El cáncer rosa: antes, durante y después

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Antes: Genes y estilo de vida

La bisabuela de Juliana falleció por cáncer de mama en una época en que la enfermedad era poco conocida. La hermana de su bisabuela también tuvo cáncer y más recientemente su abuela y su mamá fueron intervenidas por diagnósticos pre cancerosos. A los 27 años, Juliana ha escuchado muchísimo respecto al cáncer de seno y sabe, que existe la posibilidad de que ella tenga la mutación en sus genes. A su edad, no puede hacerse una mamografía (el examen no mostraría nada por las características del tejido mamario joven) pero sí puede hacerse el autoexamen. En cáncer de seno, la prevención y detección temprana son fundamentales.

Todas las personas estamos expuestas a desarrollar esta enfermedad, tanto hombres como mujeres, sin embargo, somos nosotras las que corremos un mayor riesgo por nuestras hormonas.

Edad, herencia genética, exposición a estrógenos y el estilo de vida son los principales  factores que aumentan o disminuyen el riesgo de sufrir cáncer de seno.

Conforme se van acumulando años de vida, van creciendo las posibilidades de desarrollar cáncer. La mayor incidencia en mujeres entre los 45 y 60 años de edad.

Sin embargo, las jóvenes no están exentas del peligro y el riesgo aumenta cuando hay historial de cáncer de seno en la familia. Un 10% de los casos de cáncer de mama, están relacionados con el factor genético.

Hay decenas de mutaciones en los genes, que se asocian con esta enfermedad, dos de ellas son las más determinantes. Tales mutaciones se conocen como BRCA1 y BRCA 2 ( Breast Cancer 1 y 2, por sus siglas en inglés).

¿Qué pasa con estos genes? En una mujer con estas alteraciones genéticas, la probabilidad de desarrollar cáncer de seno aumenta en un 80%. Un número alto que, sin embargo, no es concluyente: puede que domine el 20% y nunca se desarrolle la enfermedad.

Según el genetista, Gustavo Gutiérrez, se puede jugar con las probabilidades mediante un estilo de vida saludable. Reducir el estrés, hacer deporte y comer saludable pueden favorecer que domine el 20% de no desarrollar el padecimiento.

Lazo rosa símbolo de lucha contra el cáncer de seno.
FOTO: Ilustración Augusto Ramírez ampliar

Durante: Actitud positiva y apoyo

Recibir la noticia de que se tiene un tumor maligno puede ser devastador. Sin embargo, la forma en que esta noticia se asume es clave. “En el momento en que se anuncia que hay cáncer, inmediatamente se relaciona con muerte” explica Marianela Solís, enfermera oncóloga del Hospital San Juan de Dios (HSJD). 

Sin embargo, la vida no termina con un diagnóstico. Lo más importante es la actitud: “muchas pacientes no mueren del cáncer sino de la depresión” detalla la enfermera.

Según la oncóloga Yoleny Calvo, al dar la noticia lo primero es una explicación lo más sencilla posible a la paciente y sus familiares por parte del equipo médico del tipo de tumor al que se esta enfrentando y de acuerdo a eso el plan de tratamiento que se debe seguir, el cual varía según cada caso.

En segundo lugar los grupos de apoyo como psicología, trabajo social, enfermería, voluntariado tienen un rol muy importante en el tratamiento de la enfermedad.

Los sicólogos suelen ayudar a sus esposos, de quienes se espera brinden apoyo emocional y práctico, al mismo tiempo que afrontan sus propios sentimientos. Los niños, padres y amigos involucrados en el apoyo de la paciente también pueden beneficiarse con las intervenciones sicológicas.

“La familia tiene que hacer una reorganización porque muchas veces la paciente también es ama de casa, y durante el tratamiento de la enfermedad puede que se reduzcan sus capacidades para seguir atendiendo las tareas; por eso es importante que la red de apoyo entienda en qué consiste cada proceso, pues también deben aportar un apoyo emocional”, asegura León.

El bienestar sentimental es el aspecto más importante si se diagnostica el cáncer. Muchas veces son aspectos psicológicos como la actitud y el estado de ánimo, predisponen a las pacientes con respecto a los tratamientos. 

Durante el proceso, también se debe mejorar el estilo de vida y enfrentar cambios inesperados en el cuerpo.

El tratamiento puede cambiar su sentido del gusto, provocar náuseas, pérdida del apetito y pérdida de peso. Los médicos recomiendan que la persona coma lo mejor que pueda y que recuerde que estos problemas usualmente se alivian con el pasar del tiempo. “Puede que encuentre útil comer porciones pequeñas cada dos o tres horas hasta que se sienta mejor”, explica la oncóloga Yoleny Calvo. 

El cansancio extremo, también llamado fatiga, es muy común en las personas que reciben tratamiento contra el cáncer. Éste no es un tipo de cansancio normal, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, el cansancio permanece durante mucho tiempo después del tratamiento, y puede que les resulte difícil ejercitarse y realizar otras cosas que deseen llevar a cabo. No obstante, el ejercicio puede ayudar a reducir la fatiga. 

Lazo rosa símbolo de lucha contra el cáncer de seno.
FOTO: Ilustración Augusto Ramírez ampliar

Después: La vida continúa, hay muchas formas de ayudar

No se puede cambiar el hecho de que se ha tenido cáncer; lo que sí puede cambiar es la manera en que vive y vivirá el resto de la vida. Después de superar esta enfermedad es necesario tomar decisiones que le ayuden a mantenerse sana y a sentirse tan bien como le sea posible.

“Tener cáncer me hizo más fuerte. Quienes sobrevivimos descubrimos mujeres que no sabíamos que existíamos por dentro”. Cintia Solano tuvo cáncer de seno a los 26 años, cuando se lo diagnosticaron lo que hizo fue empezar a acomodar su vida, previendo que el final se acercaba. “Cuando pasaron los días y pasaron los años, en algún momento pensé: yo no me voy a morir”. Este año Solano cumplió 8 años de estar libre de cáncer y aprendió a vivir el día a día. Su experiencia con el cáncer la motivó para trabajar con mujeres con cáncer y fundar la Asociación Nacional Segunda Oportunidad de Vida (ANASOVI), organización dedicada a apoyar, especialmente en material legal, a las pacientes de cáncer de mama. 

Al respecto, la oncóloga Yoleny Calvo recomienda que una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento del cáncer consiste en adoptar hábitos saludables de alimentación. Después de sobrevivir al padecimiento se debe lograr y mantener un peso saludable, adoptar una alimentación sana y limitar el consumo de alcohol.

 

Fuentes: Diana León y Fidelina Nuñez, trabajadoras sociales del Hospital San Juan de Dios / Dra. Yoleny Calvo, cirujana oncóloga y Directora de la Unidad de Mama del Hospital San Juan de Dios / Dr. Joao Batista, cirujano oncólogo y Director de oncología del Hospital San Juan de Dios / Gustavo Gutiérrez, biólogo genetista de la Universidad de Costa Rica/ Marianela Solís, enfermera oncóloga del Hospital San Juan de Dios/ Cintia Solano, Asociación Nacional Segunda Oportunidad de Vida (ANASOVI).