Yoga: un camino al ansiado equilibrio

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Probablemente usted ha escuchado hablar una y mil veces de los beneficios del yoga. Quizá hasta ha tenido ganas de practicarlo, pero no se ha atrevido pues no sabe con certeza en qué consiste.

Si este es su caso, no lo dude más. Es cuestión de que se consiga un mat y se disponga a encontrar el equilibrio físico, mental y emocional, pues esta disciplina milenaria es apta para cualquier persona.

Los primeros pasos

Cuando alguien se inicia en el mundo del yoga, es común que piense que se trata solo de posturas; sin embargo, no es así.

De hecho, esta doctrina se basa en tres pilares que deben trabajarse de manera paralela desde el inicio: asanas o posturas, pranayama o respiración y dyana o estado meditativo, explicó Alexander Loynaz, instructor de yoga de Kasasana.

Las asanas son las distintas posturas que tienen como objetivo actuar sobre el cuerpo y la mente. Cada una debe cumplir dos cualidades: sukham o comodidad y sthira o capacidad de estar atento.

"Si en las primeras clases siente que los músculos le tiemblan y no puede sostener la postura durante mucho tiempo, no se preocupe, es normal", dijo el instructor.

Según Loynaz, la diferencia entre un principiante y un avanzado en yoga radica en que este último está realmente cómodo con la postura y está atento a la respiración y al estado mental. Esto solo se logra con la práctica.

Por su parte, la pranayama consiste en respirar por la nariz, esta técnica se realiza de manera consciente, con inhalaciones y exhalaciones profundas, sonoras y largas (duran entre tres y cuatro segundos, aproximadamente).

El beneficio de la pranayama es que oxigena correctamente el organismo y favorece la concentración de la persona.

Una vez que usted incorpora el pranayama, ya puede llevar esa respiración consciente y profunda a las posturas con ciertas cualidades: la lengua va colocada en el paladar; si los ojos están abiertos, la mirada se fija en un punto fijo; y, si están cerrados, ven hacia el "tercer ojo" -al centro de la frente-.

La práctica de yoga ayuda en la concentración.
FOTO: Pixabay ampliar

De hecho, Loynaz asegura que existen más de 100 tipos de respiración.

Finalmente, la dyana es el estado meditativo. Consiste en la capacidad de observar "desde afuera" los pensamientos y las emociones, pero sin que estos generen dolor, estrés, enojo o tristeza.

"Cuando se empieza a practicar yoga, se va entrenando la capacidad de ver las emociones o los pensamientos, pero sin identificarse con ellos. Esto se logra a través de la pranayama y de las 'asanas'", según Loynaz.

Así, una vez que se consigue ser el observador, entonces se logra la paz interior y la armonía con el entorno.

¿Qué se necesita para hacer yoga?

Un mat que debe ser antideslizante y tener un grosor de entre tres y cinco milímetros. Verifique que este implemento sea profesional (es pesado), pues de lo contrario podría resbalar.

Cuando están nuevos, algunos mat pueden tener un aceite, por lo que algunas personas los lavan.

Además, busque ropa que le permita moverse cómodamente, algunos usan color blanco porque aseguran que repelen las energías negativas.

También, necesitará dos blocks, hechos de foam duro o de corcho, además de unas fajas -cintas de tela que permiten subir y sostener las piernas-.

Finalmente, antes de convetirse en todo un 'yogui', verifique que el instructor esté incrito en la Asociación Costarricense de Profesores de Yoga (Asoyoga).

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