El cáncer de cérvix, una lucha que no termina

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Son las dos y quince. Hace treinta minutos también. Durante 13 horas diarias en el salón de quimio son las dos y quince. Ya no importa la hora y ya no importa el reloj. Los segundos dejaron de contar, porque se hacen eternos con cada gota de quimio que cae por el conector y sigue por la vía hasta la vena del paciente. Ya hay que pensar en algo para que las tres, cuatro, seis o más horas de quimio de hoy acaben pronto.

Son 70 personas con cáncer las que atiende diariamente el Hospital San Juan de Dios. 70 personas que apartan entre tres y siete horas de su día para recibir la quimio. 70 personas entre las que se ven mujeres, hombres, ancianos y jóvenes. 70 personas que, al entrar a la sala de quimio, se desentienden del tiempo y del quehacer diario y se aferran a cada gota que cae. Cada gota es esperanza de vida. Cada gota es enfrentar el cáncer.

Kathia Masís Jiménez se enfrenta, por segunda vez, al cáncer de cérvix. Su primera vez fue en el 2009. En ese mismo año la operaron y le hicieron una biopsia que nadie nunca pidió ni revisó. Ella siguió con sangrado y dolor pélvico durante los siguientes cuatro años. Su ginecólogo no le dio la importancia que demandaba el dolor que sentía, por lo que en abril de este año cambió de médico. Él le hizo un examen y comprobó que el cáncer seguía ahí. Cuatro años después.

Cáncer de mama
Contrario al cáncer de mama, primero en incidencia para la mujeres ticas, los tumores malignos de cérvix son fáciles de prevenir. FOTO: Shutterstock.com ampliar

A sus 48 años, Masís , madre de dos hijos, profesora de primaria y parte de las estadísticas de cáncer de cérvix en Costa Rica que, si bien no es el de mayor incidencia, es el segundo cáncer que más afecta a las mujeres a nivel mundial y, según datos de la Caja Costarricense de Seguro Social, el tercero más común en el país, después del de mama y de piel.

“En el mundo se diagnostican 500 mil pacientes con cáncer de cuello uterino de las cuales 270.000 mueren. Eso significa que esto es una enfermedad letal, es decir que causa más del 40% de las muertes en las personas diagnosticadas durante un año”, señala el doctor Danilo Medina, jefe de ginecología y ginecología oncológica del Hospital Calderón Guardia.

En 2011, en el país, este tumor alcanzó a 670 mujeres que en su mayoría tenían entre 20 y 40 años, se presenta un caso nuevo cada 10 horas y un deceso cada dos días. A pesar de los números, la enfermedad es conocida pero se habla poco sobre ella. En comparación con el cáncer de mama, el de cérvix se halla entre sombras.

Cáncer de cérvix
En 2011, en el país, el cáncer de cérvix alcanzó a 670 mujeres que en su mayoría tenían entre 20 y 40 años. FOTO: Shutterstock.com ampliar

¿Qué hace falta?

Los médicos aseguran que el cáncer de cérvix o cuello uterino es fácil de prevenir, detectar y tratar en etapas tempranas; sin embargo, no todas las mujeres están recurriendo a la prevención y corren el riesgo de descubrirlo en fases avanzadas.

Para que una mujer desarrolle cáncer de cérvix hace falta que pasen entre 8 y 12 años desde la primera alteración de las células hasta la contaminación de todo el tejido. Un examen a tiempo puede tratar las fases previas del mal con pocos riesgos. La ignorancia, la pereza, el descuido y hasta lo que Medina llama “machismo galopante” (hombres que no le permiten a sus esposas visitar un ginecólogo) se encuentran entre las causas de dejar pasar los años.

Otro factor importante es el temprano inicio de la vida sexual en los ticos (15 años) ya que el componente esencial para desarrollar este tumor es una enfermedad que se transmite por cualquier tipo de contacto sexual: el Virus de Papiloma Humano (VPH). Existen aproximadamente 100 tipos de VPH, el 16 y el 18 son los responsables de casi el 70% de los casos de cáncer de cérvix en el mundo.

Médicos aseguran que el virus está presente (inactivo) en aproximadamente el 80% de la población costarricense. El 80% de las mujeres logra deshacerse del virus en dos años.

Muchos adolescentes ignoran que el primer papanicolau debe realizarse un año después de su primera relación sexual, con lo cual aumenta la posibilidad de cáncer en mujeres muy jóvenes. El problema podría resolverse con la aplicación de la vacuna para el VPH, disponible desde hace siete años en el país solamente mediante el sistema privado. Cada una de las tres dosis tiene un precio aproximado de ¢50.000.


Tratamiento a gotas.

El cáncer de cérvix se ataca desde varios flancos: la taquelectomía, que elimina las regiones afectadas y mantiene la fertilidad de la mujer, la histerectomía, remoción del útero y tejidos adyacentes, la radioterapia y la quimioterapia.

Justamente en ese último paso se encuentra Kathia ya que el cáncer se extendió hasta el ovario derecho y la cúpula vaginal, y aunque fue operado en mayo, un lavado postoperatorio reveló que había células cancerosas en el cuerpo, que tendrían que ser eliminadas con quimioterapia y radioterapia. Ahora, lleva cuatro meses de ir una vez por semana a quimio. El 28 de junio fue el primer día y marcó el inicio de una semana “desesperante”.

“El primer día iba optimista, feliz, con una buena actitud, iba a algo desconocido… Ah pero esa semana me fue muy mal. Vomité los primeros diez días. No era solo vómito… mareos, nauseas, cuando me iba a dormir cerraba los ojos y me corrían imágenes por la mente entonces no podía… me fui a la casa de mami”, recuerda Kathia con el consuelo de que ya esos días quedaron atrás.

Después de casi 16 semanas, los vómitos y mareos casi se borraron por completo. “El cuerpo la asimiló –la quimio–. Solo cuando me tocaba la dosis doble, tenía que tomarme la pastilla. Pero cuando solo era una, ya no me hacía efecto”, cuenta Kathia, a quien ahora la quimio se manifiesta más en defensas bajas, cansancio y otros efectos como la caída del cabello.

Cuando cae esa última gota, la última, la enfermera quita la aguja. La que había sido parte del paciente desde las dos y quince. Para Kathia, ese es el fin de la semana y el comienzo de una nueva. Para otros, es solo otro día antes de la nueva quimio. El enfrentamiento de hoy acabó pero la gota estará ahí la próxima semana. La vida estará ahí la próxima semana. El tiempo se detendrá de nuevo la próxima semana.