Piscina de sal: desconexión al flotar

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Una pequeña piscina, sal, silencio y oscuridad serán suficientes para aislarse de toda distracción, relajarse por completo y dar espacio a la recuperación del cuerpo y la mente.

Se trata de la terapia de flotación, técnica que permite alcanzar la relajación profunda gracias a la separación de estímulos externos de la mente y el cuerpo.

La flotación se practica en una pequeña piscina de unos 30 centímetros de profundidad en la que es posible flotar involuntariamente gracias a que su agua tibia contiene gran cantidad de sal de magnesio.

Este mineral juega un papel importante en la regulación de las enzimas del organismo y en las funciones corporales como el control muscular, los impulsos eléctricos y la eliminación de toxinas.

De aquí parte de los beneficios que se le otorgan al tratamiento, entre ellos reducir tensión muscular, ritmo cardíaco, ritmo respiratorio, insomnio, depresión, ansiedad, migrañas, dolor premenstrual, fatiga, dolores crónicos, lumbar y artritis.

Además, ayuda a mejorar la circulación sanguínea y linfática, el metabolismo celular, la capacidad de aprendizaje, la concentración y potencia la imaginación.

En Costa Rica Asclepios Wellness & Healing Retreat, un centro de bienestar ubicado en Alajuela, dispone de una cámara o pileta con 500 kilos de sal.

Según explica Marisia Jiménez, médico y fundadora de Asclepios, flotar no elimina la gravedad, pero reparte la presión causada por ella sobre un área mucho más extensa.

Piernas, manos, brazos, columna vertebral y cabeza flotan independientemente sin la menor tensión, volviendo los músculos flexibles y elásticos. Al rebajar la tensión muscular es posible detectar sensaciones más sutiles; es decir, se intensifican las percepciones.

"Gracias a que nuestro sistema osteomuscular queda liberado de la gravedad y cada músculo se puede relajar más que en cualquier otra circunstancia, podemos percibir contracturas, zonas calientes por tensiones musculares crónicas o desestructuraciones óseas", asegura Jiménez.

Al flotar en una de estas piscinas se sentirá extremadamente liviana, sin necesidad de preocuparse por el equilibrio o la estabilidad. Esta libertad le ayuda al cuerpo a recuperar un 90% de sus capacidades de concentración y rendimiento. Similar al descanso que se logra con el sueño profundo cuando las ondas cerebrales son mucho más lentas.

En ese momento el cerebro entra en estado de relajación y permite utilizar partes inactivas que ayudan a equilibrar los dos hemisferios, lo que garantiza un mejor estado de salud física, mental y emocional.

Para lograr estos beneficios lo único que necesita es estar dispuesto a relajarse, meterse al agua y disfrutar del espacio. Si usted no sabe nadar, no se preocupe la sal lo mantendrá a flote.

Una vez dentro sentirá como cada músculo de su cuerpo se relaja progresivamente y su ritmo cardiaco disminuye.

Al eliminar los altos niveles de estrés y desvincularse de lo que sucede a su alrededor es posible llegar al aislamiento sensorial o Terapia de Estimulación Reducida (REST por sus siglas en inglés).

Esta terapia consiste en pasar periodos de tiempo en profunda relajación, en otras palabras, despreocupar al cuerpo de aspectos naturales como mantener el equilibrio y la postura.

Estas condiciones reducen la producción de hormonas del estrés (adrenalina y cortisol), y aumentan la secreción de endorfinas, conocidas como hormonas de la felicidad y consideradas analgésicos naturales producidos por el cerebro.

Esta piscina -que simula el Mar Muerto- es ideal para mujeres en estado de embarazo, ya que la densidad del agua ayuda a no sentir el peso del bebé. Se minimizan las molestias físicas como extremidades hinchadas, se alivia la presión sobre el nervio ciático, se aumenta el flujo sanguíneo al útero y se reduce la tensión arterial.

Sus beneficios van más allá de los aspectos físicos, ya que logra alivianar molestias sicológicas como el miedo al parto.

También es ideal para deportistas, ya que ayuda a combatir los efectos post-competición por medio de la generación de sustancias productoras de placer indispensables para combatir desde dolores hasta fatiga extrema.

Esta terapia es realmente antigua, nació en los años 50 como método de estudio cerebral. Sin embargo, no es hasta los últimos años que ha tomado fuerza como terapia en salud principalmente en países de Europa y Estados Unidos.

Los expertos aseguran que no existe un parámetro de uso, ya que sus resultados son percibidos desde la primera vez que se realiza.

Si bien una hora de flotación equivale a cuatro horas de sueño, asegura John Lilly sicólogo e inventor de las cámaras, en Asclepios la terapia tiene una duración de 50 minutos, tiempo suficiente para reponerse física y mentalmente.

Fuentes: Marisia Jiménez de Asclepios Wellness & Healing Retreat (Tel.: 2433-1668). Estudio Flotexperience (www.flotexperience.es) Hydrofloat Argentina (www.hydrofloat.com.ar).

Fotos Graciela Solís y Shutterstock.com


PUBLICADO: 18 de Octubre, 2016 AUTOR: