No todos los lentes oscuros protegen sus ojos del sol

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Lucir bella con unos lentes oscuros no es suficiente. Verifique que cumplan con los parámetros correctos para proteger sus ojos de los rayos del sol. "La radiación puede provocar daño en la parte externa del ojo, en el cristalino y en la retina, y puede producir lesiones como el desarrollo de cataratas, queratitis o tumores, por ejemplo", explica Ghislaine Lepeley, oftalmóloga de Clínica Santa María.

Del amplio espectro de rayos que provienen del sol, es la luz ultravioleta (UV) la más peligrosa.

"La radiación no solo se recibe desde arriba, sino también desde cualquier superficie en la que rebota, como el agua, la arena, el pavimento o la nieve", precisa la especialista.

Por ello, en esta época no basta con usar un sombrero: según los expertos, los lentes de sol deberían usarse todo el año y ojalá desde temprana edad, ya que el daño es acumulativo en el tiempo.

Asegurese de que sus lentes cumplan con el mínimo de protección.
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"Su uso está recomendado en cualquier circunstancia", dice Andrés Torres, oftalmólogo de la Clínica Indisa.

"Los niños están más expuestos porque un adulto bloquea la radiación de forma natural, a través de la córnea, el cristalino y la pupila, pero en los niños este efecto es menor; sus tejidos oculares tienen menos nivel de protección".

Filtros. Para prevenir el daño, los anteojos deben tener un filtro que bloquee, por lo menos, el 95% de la radiación UV (esto suele aparecer indicado como "UV 400", que es la longitud de onda sobre la cual ofrece protección).

Si no hay certeza, en algunas ópticas cuentan con un aparato que permite medir el porcentaje de protección. Por eso, es imprescindible adquirir estos lentes en establecimientos especializados, enfatiza el doctor Patricio Meza, de la Sociedad Chilena de Oftalmología (Sochiof).

El filtro UV puede ser igualmente incorporado en cualquier receta de lentes ópticos, "aunque sean transparentes", como precisa la doctora Lepeley.

"La gente se preocupa más de poner protección antirreflex -para disminuir el reflejo frente a pantallas- que de incorporar un filtro UV". Además, existe la posibilidad de graduar anteojos de sol, pero nuevamente es fundamental que incluyan protección UV.


El doctor Torres agrega que un buen par de lentes debe tener un filtro que absorba entre el 70% a 80% de la luz visible que llega al ojo, la que, si bien no altera la salud visual, sí produce molestias (por exceso de luminosidad).

En tal sentido, la tonalidad o color del cristal va a depender del gusto de cada persona y de la sensibilidad que tenga a la luz, como explica el doctor Meza.

"Ahí es importante considerar el tipo de labor que realiza la persona o qué uso les va a dar a los anteojos".

En general, existen alrededor de cinco categorías de tonalidad. Las tipo 3 o 4 son las más comunes, pues no bloquean del todo el paso de la luz y permiten realizar actividades cotidianas sin problemas, como conducir.

No adquiera lentes en la calle o en ferias, mejor acuda a un punto especializado.
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Los cristales polarizados, en ciertas circunstancias mejoran también la visibilidad -como en la nieve o en el agua-, aunque en términos de protección no jueguen ningún papel, salvo que incluyan protección UV. Hay que tener claro que no necesariamente los cristales más oscuros son los mejores. Al contrario, si no cuentan con un buen filtro UV pueden ser más dañinos que uno claro.

"Al ser muy oscuro, el ojo va a funcionar como si fuera de noche, dilatando la pupila y permitiendo que entre más luz y, por lo tanto, más radiación", advierte la doctora Lepeley.

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