Mindfulness o atención plena es vivir el presente

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Un día llega a su trabajo, hace todo lo posible por responder a sus obligaciones pero algo no sale bien y justo en ese momento aparece su jefe, se molesta y le llama la atención. El día termina mal.

Al día siguiente se despierta sin ganas de ir a trabajar, por la pereza de verle la cara a su jefe. "No me tuvo que decir eso, no valoró lo que estaba haciendo, qué injusto que es" son algunos de los pensamientos que rondan por su mente.

Pasa una semana de aquel hecho y usted aún sigue molesto por la llamada de atención "no justificada" de su superior. Bueno, pongamos en perspectiva este ejemplo, primero ya pasaron días desde aquella conversación, segundo puede que su jefe tenga o no razón y tercero tenga por seguro que su jefe no está pensando en lo que le dijo o no la semana pasada, ese enojo, frustración y disgusto son solo suyos y únicamente lo afectan a usted.

Dejar que la mente vague, se envuelva en ideas que ni siquiera sabemos que son ciertas , -"es que el jefe tiene problemas en la casa por eso me trata así"-, y nos consuma en una espiral de sentimientos negativos y pensamientos del pasado, es más normal de lo que cree.

La mente está creada para eso. La buena noticia es que podemos aprender a observarla, entenderla y ser consientes del camino que estamos tomando, para luego decidir si continuamos por esa ruta.

"La atención plena es la puerta de entrada a la conciencia: primero debo poner atención a algo para ser consiente, tengo que poner atención cuando estoy llenando el vaso de agua para estar consciente de que este no se derrame. Primero pongo atención y esta atención me lleva a la conciencia, a darse cuenta", afirma Allan Barboza, sicoterapeuta certificado en Mindfulness.

Lograrlo no es tan simple como solo leer estas páginas, es necesario poner en práctica la meditación y en especial el método Mindfulness o atención plena.

Esta técnica consiste en prestar atención de modo particular, con intencionalidad, al momento presente, sin irse mucho al pasado y no fijarse en el futuro.

¿Cómo funciona?

Para entenderlo es necesario partir del comportamiento del ser humano, ya que gran parte de nuestra vida no estamos en el presente, sino que nos mantenemos pensando en lo que viene a futuro o lo que sucedió en el pasado, pero realmente pensamos muy poco en lo que estamos viviendo en ese momento.

Mientras que el cuerpo está en el presente, la mente suele vagar.

Esto de pensar en lo presente no excluye, por nada del mundo, tener planes a futuro. Es bueno plantearse metas y objetivos y luchar por cumplirlas, lo malo se da cuando uno se ciñe con estos proyectos y pasamos las 24 horas del día pensando en ese objetivo, y nos estamos perdiendo de lo que está pasando en ese momento.

"A mucho futuro se genera ansiedad. ¿Qué irá a pasar?, ¿cuándo irá a pasar?, ¿cómo va a suceder?, ¿lo iré a lograr?... Cuando se va mucho al pasado aparece la depresión, sentimiento de tristeza, culpabilidad y nos quedamos lamentando lo que sucedió", dice Barboza.

Esta práctica requiere de compromiso y consistencia. Se trata de traer nuestra mente al presente, qué es lo que está aquí justo en este momento.

El experto asegura que se debe iniciar con la auto observación. Primero en lo físico: preste atención en este momento a cómo se siente mientras lee esta nota, cuál es la sensación de estar sentado, perciba como sus glúteos soportan el peso del tronco, o cómo está su espalda recostada a la silla, cómo se sienten sus pies dentro de los zapatos.

Este trabajo es muy útil para identificar puntualmente un dolor. Es observar las sensaciones.

La otra etapa de la observación es la de los pensamientos. Tomar conciencia de lo que estamos pensando, por ejemplo, en este momento estoy pensando en los deberes que tengo pendiente más tarde -pese a que son acciones del futuro- es un pensamiento que está en este momento, como el seguir pensando en el pleito que tuvo con el jefe. Es caer en cuenta de lo que realmente está pasando por su mente.

La tercera fase es ponerle atención a las emociones. Esta tiene parte mental y parte física. ¿Cómo me siento ahora, estoy feliz, triste, enojado?

Todo lo anterior (observar las sensaciones, los pensamientos y los sentimientos) se debe hacer sin juzgar. Aquí es quizá donde está lo complejo.

Jon Kabat-Zinn, promotor de esta forma de vida, aclaró en entrevista al Center for Mindfulness de la Universidad de Massachusetts que esa acción de observar "sin juzgar" es todo un reto. Porque si prestamos atención a lo que hay en nuestra mente nos daremos cuenta de que tenemos opiniones e ideas preconcebidas de todo.

"Siempre estamos juzgando en términos de me gusta o no me gusta, quiero, no quiero, es bueno, es malo. Es como un flujo constante de juzgar, juzgar, juzgar", explica Kabat-Zinn.

Esto no significa que no vayamos a tener juicios, sino que seamos consientes de los verdaderos juzgadores que somos.

Kabat-Zinn explica que ser "no juzgador" significa tener discernimiento y la capacidad de ver realmente lo que se está desplegando, y no para juzgarlo sino para reconocerlo y entenderlo en relación a nuestra experiencia.

"Es tener un grado muy fino de discernimiento, de claridad, de sabiduría, de entendimiento, de interconexión entre las cosas, y al mismo tiempo, notar la tendencia a juzgar, muy rápido, y reconocer que eso crea una especie de velo o filtro en mis ojos que no nos permite ver las cosas tal como son, sino solo verlas a través de unas lentes de opiniones, ideas, gustos o rechazos, lo cual nos ciega", afirma.

Un ejemplo es cuando abrazamos a un conocido, pocas ocasiones prestamos atención a esa experiencia: como huele, qué tan fuerte me abraza, como se siente su piel, si esta fría o no; en lugar de esto asimilamos cuál va a ser la experiencia y nos olvidamos del presente.

Expertos dicen que al sorprendernos a nosotros mismos juzgando algo no debemos reprimirlo, no debemos ponerle un alto. Solo debemos observarlo, una y otra vez hasta ser consciente de ese comportamiento. Cuando esta práctica se vuelve constante empezamos a vernos y encontrar nuestros patrones de pensamiento y conducta.

"Esta práctica nos lleva a descubrir quienes somos y cómo pensamos realmente. Muchos se enteran de que son negativos y de que el problema no lo tiene el jefe, el problema lo tenemos nosotros por no dejar ir lo que ya pasó. Caemos en cuenta de que esos pensamientos solo nos roban nuestro lado positivo de la vida. Entonces, empezamos a sufrir menos a gozar más de la vida. Porque al final las decisiones están en uno. Si quiero dejar pasar lo de mi jefe o quiero quedarme ahí", dice Barboza.

Quienes la practican con los días, las semanas, los meses y años podrán encontrar una manera de navegar por su juzgar y hacer posible que este no domine su vida, y lograr así una existencia más auténtica.

Realizar esta práctica de forma constante ayuda a reducir el estrés, aumenta la socialización, se estimulan las neuronas de la felicidad, aumenta la serotonina y la adrenalina.

Fuentes:

Allan Barboza, psicoterapeuta certificado basado en Mindfulness, Centro Costarricense para Mindfulness (tel.: 2228-6562). Mindfulness con Pasión, Valencia, España. Institut Minfulness, Estados Unidos. 

PUBLICADO: 27 de Marzo, 2017 AUTOR: