Desde el Tíbet hasta Hawai, en busca del masaje perfecto

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En el mundo existen un sinnúmero de técnicas de masaje. Esto debido a la gran cantidad de beneficios que brindan: aumenta la flexibilidad de la piel, la oxigenación, la movilidad articular y la fuerza, elimina las células muertas, estimula el sueño, da mayor relajación muscular, entre muchos otros. Acá un breve recuento para que recorra el mundo ocho masajes.

  1. En la India se hace el masaje "Ayurvédico Abhyanga". Es un masaje facial y corporal donde se trata de mantener y conservar la salud de los tres elementos que forman una unidad: cuerpo, alma y espíritu. El masaje consiste en ungir con aceite el cuerpo y realizar las maniobras que van a estimular los canales energéticos.
  2. En China se da el masaje con esferas metálicas en cuyo interior se encuentra un diapasón, el sonido de las esferas equilibra la disonancia de los campos energéticos, haciéndolos entrar en consonancia y de esta forma se previenen diferentes tipos de dolencias, cuadros de estrés, cansancio etc. Con el movimiento de estos accesorios se producen entre 23 y 48 vibraciones diferentes.
  3. El masaje tailandés estaba en manos de los monjes que vivían en los templos o wats. Los wats son lugares sagrados donde los tailandeses acudían para sanar sus sufrimientos físicos, síquicos o espirituales. Este masaje también se llama "meditación en movimiento" ya que su práctica se considera una forma de meditación. Las maniobras que se realizan son de roce, fricción, presión, percusión, movilización pasiva, tracción y estiramientos y la utilización de mucho aceite con aromaterapia.
  4. El masaje balinés (isla de Bali) se hacía con una presión media alta, con unos fines curativos y siempre lo hacían los hombres. En la mayoría de los casos era molesto, incluso doloroso. Actualmente, la presión que se utiliza es suave media porque los fines son relajantes. La aplicación del masaje balinés logra importantes efectos relajantes, terapéuticos y sanadores.
  5. Masaje tibetano: Ku Nye que significa terapia de masaje. El efecto buscado a través de estos tratamientos era mantener los canales energéticos libres de estancamientos y abiertos al libre flujo de la energía vital. Los puntos de acupresión a menudo se emplean durante el masaje para trabajar en el sistema nervioso y en los niveles de órganos internos. El masaje tibetano también incorpora el trabajo en el cráneo para liberar la tensión en la mandíbula, la cabeza y el cuello. Este masaje actúa sobre la piel, estimula los diferentes sistemas del cuerpo y tiene efectos psicosomáticos.
  6. También en el oriente hay masajes con bambú. En China, Japón o la India otorgaban propiedades mágicas al bambú. Se pensaba que la planta absorbía la energía negativa del cuerpo y la devolvía como energía positiva equilibrando el sistema de chacras. En la actualidad, el masaje con bambú se ha convertido en una de las técnicas preferidas ya que al ser un material flexible, ofrece una presión muy placentera en el cuerpo. Es un masaje integral y se realiza directamente sobre la piel aplicando presiones y deslizamientos.
  7. El Lomi Lomi tiene su origen en los antiguos sanadores hawaianos. El terapeuta trabaja con los antebrazos creando ondas expansivas sobre el cuerpo que son a la vez relajantes y vigorizantes. El Lomi Lomi es una de las formas más profundas que existen de masajear el cuerpo, su objetivo es conseguir la armonía total trabajando todos los músculos y facilitando el paso de los fluidos energéticos. Se inicia con unos ejercicios de respiración y haciendo un cuestionario para determinar el tipo de energía que rodea al paciente. El masaje puede ser practicado por una o dos personas que trabajan a la vez para llevar al paciente a un nivel aún mucho más profundo de relajación.
  8. En Estados Unidos, los indígenas americanos utilizaban rocas volcánicas pulidas. El calor que se desprende de las piedras, combinado con la sabiduría y poder curativo del masaje y la aromaterapia, son altamente eficaces para eliminar reumatismo. El masaje con piedras relaja, rejuvenece, calma, descongestiona, desintoxica y realza la reparación del tejido fino del cuerpo. Las piedras llegan a una temperatura muy elevada y pueden quemar. Se utilizan guantes gruesos, pinzas y siempre se deben sacar de la olla y dejarlas reposar por un corto periodo de tiempo, hasta que sea posible agarrarlas con la mano y la persona resista el calor.

Fuente: Anelina Hovenga, directora del curso de masaje del Instituto de Belleza IECSA. (Tel.: 2222-7675)