sicóloga Torre Médica Momentum (tel.: 2271-5200), Sandra Ayales, sicóloga Torre Médica Momentum (tel.:8838-4765).

PUBLICADO: 11 de Agosto, 2017 AUTOR: